Dios mío ¿qué hago? No puedo controlar mis pensamientos ni lo que siento por ella. Se metió tan dentro de mí que siento que no podré sacarla nunca de mi vida. Desde que la conocí en la universidad, siendo yo su profesor, me sentí atraído por ella. Sé que no fui el único, todos la deseaban. Pero solo yo logré ganarme su amor. Viéndolo desde otra perspectiva, fui un blanco fácil de atacar, una presa fácil para sus encantos de mujer. Justo ahora me doy cuenta de que lo nuestro fue una relación tóxica desde el inicio. Me di vuelta y la vi allí, de pie en el marco de la puerta. ¿Cómo era que estaba allí si yo había cerrado la puerta? ¿Acaso mis pensamientos eran señales de humo para ella? —¿Qué? ¿Ahora piensas en mí? —Me preguntó, yo no sabía que decir. ¿Era real? ¿En serio estaba aquí en mi

