—Sssseeeet dissspossiooonnn —Canta, girando a la izquierda, hacia la entrada de mi antiguo hogar, el lugar donde di mis primeros pasos, el mismo lugar con el que he tenido sueños y pesadillas por igual. Suspiro ruidosamente y el agarre de Gian en mi pierna se aprieta. Su canto me impidió sentir una porción del miedo de enfrentar el lugar donde mi madre tuvo ese accidente y murió horas después en una cama de hospital, pero con la puerta de esta justo frente a mí. Ya no puede protegerme de la realidad. Detiene el motor, pero deja la radio encendida. La canción alcanza su punto máximo y luego se termina como empezó. Solo así, como la vida. Un minuto estás aquí y al siguiente segundo te has ido. Un pensamiento muy pesimista de mi parte, pero eso es lo que me hace este lugar. La mano de Gian a

