"Gracias, usted también es muy bonita", respondí. Me contó que era de Chile y había venido hasta acá apenas se había enterado. Dolía mucho haber perdido a su hermana. "Con Claudia éramos muy unidas de pequeñas. Por cierto, no te dije mi nombre. Soy Elena", se presentó. "Lamento mucho, tía Elena", murmuré y ella suspiró. "Era muy inteligente para los negocios. En cambio, yo siempre fui más del lado de la naturaleza, de cosas más naturales. Nos llevábamos muy bien, hablábamos todos los días por teléfono. Y ahora que no está, me siento un poco perdida", confesó. "Lo siento mucho", repetí. "Está bien, es parte de la vida, cariño. Cuando tienes miedo, empiezas a perder a muchos cercanos. La primera pérdida es impactante, pero después te das cuenta de que es parte de la vida", compartió. "

