Me trago el nudo profesional que tengo en la garganta al acercarme al gigantesco jet de Gian Bianchi. El jet es enorme desde fuera y no puedo creer que en realidad lo haya llamado Gian Bianchi con letras negras enormes y dos colores oponentes; en blanco y n***o. La mano en mi espalda me quema la piel y no puedo esperar a que se vaya de mi lado. Me alegra que tenga tanto trabajo últimamente, eso significa que no nos va a interrumpir a Gian y a mí, o encontrarnos en el medio de algo que no debe ver por nada del mundo. Sin embargo, a mí lo que me preocupa es la reacción que tendrá Gian al verlo en su jet, tocándome, o tan siquiera, estando cerca de mí. Gian es, por mucho, el hombre más intenso que he conocido en mi vida. Es honesto y no le importa lo que la gente piense de él a menos que re

