Gael abrió los ojos lentamente. Lo primero que vio fue a Valentina. Ella estaba apoyada sobre un codo, observándolo con una mezcla de curiosidad, incredulidad y algo más que él supo reconocer de inmediato. No dijo nada durante unos segundos, como si estuviera asegurándose de que aquello no era un sueño. — Hola. — Dijo él finalmente, con la voz todavía grave por el sueño. Valentina sonrió, una sonrisa pequeña, tímida, que le iluminó el rostro de una forma que a Gael le resultó inesperadamente agradable. Él estiró la mano y apartó un mechón de cabello de su rostro, acomodándolo detrás de su oreja. Ella cerró los ojos un instante, disfrutando del contacto. — ¿Te gustó? — Preguntó él con naturalidad. El sonrojo de Valentina fue inmediato. Bajó la mirada, negando suavemente con la cabeza

