Amanecer entre sus brazos.
Era una sensación increíblemente placentera y de seguridad.
El hecho de que aún durmiera, me daba oportunidad de mirarlo detalladamente.
Aquella barba incipiente le daba esta mañana un toque muy sexy a su mandíbula cuadrada perfecta y varonil, no pude evitar el pasar mis dedos por ella, haciendo que arrugara la nariz inconcientemente cuando llegué a la altura de su labio superior, en la zona del bigote.
Las pestañas eran largas y decoraban aquellos ojos grandes y ovalados en forma horizontal, que sabía eran de un color oscuro precioso, para un hombre tan rubio sobre todo.
Acaricié su pelo entre mis dedos y me sorprendió su sonrisa a ojos cerrados... « Maldito descarado »...
— Me gusta que me mires y me admires pero ya si me besas — dijo echándose mi cuerpo encima del suyo y respirando en mi cuello — casi creo que mejor muñeca.
Para no perder las buenas costumbres, le dí un golpe en su brazo y lo empujé para salirme de encima de él.
Casi lo consigo, pero me tomó de un tobillo y me hizo perder el equilibrio, lo que consiguió que los dos cayeramos sobre el suelo alfombrado entre risas y carcajadas.
Aún así, el maldito loco con el que estaba casada y recién despertando, me intentaba besar y yo rehuía de él, jugando al atrápame si puedes.
Desnudos como estábamos, logramos llegar a la ducha entre juegos y pellizcos, cosquillas y saltitos y nos hicimos el amor con profunda pasión entre las baldosas del escandaloso baño.
Teníamos un desayuno con la sucursal de uno de nuestros bancos y los dos altos ejecutivos con los que firmaríamos convenios nuevos, nos esperaban en un carisimo restaurant de la ciudad... En California.
— Estás para comerte en ese vestido cariño — decía Aarón a mi lado en el coche.
Íbamos en el coche, sentados detrás. Él llevaba un excelente traje azul prusia, camisa blanca y corbata oscura, que le hacían ver muy serio, pero sensual.
Yo por mi parte llevaba un vestido de color malva, cruzado en mi cintura por un lazo del diseño que provocaba que se vieran mis muslos expuestos si controlaba mal los movimientos.
El escote era razonable, pero la tela se pegaba a mi cuerpo y las mangas cortas dejaban ver mi piel de gallina cada vez que Aarón hacia círculos con su pulgar en mi rodilla cruzada hacia él.
— También estás guapo — reconocí subiendo mi mano por su muslo ejercitado y me gané una palmada en el mío — no me calientes que te hecho un polvo rápido en los baños del restaurant, con las manos en el lavabo y tus tetas asomando por el espejo para maquillarse.
¡Joder, joder y joderrrr!
Cómo me ponía con unas simples palabras y la sucia de mi mente que empezaba a crear imágenes gráficas de lo que el proponía.
— Sé que estás húmeda y me gusta que todos los hombres que te van a ver ahora, sabrán que eres mía y yo sabré que tu sexo llora por mí y que ambos contamos los minutos para unirnos en un solo cuerpo.
Susurró a mi oído y si antes no estaba mojada, ahora definitivamente lo había conseguido.
Me quedé mirandolo sin palabras y su mano entró por debajo de mi vestido y lo detuve a medio camino o la liaríamos allí mismo.
— Basta Aarón, no me hagas esto que te lo juro que estoy a mil y no podemos estar todo el día enredados en la cama cariño — sus ojos dejaron de mirar mi mano sobre la suya y llevó sus ojos y sus dedos a mi barbilla, haciendo que lo mirara presionandola con ellos hacia arriba, y dándome un pico húmedo me dijo — será una tortura el día de hoy, mirando tu cuerpo sin poder tomarlo y sabiendo además, que te mueres porque lo haga.
Supongo que antes de que se creciera una erección visible, se bajó del coche sin siquiera esperar a que Lorenzo le abriera la puerta.
Ni siquiera sabía que habíamos llegado, pero él si lo supo.
