Kai Un juego por demás peligroso para mi sanidad mental, pero dado que ella entró en el, no podía ni quería dejar de hacerlo. La observé atravesar su clímax y como su cuerpo volvía a su estado de reposo, no tenía muy claro si luego de esto volvería ella a tomar su actitud de defensa, y para no ver su transformación; simplemente, me levante y la libere de sus ataduras, para dejarla descansar. Me fui a refugiar al cuarto donde monitoreaba su habitación, a la cual ya nadie tenía acceso más que yo. Miles de pensamientos cruzaron mi mente, aquello se estaba convirtiendo en un desquiciado fetiche, pues a veces la observaba desde el celular, a donde quiera que estuviera, era una sensación de alivio el que me proporcionaba, el saber su ubicación y poder admirarla. Hasta podría decir que

