Elizabeth Nunca sabrías que Carter y yo tuvimos una pequeña explosión para cuando llegamos al final de nuestro turno. Es como si nunca hubiera pasado. Como si él nunca hubiera perdido el control perfecto por el que es conocido. Me está volviendo loca la cabeza. Lo asistí en una complicada cesárea de emergencia y después de que nos desinfectamos y el sol está saliendo y entregamos a nuestros pacientes al siguiente turno, salimos del edificio juntos. Es silencioso e incómodo y tenso. Al menos para mí, lo es. No tendrías ni idea mirando a él de qué demonios está sintiendo. Carter es un iceberg, estoy descubriendo. Tanto de su alma está sumergida, retenida profundamente bajo su exterior fresco. Pero después de veinticuatro horas despierto y de pie, necesito descansar. Necesito una comida

