Liam podemos hablar un momento- dijo Manuel su padre señalando la biblioteca.
Lo cierto es que el lugar seguía siendo igual, un gran escritorio, estantería llena de libros que cubrían la mayoría de las paredes, muebles de madera y una gran ventana que daba una excelente vista a la piscina y al jardín de la hacienda.
-¿Recuerdas lo que sucedió con aquella mujer hace tres años? la supuesta amante de tu hermano Noa-dijo su padre con tristeza.
-La recuerdo, estaba embarazada de mi hermano, a cambio del niño tenían que darle dinero ¿no es así?
-El pequeño se quedó con nosotros por exigencia de tu madre y de tu cuñada-prosiguió- si no hubiera sido por ellas el pequeño no estaría aquí con nosotros. Pero ese no es el problema, te traje aquí para informarte de la situación.
Liam espero a que su padre prosiguiera.
-Todos nosotros nos hemos encargado del pequeño, él nos ve como sus abuelos y a los demás como sus hermanos. En ningún momento le hemos ocultado quien es su padre, aunque no podemos decirle que su madre lo abandono, es muy pequeño para que pueda comprenderlo.
-Entiendo, al final ¿el niño es hijo de Noa?
-Si lo es- suspiro- Leo es el vivo retrato de tu hermano.
-Comprendo lo que quieres decir, seré discreto, en cierta forma yo pase por algo similar-exclamo pensativo.
-Lo se hijo, lo sé.
En ese instante alguien llamo a la puerta, de ella se asomó una pequeña cabecita rubia y unos grandes ojos azules.
-¡Auelo!-exclamo un pequeño que tendría aproximadamente tres años.
-Pasa mi pequeño-respondio con ternura- ven, te quiero presentar a alguien muy importante.
El pequeño avanzo con cautela, le habían enseñado a no hablar con extraños. Liam se quedó impresionado, el pequeño en realidad era la viva imagen de su hermano.
-Leo, este señor que ves aquí es mi hijo Liam, tu tío.
-¿Es mi tío?-susurro el pequeño con sorpresa.
-Hola pequeño, es un gusto conocerte, soy tu tío Liam- extendiendo su mano al pequeño y dijo -espero que podamos ser amigos.
Leo sonrío y asintió con aprobación a su nuevo tío, le cayó bien al instante.
-Yo me llamo Leo y voy a cumplir tes años-dijo con orgullo haciendo reír a los hombres.
***
-Mamá- grito Matías alterado.
-¿Qué pasa hijo?- dijo Lorena su madre preocupada cuando llego a su lado.
-Dile a esa inconsciente que deje de trabajar como una mula no tiene por qué hacer trabajo pesado para eso contratamos gente, lo que menos necesitamos es que por su terquedad salga herida, solo mira como esta de sucia- dijo señalando a la joven que estaba detrás de él, ella se limitó a sonreír ignorando sus palabras.
-Oh por favor cuantas veces te he dicho que no hagas ese trabajo, es demasiado pesado para ti, la maquinaria podría caerte encima mi niña - Doña Lorena la miraba con preocupación, en cambio la joven se limitó a levantar los hombros con indiferencia.
-Me gusta el trabajo pesado, me mantiene ocupada-respondió tranquilamente sin perder su eterna sonrisa, la que siempre la acompañaba.
Matías bufo con frustración. –No sé por qué intento convencerte, ¡eres más terca que una mula! Eres caso perdido- murmuro con resignación.
Lorena la miro sonriendo sabía que nadie podía pararla, tenía la energía de un huracán.
-Exacto, no gaste tus energías en vano recuerda que estas viejo no quiero ser la causante de tu desgaste-grito burlonamente cuando Matías se iba- simplemente me gusta sentirme útil, al fin la maquina procesadora está funcionando-dijo con orgullo por el trabajo logrado.
Él la miro entre irritado y divertido antes de decir:
-Haz lo que quieras, solo mantente completa, Me voy con mi esposa.
-¿Sera que algún día cambiaras?- pregunto Doña Lorena pero al ver la sonrisa de la joven continuo diciendo- no claro que no y espero que nunca lo hagas.
-Por eso ni se preocupe, seré la misma hasta que me entierren.
-Mientras eso sucedo que esperemos que no sea pronto por favor ve a darte un baño ¡hueles espantosamente mal!- dijo con diversión, haciendo que la joven soltara una carcajada.
