-Ya, dejen de reírse- dijo Sol intentando poner cara seria pero era casi imposible por las carcajadas de Sebastián y Matías-en realidad no estaba tan sucia-dijo dignamente pero lo único que consiguió fue hacerles reír más.
-¡Te lo tienes merecido!-dijo Matías intentando controlar la risa - te hemos dicho que no es necesario que hagas ese trabajo.
Sol puso los ojos en blanco.
-¡Como pude perderme eso! La próxima vez por favor ¡grábalo!-dijo Sebastián riéndose en su cara.
-Yo... yo lo siento no sabía que... que eras tú -se disculpó Sasha avergonzada.
-No hay problema, equivocarse es de humanos - la consoló Sol sonriendo.
-Dejen de reírse chicos- intervino Don Manuel seriamente- ya se han reído suficiente, vayamos al comedor.
Mientras caminaban hacia el comedor unas pequeñas manitas tocaron el vestido de Sol.
-¡No haga caso! Tu siempe te ves ¡inda!- le dijo pequeño Leo con amor, haciendo que los demás sonrieran con ternura.
Liam observo la escena sintiéndose fuera de lugar, su familia estaba muy complementada con esa joven de ojos dorados, que aunque quería evitarlo lo tenía completamente cautivado. Aun embobado los siguió al comedor, cuando terminaron la cena se reunieron en la gigantesca sala decorada con tonos blancos y cafés donde hablaban de trivialidades.
-Liam ¿Cómo va la empresa?-dijo Matías sentándose al lado de su esposa.
-Muy bien-exclamo Liam- Empresas Miller no puede ir mejor-dijo con orgullo.
Cuando todo estaba encalma la indiscreción de Sasha no se hizo esperar cuando pregunto.
-Sol perdón que te pregunte ¿Cuándo tiempo estuviste casada?
Sol la mira con una sonrisa forzada antes de contestar.
-Dos años.
-¿Pero tan pronto él tuvo una aventura?-pregunto indignada.
Todos los presentes se pusieron tensos, Sol perdió su sonrisa al instante.
-No puedo comprender como puedes cuidar a un niño que no es tuyo -dijo provocando que todos la miraban con enojo, lo bueno es que el pequeño Leo estaba profundamente dormido en el regazo de Sol.
Liam miro duramente a Sasha, dejándole claro que se callara pero eso no pudo evitar que continuara con su indiscreción.
-Bueno, si te fue infiel una vez me imagino que lo fue muchas veces más, por eso hay que saber dominar a nuestros hombres para que no busque en la calle lo que no encuentran en sus casas-dijo como si fuera muy importante.
Miles de recuerdos pasaron por la mente de Sol, esos que luchaba por olvidar día tras día, se levando lentamente del cómodo sillón blanco sin expresión en su rostro con Leo dormido en sus brazos.
-Acostare a Leo, buenas noches -dijo Sol secamente, haciendo que los demás se retiraran a sus respectivas habitaciones, la noche se había arruinado por completo.
Cuando Liam y Sasha se quedaron solos, este le dijo enojado.
-Si vuelves a faltarle el respeto a mi familia con tus preguntas, puedes ir saliendo de esta casa. No permitiré que esto se vuelva a repetir- dicho eso se fue dejándola con la palabra en la boca por segunda vez en el día.
***
Eran pasadas de las once de la noche, cuando Liam fue a la cocina a buscar algo de comer, pero no espero ver a la diosa amazona salir de su habitación. Se había cambiado el vestido largo por uno más corto de cuero n***o, con mangas largas hasta las muñecas con su espalda totalmente descubierta, se quedó viendo sus largas piernas descubiertas y sus pies envueltos por unos zapatos negros también de cuero con un tacón de vértigo, la observo a la distancian hasta que desapareció de su vista.
***
Sol condujo su automóvil a toda velocidad, lo cierto es que no tenía que esforzarse ya que su Audi ayudaba mucho. Intentaba huir de las palabras que esa mujer le había dicho, pero no podía, habían quedado bien gravadas en su cabeza, lo peor es que la Barbie tenía razón. No tuvo el valor de dominar a su marido, como resultado la persona que más amaba fue a buscar afuera lo que no encontró con ella en casa.
Sus ojos de empañaron al recordar las palabras que le había dicho su esposo al poco tiempo de haber contraído matrimonio
-Mi amor por favor entiende, lo que quiero no es que me hagas daño todo lo contrario me brindarías un gran placer-susurró, sus ojos grises la miraban suplicantes.
-Noa entiéndeme, no soy capaz de hacerte daño-dijo con dolor, no cabía en su mente infligirle esa clase de daño a la persona que mas amaba en este mundo.
-Sol no me harás daño, solo necesito que me domines, que tomes todo el control sobre mí, así no tendré que pensar, tú lo harás por mí. Confió en ti completamente para que hagas conmigo lo que desees.-explico pacientemente y esperanzado a que su esposa cumpliera sus deseos.
-No puedo someterte, no puedo golpearte Noa, esto es demasiado- le respondió Sol con sus ojos llenos de lágrimas- te amo demasiado para poder hacerte esto.
Noa la miro con profunda decepción, cuando Sol vio su expresión creyó morir.
-Si tú no puedes, alguien más lo hará- dijo fríamente cuando se marchaba dejándola sola en la habitación.
Volviendo a la realidad Sol exclamo con una mezcla de decisión y dolor:
-¡Mierda! -grito golpeando el volante- créeme mi amor ya nadie volverá a decir que no tengo el suficiente valor de dominar y someter a alguien – exclamo con furia Mientras se hacía visible su local favorito, sonrió de medio lado al leer el gran letrero de la entrada.
"SECRETOS".