Papá y yo nos sentamos uno junto al otro en uno de los sillones de la azotea, la mixtura entre el aire frío de mayo y el calor del fuego es agradable, sin embargo, aun así, le pedí que trajera una manta consigo antes de que subiésemos aquí. La salud y el estado de ánimo de papá en general han mejorado en las últimas semanas. Es lo más feliz que le he visto desde que nos enteramos de su enfermedad y verlo de esta forma me llena de tranquilidad y alegría. —¿Cómo te está yendo con el trabajo, cariño? Sonrío y suspiro al mismo tiempo, arreglando mi cabello y evitando sus ojos, enfocándome en el fuego frente a nosotros. '' ¿Cómo te está yendo con el trabajo?'' El trabajo en sí está bien, supongo. Gian y yo presentamos catorce piezas al departamento de ventas ayer y les encantaron los diseñ