***
-Mamá deja de abrazarlo lo vas a gastar-exclamo Matías viendo como su madre ahogaba literalmente a Liam con tantos abrazos.
-Deja de decir tonterías, no he visto a mi pequeño caramelo desde hace mucho tiempo tengo que reponer el tiempo perdido- dijo su madre haciéndolos reír a todos.
-Mamá prometo que vendré más seguido.
-Eso ya lo veremos- exclamo con diversión su madre.
-Mientras eso suceda Liam, te presento a mi bella esposa-dijo Matías viendo que su mujer se acercaba, Abby era una joven muy hermosa, no tan alta pero con una bella figura, una cara redondeada ojos y cabello color café claro.
-Hola soy Abby no habíamos tenido el placer de conocernos-dijo tímidamente.
-No, no lo tuvimos, por cierto soy Liam-dijo sonriendo amablemente, Sasha carraspeó llamando la atención de todos presentándose a la futura madre ella sola.
-Por cierto, felicidades por el embarazo-dijo Liam.
-Gracias- dijo Abby sonrojándose.
En ese instante se escuchó detenerse un auto en la entrada, minutos después la puerta principal se abrió de golpe.
-¡Liam!- gritaron los gemelos al mismo tiempo, los dos eran casi idénticos con la diferencia que eran hombre y mujer, en el tiempo que tenía de no verlos habían crecido y madurado. Sebastián estaba más alto y su espalda se había ensanchado en cambio Luna se había convertido en una mujer muy hermosa con suaves curvas, los dos rubios con ojos azules que en ese momento brillaban con alegría. Después de saludarlo y ponerse al corriente, Luna le pregunto a su madre por su cuñada, Lorena sonrío y dijo:
-Ve a buscarla, seguramente está profundamente dormida.
-No lo dudo, esa inconsciente trabaja como una mula-dijo Matías muy serio.
-No digas eso Matías, ella simplemente le gusta trabajar mucho- lo regaño Abby con cariño, haciendo que los presentes sonrieran, su marido la miro con ojos llenos de amor y adoración.
-Iré a buscarla-grito Luna, mientras Liam observaba con cierta envidia a la pareja, a sus 31 años no había podido sentir esa conexión como ellos la tenían y no sabía si algún día la sentiría, al ver su expresión de anhelo Sasha se inclinó para susurrarle al oído:
-Amorcito, nosotros podríamos ser como ellos-susurro soñadora mente, en cambio Liam la observo con incredulidad, solo tenían dos semanas de conocerse, tenía que terminar con eso de inmediato.
-Miren ahí viene el solecito de mi corazón-exclamo Sebastián alegremente, todos miraban hacia a la hermosas mujer que bajada de las escaleras.
Para Liam el tiempo se detuvo cuando la vio bajar, había imaginado que sería hermosa pero no estaba preparado para lo que vio. Una mujer salvajemente bella con curvas muy bien formadas, una piel bronceada por el sol, un cabello extremadamente largo y n***o azabache que en ese momento lo llevaba atado en una cola de caballo, su rosto era ovalado con pómulos altos junto con unos labios rellenos que pedían a gritos ser besados, pero lo que más le impacto fueron sus ojos completamente dorados. Iba vestida con un vestido n***o de punto que le llegaba hasta los pies con la espalda totalmente descubierta.
Liam se quedó totalmente hipnotizado viéndola. "una auténtica diosa amazona" pensó.
-Hola tú debes ser Liam, soy Sol es un gusto concerté al fin-dijo amablemente con una sonrisa, si Sasha no le hubiera golpeado con el codo, Liam no habría salido del trance en el que estaba metido pero el cual pudo disimular muy bien.
-Soy Liam-dijo con seriedad,- un gusto conocerte al fin- Sol lo observo con diversión pero al ver que no decía nada más dirigió su atención a la mujer que estaba a su lado.
-Hola señorita...
-Sasha-completo amablemente.
-Sasha creo que antes no te di una buena impresión-al ver que Sasha no comprendía explico- en la tarde tuvimos el placer de conocernos- la joven rubia palideció al comprender que le había dicho "ladrona" a la dueña de la casa. En cambio Sol tuvo que contener una carcajada al ver su cara.
-¡Oh no!, tú eras la cochina de la entrada- chillo Sasha sin pensar.