Mi chófer vino hasta mi puerta y dándome unos segundos para componer mi figura en el espejo retrovisor, me abrió la puerta ofreciendo su mano para que bajara.
Cuando puse mis dos piernas en la acera, me impulsé hacia adelante y saqué mi hermoso cuerpo hacia afuera. Tomé mi bolso y lo puse bajo mi brazo, antes de darle las gracias a Lorenzo y caminar hacia mi marido que estaba hablando con los inversores en la puerta del restaurant.
— Buenos días caballeros.
Saludé a todos cuando giraron a mirarme, aceptando el brazo que mi marido ofrecía para mí, y dejándome guiar dentro del sitio para comenzar el desayuno y la reunión.
Todos fueron cordiales a la hora de devolverme el saludo y nos dieron el paso a nosotros que íbamos delante y juntos hasta la mesa que el encargado del lugar nos indicaba.
Luego ordenamos un amplio desayuno, del que no consumiría mucho, porque estaba demasiado excitada viendo a Aarón manejarse en modo bussines con ellos.
Este hombre que juré no dejar que minara mis defensas, había conseguido reventarlas y ahora, se hacía con todo mi ser sin que opusiera mucho resistencia.
— ¿Entonces estamos claros? — decía mi marido y por fin, pude prestar atención a lo que hablaba — solo Caleb Morrison y yo, podremos autorizar esos retiros excesivos de dinero.
Aquello se robó toda mi atención. No quería preguntar de qué estaban hablando porque quedaría en evidencia que no estaba prestando ninguna atención a la reunión, pero puse más interés a lo que hablaban y me quedé pensativa con lo que supe y concluí de todo aquello...
Aarón, pretendía que nadie de mi familia pudiera retirar dinero de ninguna cuenta, si no era a través de él o mi primo. ¿Y yo?...¿Mismo procedimiento? No podía creerlo.
Una hora después. Muchas conclusiones más tarde y con la confianza en que bajo cualquier pedido de extracción por personal ajeno a los designados, ellos les informarían a mi primo o mi marido, la reunión se dió por concluida, así como el desayuno.
— ¿Por qué tomas este tipo de desiciones ? — no pude evitar preguntar mientras terminaba mi café y Aarón luchaba con un croissant.
— Porque de alguna manera tenemos que saber quién está detrás de los últimos acontecimientos — bebió un poco de jugo y se limpió los labios con su servilleta roja — y es un hecho universal, que la mayoría de los crímenes o traiciones, están ligados al interés económico.
— Y sabremos así también, ¿Quien vacío la cuenta de la familia? — me miró confundido. Aquella pregunta obvia, le había descolocado de manera extraña, pero se recompuso rápido haciendo un gesto de obviedad, que no me tragué ni por un momento — ¿Hay algo que necesites contarme Aarón?...
— Lo hay Samantha — respondió instantáneamente y sin dar vueltas — pero no puedo hacerlo aún. Un día sabrás todo y espero que ese día, hayamos reunido la suficiente confianza los dos como para entendernos y recomenzar desde ahí.
Se levantó de la silla y dejó una tarjeta de presentación sobre la mesa, para que le mandaran la cuenta a su banco supongo y me ofreció su brazo para que me levantara también.
Alcé mi vista hacia él, que seguía con su mano extendida y negando con mi cabeza, hundí mi mano en la suya y me levanté, quedando muy cerca de él, que no se había movido del lugar como esperando mi contacto.
— No me ha convencido tu respuesta Aarón — metió su mano detrás de mí cintura y me atrajo hacia él, mientras yo me inclinaba a tomar mi bolso de la mesa.
— Sé que no y créeme, que me encantaría darte la información que pides pero tengo un contrato firmado con tu abuelo, previo a todo esto y es confidencial. Un día lo sabrás y entenderás todo. También espero que me perdones.
— ¿Que te perdone de qué? — habíamos empezado a avanzar hacia la salida y más de uno nos miraba embelesado, hacíamos bonita pareja.
