Elizabeth Me río, y Rina niega con la cabeza, mirando a un bebé que empieza a llorar justo cuando una enfermera lo levanta para calmarlo. —Oh, o sea, si él no fuera Carter y ella no fuera Elizabeth, serían perfectos —bromea Rina. —Carter no me ve de esa manera —protesto—. Yo tampoco lo veo así, y es como debe ser. Aunque eso suena a mentira. Al menos, la segunda parte. Porque siempre he sentido algo por Carter. No mentía cuando dije que todas las chicas suspiraban por el apuesto lanzador, porque era cierto. Incluyéndome, aunque nunca lo habría admitido siendo la mejor amiga de Kieran. Carter era mayor, casi divino, endemoniadamente atractivo e intocable. Serio y reservado, salvo cuando te dejaba entrar en su círculo íntimo, y entonces lo veías. Al verdadero Carter Evans. Era como des

