| 12 | Uno mismo

1759 Palabras
“Es tan mágico como su cuerpo esta hecho a la medida y semejanza del mío.” [+18] Se acercó dejando tan solo milímetros entre nosotros. Suspire y nos miramos, trate de disimular pero la sonrisa me delato, sus ojos se veían tan diferentes pero igual de hermosos, tenían un brillo que no había visto antes en ellos, y aunque los he visto pocas veces sabia que ese brillo no lo tenia. Recorrí su rostro con mi mirada y él hacia lo mismo, sus ojos se detuvieron en mi boca, maldijo en un susurro y luego volvió a mis ojos, levante mi mano hasta su mejilla y la acaricie, él la tomo, la llevo a sus labios y la beso mientras me miraba, subió con pequeños besos por mi brazo a mi cuello y mi mejilla. Se separo para volver a mis labios y sin notarlo mordí mi labio inferior, él solo se inclino hacía atrás soltó mi mano y se levanto de la cama. — No hagas eso. — Su voz cambio a un tono grave. — ¿Hacer qué? — Pregunte con inocencia. — Eso. — Dijo de golpe y señalo mis labios. — Lo que acabas de hacer. — ¿Esto? — Arquee las cejas de manera retadora y volví a hacerlo. — Mierda. — Su voz cambio a un tono tierno. — ¿Qué? — Dije realmente confundida — Es que... — No lograba articular palabra. — Mierda... — Me dio la espalda y camino hacía la puerta, yo solo lo miraba. — ¿Qué haces? — Podía sentir cierta tensión, pero no sabia si era buena o mala. — ¿Las costillas? — Fijo su mirada amenazadora en mi cuerpo. — ¿Qué? — Su actitud era demasiado confusa para mí. — ¿Te duelen? — Levanto el tono de voz y me señalo. — ¿Las costillas? — Pregunte confundida y el asintió. — No, no me duelen ¿porque? — Bien. — Soltó un suspiro largo. — Bien. — Repitió y miro al piso, luego me miro. — A la mierda. — «Ok.» Caminó hasta la cama de nuevo y luego se sentó frente a mí, el corazón me latía a mil por hora y no entendía porque, recorto el espacio que había entre nosotros hasta volverlo nulo. Me miro y sin permiso ni aviso me beso, mi interior comenzó a arder, tenía una sensación que me recorría de pies a cabeza que jamás había sentido, me tomo por lo hombros y se separo de mí haciendo que los labios me ardieran.  Max se inclinaba cada vez más provocando que yo hiciera lo mismo, hasta lograr que quedara completamente recostada, se deslizo sobre la cama hasta quedar sobre mi a unos milímetros de mi boca, recorrió todo mi cuerpo con su mirada y su respiración comenzaba a agitarse. — ¿Qué... haces? — Nuestra respiración se agitaba cada vez más.  — Nada. — Regresó su mirada a mí y volvimos a los besos. A medida que me besaba pegaba su cuerpo al mío, puso su mano en mi rodilla y comenzó a subirla lentamente por mi pierna haciéndome jadear cada vez con más intensidad. Instintivamente abrí las piernas, lo jale del cuello de la camisa para que quedara completamente sobre mi, apoyo una de sus manos a un costado de mi cuerpo para separarse un poco, se quito la camisa dejando su torso completamente desnudo y recorrí con mi mirada su cuerpo, al mismo tiempo lentamente deslice mi mano por todo su abdomen disfrutando de cada centímetro, mientras lo hacía note que que tenia algunas cicatrices de heridas muy profundas. Regrese mi mirada a la suya y lo besé de manera muy intensa y desesperada, y con esa misma desesperación de sentirlo más cerca acerque mi mano a su pantalón, lo desabroche y lo baje lentamente hasta que solo quedó en bóxers, mordió mi labio inferior causando un gemido ahogado en mi y una sensación de placer que no iba a desaparecer hasta tenerlo para mí. Comenzó a bajar a mi cuello con besos pequeños y dulces, mi mano bajo hasta sus bóxers al toque sentí que tenía un bulto duro, lentamente comencé a mover mi mano de arriba abajo sobre su m*****o provocando sus gemidos, no podía pensar en nada más que nosotros, seguí moviendo mi mano cada vez con más intensidad mientras él bajaba desde mi cuello hasta mis pechos, en un segundo sentí su mano en la parte más alta de mi entrepierna, su toque suave y electrizante me hizo gemir y sin pensarlo deslice mi mano en el interior de su bóxer tomando su enorme m*****o entre mis manos para seguir jugando con el. — Ahhh... — A medida que movía mi mano él solo respondía con gemidos, lentamente iba abriendo la parte de arriba de la bata dejándome únicamente con un sostén vergonzoso. — Que perfecta eres. — Se inclino en dirección a mi pecho, sin pensarlo besó en medio de mis senos con insistencia deslizándose de uno a otro, la otra mano a ritmo de sus besos iba bajando de mi vientre hasta llegar al centro de mi placer, empezó a moverla lentamente provocando que mi respiración se acelerara. — No pares. — Me costaba articular palabra, yo seguía ardiendo y los labios me quemaban, sus besos me provocaban placer y sin notarlo movía con más rapidez mi mano. — Hey, tranquila. — Detuvo mi mano. — Aún no. — Sonrió y movió su mano junto con la mía lentamente para luego soltarla dejándome en total control, se inclino levemente hacia atrás y gimió, me encantaba tener ese poder sobre él y ver lo que podía causarle. Estábamos apunto de despojarnos de las únicas prendas que nos quedaban y de hacer que quedáramos como dios nos trajo al mundo, estábamos agitados.  Todo iba demasiado bien hasta que se escucharon las voces de mi tío y mi papá en el pasillo, Max se detuvo de golpe, tomo mi mano sacándola de su bóxer y con ese mismo nerviosismo se levanto y alejo.  Su brusca separación hizo que las costillas me dolieran causando un ardor insoportable, quise quejarme por el dolor pero si lo hacia tendría a mi padre en el cuarto en un abrir y cerrar de ojos y lo que menos necesitaba era que me viera desnuda y menos con Max.  Él lo notó y para evitar que gritara se acerco tapando mi boca con su dulce beso, una vez más su lengua luchaba con mis labios hasta que la deje pasar. Mientras ataba la bata nuevamente solté un pequeño gemido en su boca que provoco que se dibujara una ligera sonrisa en su rostro, se subió los pantalones, se puso la camisa y corrió hasta el sillón justo a tiempo para que mi tío y mi padre entraran. — Bueno. — Traían unos papeles en las manos. — Tesoro...— Tenía la mirada clavada en unos papeles y comenzó a pasar uno por uno sin despegarse de ellos. — Esta todo bien, Blemir... —«Ay no». — Vendrá a verte más tarde y mañana vendrá Max a recogerte. — ¿Max? — Trate de ocultar mi emoción. — Si bueno. — Levanto la mirada haciéndome sentir que volvía a existir. — Tu tío y yo viajamos de emergencia mañana, Max se queda solo unos día a cerrar unos tratos. — Mas asintió y nos quedamos mirando por un largo rato. — ¡NO PUEDE SER! — Pego un grito en el cielo haciendo que nos asustáramos. — Christopher ¡DIOS! — Mi padre respondió de la misma manera. — ¿Que te pasa? — ¿Qué? — Parece que fue el único que no escucho su grito. — No nada, perdón ya saben reacciones lentas que tengo. — Nos miramos fijamente. Se quedaron explicándome un par de cosas que el doctor les había dicho, de mis cuidados y lo que podría y no hacer, realmente no puse atención, mi cabeza se había perdido cuando mi padre comenzó a hablar y mi tío no despegaba su mirada de mí.  Me sentía culpable por Blemir, esta vez había ido más lejos que un simple beso y una mirada inocente, pero solo quería a Max y la sensación que tenia cada vez que estaba con él, sentí un movimiento externo en la cama, volteé y una vez más él estaba a mi lado, me había perdido profundamente en mis pensamientos. — Perdida otra vez. — Apenas y pude escuchar su susurro. — Es tu culpa. — Sonreí. — ¿Mi culpa? — Se acomodo en la cama. — Explícame ¿Porqué mi culpa? ¿Acaso no puedes dejar de pensar en mí? — Una sonrisa seguida de una risita se formo en su rostro. — Es solo que... — No me dejó terminar. — No gracias. — Su mirada se torno seria. — No quiero que lo digas. — Intento tomarme por la mejilla pero se detuvo. — No arruinemos lo que acaba de pasar, me iré en pocos días y probablemente no te volveré a ver. Lo último me tomo por sorpresa, como si de pronto alguien me diera una bofetada, si eso era una despedida no la quería.  No estaba segura ni de cómo había sucedido pero había pasado, le había siendo infiel a Blemir con alguien a quien recién había conocido y ahora sentía que lo necesitaba para poder vivir.  Nos quedamos mirando durante unos minutos hasta que se levanto de la cama tomo mi mano y la beso como el caballero que es. — Adiós. — La soltó al mismo tiempo que se despedía, mañana volvería pero eso sonó a un adiós definitivo. — Adiós Max. — Mi tío se acercó casi empujando a Max. — Adiós querida. — Me dio un abrazo que fue una despedida definitiva. — Si hubiéramos llegado un poco después ¿Qué habría pasado? — Susurro para después alejarse. — Pero... ¿Qué?... ¿Cómo? — Me guiño un ojo. «Acaso eres adivino?». — Adiós tesoro. — Su abrazo fue como un relámpago.  En su cara no hubo ni un gesto aso que no tenía ni idea de nada. Salieron de la habitación sin mirar atrás, me detuve un segundo a pensar en lo que había pasado.  Una mano en mi brazo izquierdo y el sonido de una voz muy lejana sonó. — Ey. Despierta. — Dio una sacudida ligera en mi brazo con su mano fría. No sabia en qué momento había sucedido pero me había quedado dormida.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR