Capítulo 12
Candente
Camina a la salida trasera mientras la sigo por una vereda que fue por donde llego, no la había visto y eso que llevo viviendo por aquí más tiempo que ella. Qué perfecta casualidad.
—Solo me doy un baño y me pongo presentable —comienza a hablar, organizarnos —Solamente necesito dos horas para ir a lo de tus demandas —afirma, dándome a detalle su plan, está emocionada.
Sin embargo, estoy más entretenido pensando en el mañanero que no tuvimos y que a pesar de que su gabardina es grande, me encuentro prendido, a pesar de que está escondiendo, sé lo que hay abajo. Me regresa a mirar, parece saber mis intenciones porque su mirada se oscurece y hace fricción con sus piernas, al parecer estamos en una sincronía perfecta, una sonrisa perezosa se despliega por mi rostro. Me acerco para agarrarla de la cintura atrayéndola a mi cuerpo y alzarla, sus piernas se enredan en mi cintura. Nuestros labios se encuentran, el deseo es rápido y demandante, hago algunos movimientos para desabrochar mi pantalón, y sacar mi m*****o, subo un poco su vestido y hago a un lado su ropa interior. Entro en ella de golpe, siento su humedad esperando por mí, me aprieta de una manera casi dolorosa, sus gemidos son escandalosos, así que decido besarla aunque me gusta escucharla, creo que no es el lugar para alertar a todos. Se separa un poco, le toma algunas respiraciones.
—Cariño, ¿Quieres que el pueblo se entere de lo bien follada que estás siendo? —me burlo
—Más —exige ignorando mi comentario, por lo que rio. Así lo hago, mis besos bajan hasta el inicio de los pechos donde me doy cuenta de que no tiene bra. Rasgo un poco el vestido de la parte delantera y saco sus pechos para darles atención. —Hazme un chupón aquí —pide en un murmuro y pienso que he escuchado mal, alentó mis movimientos.
Estoy sorprendido por lo que me pide, sin embargo, hay decisión en su mirada y me confirma que he escuchado bien cuando observo el punto donde señala a un lado de su pecho izquierdo, que bien no se ve, pero que esto es más de lo que queremos aceptar. Me mira esperando que lo haga, le hago una pequeña succión que la hace jadear y apretarme, esto le excita tanto como cuando me los hace a mí. Su mano va a mi cabello donde jala evitando que me mueva. En cuanto término alzó la mirada y señala su otro pecho, así que hago lo que me pide, suelta un gemido bajo y mueve la cadera buscando que me mueva cuando termino de hacerlo. Comienzo con mis movimientos duros y rápidos, busca mis labios para callar sus gemidos hasta que llegamos al orgasmo, dejo mi frente en la suya llenándome de su olor. La veo aún está en su nube mientras arreglo su ropa y la mía pendiente de que no caiga, sus piernas no la sostienen del todo. Se recarga en el árbol y me observa con determinación. Me gustaría saber qué piensa. Estoy a punto de bromear cuando decide doblegarme de una manera tortuosa.
—De rodillas —demanda, no puedo negarme a ese tono, es como si mi voluntad se esfumara.
Me dejó caer de rodillas, pero elevó una quedando en cuclillas frente ella sin quitar la mirada de la suya y esperar lo que quiere decir. Coloca su pie sobre mi pierna alta, mi respiración se vuelve superficial, estoy seguro de que haría lo que me pidiera sin dudar. Alza su vestido hasta que logro ver su ropa interior húmeda con nuestros fluidos, el olor que desprende me lo confirma, se me hace algo primitivo, una marca.
—Quiero uno aquí —pide con un susurro y señala en la parte interna de su pierna, casi llegando a su zona.
Paso mi lengua por mis labios, agarró su pierna abriéndola un poco más para tener mejor acceso. Me acerco de manera, lenta y exhalo, no me pierdo de ningún gesto ni el gemido que deja salir, sonrió. Paso mi lengua sobre su ropa interior, degustando nuestro sabor, paso mi nariz sobre su clítoris que parece exigir atención, repito la acción cuando mueve la cadera en busca de más, muevo mis labios hasta su pierna y hago una succión fuerte, cuando me alejo observo la marca contento. Observo sus manos, agarrar el dobladillo del vestido para alzarlo, con una de mis manos lo sostengo y espero a su siguiente movimiento. Agarra el dobladillo de su panti y la baja para señalarme el punto donde quiere otra marca, me alzo un poco para alcanzar donde me ha señalado. Con mi mano libre, doy una caricia sobre la panti dando suaves caricias y pellizco su clítoris, sus manos se mueven a sus pechos donde aprieta y pellizca sus pezones con fuerza, sé que está a punto. Hago el chupón tomándome mi tiempo, cuando me alejo paso mi lengua por la zona haciendo que su piel se erice como respuesta. Vuelvo a mi posición repitiendo la misma acción con mi lengua y nariz, sus gemidos son bajos, se está conteniendo, hago a un lado su panti y paso mi lengua, dejando salir un gemido ronco al sentir nuestro sabor directo. Su gemido suena amortiguado cuando obtiene su orgasmo. Me levanto sin soltarla, cuando ya estoy de pie, busca de una manera desesperada mi mirada, en cuanto me encuentra y le sonrió su cuerpo, se relaja, pasa sus brazos por mis hombros, acercándome. Doy leves caricias en su espalda mientras nos quedamos ahí, sintiéndonos a gusto, siento una paz envolverme, ella se aleja y vuelve a observarme con una sonrisa.
