Capitulo 13*

1908 Palabras
Capítulo 13 Control Me sorprende mi autocontrol cuando llegamos al auto, aunque busca mi mirada, la evito, estamos frente a su casa, ¿Quiere acaso una escena?, ¿Qué le declare que se ve caliente?. Abro la puerta dejando que entre al auto, ante todo un caballero. Maldita sea, no estoy listo, quiero decirle que a la mierda la demanda vamos a mi casa, te aseguro de que será más divertido. Logró escuchar el suspiro derrotado que suelta y me dan ganas de preguntarle la razón, sin embargo, mejor me callo y tomo asiento en el copiloto, le doy una mirada rápida, esto dolerá. Trae un pantalón de cuadros que se amolda a su figura resaltando los lugares correctos, una blusa que es color rojo, puedo ver sus pechos luchando por escapar. Y su abdomen está a nada de verse el chupón que le deje y apuesto a que se le olvidó. Vuelvo a la carretera, tomo una respiración hasta que decido hablar, es algo que ella necesita. —Gales —susurro su nombre, dándole una mirada de nuevo, lo que no me esperaba es que sus pezones saltarán a saludarme, creo que fueron los que respondieron el saludo en lugar de ella que parece ida en sus pensamientos. —¿Estoy muy destapada? —murmura, sé que su esposo fue un cabrón con su respuesta, sin embargo, yo no lo seré, me gusta lo inalcanzable que puede verse feliz. Sonrío, me gusta que me pregunte, aunque no hay necesidad de que lo haga, ya que mientras ella se sienta bien podría solo ir con bikini y la apoyaría, solo estaría cerca por si uno se sobrepasa. —Pienso que te ves hermosa, Y que soy afortunado de ir a tu lado — ¡Eso es lindo, felicidades Silas! La regresó a mirar dándole una sonrisa para darle confianza, no debo opinar en eso cuando es hermosa, son sus gustos. Comienzo a conducir dirección el próximo pueblo, elegí vernos ahí por la cuestión de que el pueblo es muy chismoso y ese lugar casi nadie nos conoce, estrategia bien trazada. Nota que voy, por otro lado, y el que no diga nada me hace sentir bien, tengo un punto de confianza que no creo romper. Observó la carretera evitando alguna clase de accidente cuando ella viene vestida de esa forma, sería conveniente que trajera una gabardina, aunque estaría curioso de lo que hay bajo, esto es complicado. Sin embargo, contengo la respiración cuando siento su mirada, porque no es cualquiera, mi cuerpo responde a la intensidad de su mirada. —Silas —escucho su tono de voz, hace que ya esté listo para el asalto, sin embargo, no lo espero cuando coloca su mano en mi pierna en una leve caricia, contengo mi respiración y exhaló brusco. Mi cuerpo se tensa, esto será caliente, pero soy un hombre débil en el volante. Me acomodo en el asiento para darle el espacio, parece emocionada por lo que hará y ¿Quién soy yo para negárselo? Su mano va directo a mi polla donde da un apretón, es directa. Doy un respingo sorprendido y gimo, está bastante curiosa. Quiero verla, sin embargo, eso ocasionaría un accidente. Siento como se mueve, si no la veo no pasa nada. Sé que se está acomodando. Veo de reojo, la mata de cabello rojizo acercarse y contengo la respiración cuando hace su cabello a un lado, quiere que la vea. Esto me matará, hasta mi último suspiro hasta hoy he sido muy feliz. Desabrocha mi pantalón, tantea insegura; sin embargo, no se detiene ni la detengo. Hasta que siento su mano contra mi polla y este salta gustoso en su dirección. La veo de reojo antes de volver mi vista a la carretera, siento sus labios contra mi polla y eso hace que me desconcentra y haga un movimiento brusco, eso la hace reír, ¿Le divierte que estemos a nada de morir? —Concéntrate en el camino —me regaña con una sonrisa burlona. —Yo estoy aquí haciéndolo mejor que tú —se burla. Lo que me hace pensar que puedo lograr mantener quieto, mente fría, así que la miro y le sonrió. Me devuelve la sonrisa, aunque la de ella es perversa mientras pasa la lengua por su labio inferior, siento la humedad de su lengua pasar desde la parte baja hasta el glande donde termina con una succión, está bien, no lo lograré. Gimo hago otro movimiento brusco, ya no sé en qué enfocarme, ella ríe mientras agarró el volante con fuerza, es bueno que en la carretera solo vaya yo y unos cuantos que pasan. —Gales —susurro, quizá ella entienda y lo dejé por la paz, debemos ser razonables. —Estamos a punto de llegar —le advierto por qué lo estamos, hago algunas respiraciones para reponerme del asalto. Sin embargo, Gales supone diferente, mete mi pene dentro de su boca haciéndome sentir la gloria, suelto un gruñido. Maldición. Freno de golpe, mis piernas tiemblan, la alcanzó de la cintura para evitar que se golpee contra el auto. Decido estacionarme, ya que ella no se detendrá hasta que me venga. Le doy una mirada al lugar, parece solitario. Aunque no puedo dejárselo fácil, sabe cómo doblegarme. Me dejó caer en el respaldo dejándome llevar, para observarla eso parece gustarle, me muevo encontrando su boca, la agarró de su cabello guiando sus movimientos, gime haciendo que mi control se esfume. Gimo cuando siento su lengua marcar una de las venas. La observó hacer fricción con las piernas, está tan caliente como yo y eso con solo tener mi polla dentro de su boca. Dejó caer un azote y su respuesta llega con un gemido, me acomodo para llegar hasta su