Nove

1098 Palabras

Los músculos de mis hombros lloriquean al extender mi brazo para tomar el pomo de la puerta y entrar al departamento de Alan. Este nivel de cansancio mental debería ser ilegal. Mis dedos fallan en la tarea debido a una de las órdenes que mi cerebro envía. Espero por el amor de Dios que este dormido. Son solo diez de la noche, pero no creo poder lidiar con toda esa dulzura que será capaz de causarme diabetes al final de nuestro matrimonio. Alan Carti es, por mucho, el hombre más dulce que he conocido en toda mi vida, y es justo por esa razón que creo que él y yo nunca podríamos tener nada más que una amistad ... quizá, ni siquiera eso. Cuando se trata de relaciones, siempre he disfrutado la búsqueda y la persecución. Me refiero a cuando un chico, —o ahora hombre—, finge no estar interesad

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