—Te ves hermosa, recién follada —susurro haciéndola reír.
—Más bien que bien me veo follada por ti —dice mirándome divertida, no pudo negarlo, es un hecho confirmable.
Seguimos el camino hasta llegar a su casa. Camina hasta la puerta trasera y entra, no sé cómo lo hace, pero no se escucha ningún sonido. Doy vuelta para regresar a mi casa. Al entrar lo primero que hago es escanear el lugar para eliminar cualquier evidencia de que estuvo aquí, como el bra tirado cerca de la mesa de la sala. Me doy un baño y voy a desayunar cuando la puerta es tocada, dudo que sea Luisa por lo que abro la puerta encontrando a Fray que me observa de manera sospechosa, por lo que sonrió. Busco mi teléfono hasta que lo encuentro tirado, escaneo mis contactos, necesito una mujer de carácter y que no caiga en los encantos de Luis. Llego a Camelia, por lo que le envió mensaje para que venga y que le pagaré bien. Fray deja caer un folder en la mesa, lo que hace darle mi atención.
—¿Ahora que hice hermano? —bromeo
—Los accionistas —es lo único que tiene que decir para que mi cerebro vuelva a funcionar, reviso los documentos, quiero golpear a mi padre, no necesitamos más dinero, pero parece querer que todos tengan un poco de la empresa.
—Me encargo —murmuro, mi hermano da vuelta para irse, dejo salir un suspiro, estoy tentado a lanzar la toalla.
Mi puerta vuelve a ser tocada, veo el reloj, es ahora. Me encuentro a Camelia, es una chica que conocí hace tiempo que buscaba empleo, rubia de ojos azules, piel casi blanca, va vestida con ropa holgada, no parece haber esmerado mucho en tener una presentación,
—Podrías haberte arreglado un poco más —bromeo haciendo que ría
—Seré niñera, no lo necesito —alza la barbilla divertida. —¿Algo en partículas que debas decirme? —llama mi atención cuando nos detenemos frente la casa
—Se meterá entre tus piernas, pero descuida, su esposa sabe con quién está casada —sonrió, pero el deje de molestia no pasa desapercibido
—Entiendo, dire que soy lesbiana —dice hacendó que suelte una carcajada.
Toco el timbre, al primero que me encuentro es a Luis con Niall en brazos, hace una mueca, pero nos deja pasar.
—Iré a nuestra habitación para avisarle —dice con una marcada de territorio de la que tengo que contener la carcajada.
Las marcas en su piel me dan una seguridad que ella de manera inconsciente me da, además del hecho de que durmió en mi cama, ¿Que más prueba debo tener de que no tienen sexo y no duermen juntos?. Lo observo irse dejando al pequeño en la sala, ¿Soy de confianza?
El pequeño me observa y luego ríe, creo que le caigo bien, Luis vuelve con cara de pocos amigos.
—¿Quién es ella? —dice, sé qué respuesta espera
—Gales me dijo que necesitaba una niñera —contesto con una sonrisa burlona, sopeso mis opciones, no creo que Camelia diga algo.
De alguna manera siento a Gales acercarse, es como si pudiera sentir su presencia, pero desvío la mirada, no quiero verla o me quedaré embobado mirándola y lo notará su esposo, aunque me doy cuenta de como él se acerca lo que me pone tenso, todos escuchamos su comentario, mente fría Silas. ¿Destapada?, en que año estamos, aunque pensándolo no la he visto ni siquiera en camiseta.
—Cuando has visto a una mujer obtener lo que quiere sin enseñar —dice y mi sonrisa aparece, maldita sea, es perfecta. —¿Cierto, Niall? —Camelia me observa con una sonrisa orgullosa, estoy seguro de que opina igual.
—Señora, si desea me puede decir —comienza, pareciendo reaccionar por lo que está aquí.
Me obligo a relajarme y parecer despreocupado. Doy vuelta para enfrentar la escena, Luis está molesto y no duda en mostrarlo, Niall casi llora cuando es sostenido por Camelia quien le da una sonrisa y trata de mantenerlo tranquilo.
—Pronto regresaré —le dice con una sonrisa que también quiero para mí, hace un gesto con su nariz provocando su risa. —Es hijo del señor, arréglate con él, para tu pago —dice determinada, oh quiero acercarme y besarla, esto es una decisión drástica. La cara de Luis se vuelve roja, pero no dice nada.
—Mi nombre es Camelia —hace una inclinación con la cabeza, admiro los modales, por como luego me habla, dudaba que los tuviera.
—Mucho gusto, mi nombre es Gales —agarra su mano y le da una sonrisa. —Siéntete como en tu casa, mi esposo te mostrará la casa —agrega señalando a Luis, sin perder la sonrisa. —Niall come en una hora, hay comida en una pequeña cazuela —le da indicaciones, pero cada tanto me mira asegurándose de que sigo aquí. Y luego a Luis que no para de lanzar puñales.
Podría apaciguarlo de un solo golpe, o quizá más. Cuando camina en mi dirección evito su mirada para caminar a la salida, en cualquier momento me doblegaré y sé que no es bueno para ella que haga una escena, me siento inestable de manera emocional, no sé qué hacer con este remolino de sensaciones que ella me genera. En cuanto salgo la siento caminar tras de mí.
—Lamento la demora —dice de manera insegura y quiero decir mucho, odio probocar eso, pero no es el lugar por lo que solo asiento confirmándole que la he escuchado.
.