— Un día lo sabrás. Pero ahora puedo asegurarte que lo que estoy sintiendo es auténtico y está rompiendo todos mis proyectos a futuro Samantha — me giró hacia él en plena acera y con la puerta del coche abierta por Lorenzo para nosotros,me besó lento, tan lento que me supo a mucho más que un simple beso.
Dejó que su lengua paseara pori boca saboreando la sensación que nos provocaba cuando se unía a la mía. Acarició mis mejillas sin soltar mis labios, pasé mis manos por su espalda fornida y me dejé hacer, como si no estuviesemos en la calle con mi chófer delante.
Cuando se nos agotó el aire y nos dolían los labios, pegó su frente a la mía y rozó nuestras narices con los ojos cerrados para decir con profundidad en su voz — no estaba preparado para esto pero me encanta... Tú, me encantas.
La bendita mañana la pasamos de instalación en instalación, haciendo las presentaciones adecuadas y dejando en claro que éramos los nuevos dueños y todas las empresas permanecerían bajo una administración única, que sería la de Caleb bajo nuestras órdenes y todas las sucursales y demás negocios que el abuelo nos había heredado, debían reestructurar sus sistemas de manera que todos los movimientos fueran debidamente informados a Caleb Morrison, posteriormente pasando por una revisión final nuestra.
Mientras nos dirigíamos hacia la reunión con la familia, iba pensando en mi pequeño negocio que hacía dos días o más que no había podido gestionar.
Con tantos orgasmos y tantas reuniones, había olvidado ese tema tan importante para mí.
Las puertas del ascensor se abrieron y salimos Aarón y yo tomados de la mano.
La secretaria de dirección, la zorra que se le insinuó a mi marido, nos guió en silencio total y moviendo su gordo culo delante de nosotros hacia donde estaban los demás Morrison.
Una ola de conmoción me atravesó el cuerpo al ver a todos allí, alrededor de la mesa grande y ovalada esperando por nosotros... Los dueños.
Que mal me sentaba eso...
— Buenas tardes a todos — dijo mi marido con voz potente y más de uno miró hacia nuestras manos unidas.
Mis tíos Jack y Haylie, su esposa eran los únicos que casi nunca habían estado, y hoy justamente nadie podía faltar, así como sus hijos Cindy y Dustin.
Coleen estaba al fondo, con mi tía Salime y justo a su lado y para mí sorpresa, estaba mi tía Karla con su marido el tío Manu. Zack seguía a la derecha de ellos y Bianca, justo al lado de Caleb, que nos indicaba las dos sillas reclinables únicas y presidenciales que quedaban vacías. Una en cada punta de la mesa.
Mis padres que quedaban a la izquierda de dónde se debía sentar Aarón, se levantaron a besarme y preguntarme cómo estaba, sin saber que estaba más que bien entre las sábanas y Aarón.
Este último, besó mis dedos de una mano frente a todos y dejando a algunos boquiabiertos, fue hasta donde estaba mi silla y la trajo rodando por el suelo hasta la suya, para que precidieramos la reunión, en igualdad de condiciones.
Silencio molesto llenaba el lugar.
Aarón me llevó hasta la silla y con una ceja levantada de Bia en mi dirección, de forma divertida por su parte, me senté y un justo a mi lado lo hizo él, besando mi cuello descaradamente... Marcaba un territorio innecesario la verdad.
— ¿Van a dejar de darse besitos para empezar esto o nos vamos para que puedan follar tranquilos?
La voz de mi primo Coleen rompió el silencio, creando un ambiente hostil.
Mi tía lo regaló y tuve que poner una mano sobre la pierna de Aarón que estaba más que rígido y se adivinaba violento en su postura.
— Eres libre de irte si quieres — sentenció mi marido — aquí no eres necesario y no te preocupes que veníamos de pasar rosa la noche haciendo el amor así que no hace falta público para continuar haciéndolo.
— Aarón por favor. Empieza de una vez — dije solo para él.