v****a por sobre el pantalón, alza el trasero felicitándome la tarea, paso mis dedos sintiendo la humedad. Con mi otra mano jalo de su cabello, estoy por venirme, sin embargo, me sorprendo cuando me da un manotazo para que la suelte, hace unos movimientos con su lengua, una succión y ya estoy viniéndome en su boca, la observó tragar degustándolo, intento recuperar la respiración. La agarró del cabello para atraerla a mí, le toma unos segundos responderme. Deja caer su pecho sobre el mío haciéndome sentir sus pezones que me restriega, alza a su trasero queriendo más contacto con mi cuerpo. Dejó caer otro azote y paso mis dejos por su pantalón y doy un apretón donde logró sentir su hinchado clítoris exigiendo atención, absorbo el sonido de su gemido largo. Ha obtenido su orgasmo por lo que se deja caer sobre mí, la abrazo hasta que se recupera. Se aleja un poco para arreglar su ropa y pienso que su interior debe estar jodidamente caliente, mantente quieto Silas tenemos una excusa a la que ir. —Has ganado —confirmo arreglando mi pantalón mientras ella me observa con una pequeña sonrisa Es hora de retomar nuestro camino, coloco mi mano sobre su pierna, quiero sentir la humedad, enteré sus piernas y esto es lo más cerca que estaré por hoy. Doy leves caricias. Ella comienza a revisar que su aspecto esté intacto. —Eres hermosa —afirmo, la prefiero con pecas, parece querer esconderlas, le da un toque inocente, aunque es bastante, no demasiado atrevida. Me escanea buscando alguna evidencia hasta que se detiene en lo que tengo en mi cuello, está sorprendida de que no los esconda, no lo hago ni lo haré. Se recompone rápido desplegando una sonrisa satisfecha. —Qué afortunado eres —alza la barbilla enfatizando el punto y parpadea varias veces, soy un caso perdido —Qué modesta —suelto, divertido a lo que ella deja salir una carcajada —Es lo que soy —dice, aunque parece querer decir algo más Es lo que es cuando se siente libre, en este momento es Gales la mujer que va por lo que quiere la que no tienen límites. Llegamos al pueblo que conozco bien, tengo varias fotos de este lugar. Es demasiado parroquial, con sus calles de piedra y la naturaleza abarcando en su mayoría, las casas tienen ese mismo toque. Su gente es muy amable y afectuosa. Le dije a Albert que estaría bien aquí, ya que es la comisaría más cercana y en la que no tiene influencia. Estuvo de acuerdo pensando que traería un abogado recién graduado o sería un movimiento para burlarme y si quiero hacerlo, pero seré un niño bueno y no lo haré. Estacionó frente a la estación, salgo y ayudo a Gales que se inclina para agarrar el folder mostrándome su culo, lo hace adrede, observó alrededor y al no encontrar a nadie le suelto un azote fuerte que hasta mi mano hormigueo por querer acariciar la zona afectada, suelta un grito; sin embargo, se vuelve gemido bajo, retrocedo esto es difícil. Suelta una risa saliendo y caminando a la comisaría. Cierro la puerta y bloqueo el auto para seguirla. La comisaria es pequeña, pero lo suficiente para tener encerrados a al menos 10 personas o más, la fachada es blanca y puede que sea lo único que pueda verse fuera de lugar en este sitio. Albert ya se encuentra aquí. Su mirada va a Gales que lo ignora pasando hasta recepción. Sonrió viendo su expresión. —Buenas tardes —El policía se llama Jacob, un gran amigo del sheriff, lo conocí en una pelea en el bar, nos pusimos a platicar horas mientras estaba detenido, es una agradable persona que conoce a todo el pueblo. —Vengo a resolver una demanda matrimonial hecha por la señorita Luisa Lourca —Albert decide salvar al hombre que contiene la risa, estoy seguro de que piensa lo mismo que yo, si no lo hacía entraría yo diciendo el que me demanda por algo absurdo. —No imaginé encontrarte por aquí —parece que se conocen; sin embargo, no lo siento una amenaza por la sonrisa falsa de Gales. Quiero regresar por donde vine, pero es cuando observó a Luisa llegar. Estaba sentada en las bancas tras nosotros. Esta mujer está loca y no entiende un no por respuesta. Me coloco cerca de Gales y aspiro su aroma buscando tranquilizarme, puedo ir a la cárcel por otro motivo del que no me arrepentiría. —Has llegado tarde —me ladra enojada observándome, me encojo de hombros lo que la hace enfurecer más. Si no hablo esto será rápido, Albert me mira y luego a Gales. —Eres la abogada de él —dice sorprendido. —Claro, acabemos con esto —sentencia, como si esto no lo fuera la gran cosa y estoy de acuerdo. —Hay una cafetería frente, hablémoslo ahí —pide Albert con una mueca, sabe como terminara esto. Luisa lo regresa a mirar, supongo que pensaba que nos casaríamos ahora mismo, no me sorprendería. Gales la observa, lo que hace que yo lo haga mientras se comunica con su hermano por telequinesis. Se ha vestido acordé a la situación, parece que no es la que se me ofrecía hace unas semanas, viste más recatada. Caminamos hasta la cafetería que está justo enfrente, en cuanto cruzamos la puerta, agarró del brazo a Gales y nos aproximó a una mesa de cuatro, me siento a un lado de la ventana y Gales a mi lado. La regreso a mirar con una sonrisa inocente cuando me mira alzando las cejas de manera burlona mientras los hermanos se sientan.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR