[Mila – Refugio subterráneo, dos días después] El aire en la sala de análisis era denso, cargado con el zumbido constante de los servidores. Desde que regresaron, Mila no había dormido más de una hora seguida. Julia había sido internada bajo observación médica tras perder mucha sangre, y Beltrán… él apenas se le acercaba. No por miedo. Por respeto. O por no saber cómo hacerlo sin romperse también. Mila pasaba las horas revisando los dispositivos de Jane: un lector de campo oculto, un chip de datos cifrado y una pequeña libreta negra, hecha a mano. Allí estaban las piezas desperdigadas de una mujer que vivía entre máscaras, que había renunciado a tener una identidad para salvar a otros. Y que, al final, murió enfrentando la suya. En el centro de la pantalla brillaba una palabra: "ARGO-

