"‘Bueno, Francisco, eres guapo y siempre lo has sido’, le dije. 'Pero yo siempre pensé que era menos que los demás', agregó. 'Para mí, eres el hombre más guapo del mundo', confesé. '¿De verdad?', preguntó coqueto mientras se acercaba y me robaba un beso. 'Tenemos que esperar', comenté divertida mientras él me tomaba de la cintura. '¿Por qué?', preguntó. Me separé para avanzar, tomados de la mano. En pleno día, la fiesta no tenía límite y no importaba cuándo terminara. Llegamos a la casa, la carpa armada y llena de flores colgantes, hermosa. Una plataforma blanca era nuestro espacio, la mesa decorada. Nos sentamos y llegaron los demás invitados. No teníamos tantos invitados, lo importante era casarnos y ser felices. Las personas que más importaban estaban, eso era lo único que intere