La vergüenza se extendía por mi rostro, pero miré a mis padres y lucían tranquilos. Así que eso me calmó un poco. Supongo que mi rostro reflejaba felicidad y eso era todo lo que debía interesarles a ellos.
— Como quieras cariño — comentó Aarón y no pude evitar sonreír pues ya habíamos hablado lo del término cariño y el había dicho, que lo usaría en público y si estaba molesto, así que supongo que estaba cabreado.
—¡ Vaya vaya ! — ironizaba Zach poniendo sus manos cerradas en puños sobre la mesa — por lo visto la pequeña Sammy ha Sido más inteligente de lo que pensábamos — mira eso papá — le decía a mi tío Manu con sorna — si hasta se ha vuelto la zorrita del heredero para tener más ganancias.
Ninguno de los presentes pudo detener a tiempo a Aarón, que se abalanzó por encima de la mesa y llegó rompiendo los vasos y francos de cristal de agua que encontró en su camino, para alcanzar a mi primo y propinarle unos puñetazos seguidos y fieros en el corto tiempo que tuvieron para separarlos.
— ¡Vuelve a hablarle así a mi mujer y te mato imbécil ! — mi padre aguantaba junto con Dustin a Aarón, que gritaba y trataba de soltarse.
— Pues a la que siempre ha ido de puritana le ha faltado tiempo para abrirse de piernas con un desconocido que se ha adueñado de nuestro dinero — gritó Zack y Bia vino hasta mí, para abrazarme empática.
— Cállate ya Zack — le gritaba Caleb a su hermano.
— Por mucho que te moleste a tí y a quien sea, ella es mí mujer y toda la maldita fortuna es nuestra. Jódete y mudate al infierno si no te conviene pero no hables de ella como si fuera una zorra porque no lo es.
Aarón estaba enfurecido y hasta mi madre tuvo que aguantar su cuerpo por el pecho para frenarlo.
Sin embargo Coleen, observaba sentado y con los brazos cruzados a la altura del pecho, podría decirse que divertido... Maldito idiota.
— Vamos a sentarnos por favor y calmarnos — decía Manu luchando con su hijo — hijo por dios, no ofendas a tu prima y no te metas en lo que no te importa. Es su marido y tienen todo el derecho de hacer lo que entiendan como pareja.
— Mi hijo tiene razón Manuel, ¿Es que no lo ves? — reclamaba mi tía Karla, con su mirada clavada en mí — a ella le viene bien acostarse con el dueño de todo, lo engatusa y el idiota termina besando el suelo por el que camina. Es la técnica más antigua del mundo.
—. A mi hija nadie la llama puta — intervinoi madre, que la pobre no alzaba la voz ni para pedir auxilio y ahora estaba en posición agresiva inclinada sobe la mesa hacía mi tía Karla.
— Tranquila mamá — caminé con elegancia hacia ella y la abracé por los hombros, dirigiéndome hacia todos y apartando algunos cristales con mis tacones como si tuviera todo el tiempo del mundo — en algo todos tienen razón y coincidimos además — me detuve irguiendome antes de hablar — me he casado con el dueño de todo lo que cada uno de ustedes ambiciona. Duermo en su cama y follo con él varias veces al día. Soy la única que tiene acceso a su cuenta bancaria sin límites y la única a la que no le niega nada — la expresión de cada uno en el salón cambio, hasta Coleen se levantó de su asiento antes de que concluyera diciendo — así que como todo esto es mío y me estoy acostando con él para conseguirlo — me separé de mi madre y apunté con un brazo extendido hacia la puerta — fuera todos ahora mismo de mi empresa y esperen en sus casas por mí, cuando yo quiera decirles algo así lo haré y en la casa principal no quiero a nadie pues mañana mismo me mudaré allí a follar con mi marido por cada parte de mi propiedad... ¡Largooo!
Y bajo la estupefacción de todos, empezaron a desfilar callados hacia afuera de la empresa.
Bia me dió un beso que correspondí con cariño antes de salir y mis padres y Caleb se quedaron. El resto evitó pasar por delante de dónde yo estaba cosa que agradecí y cuando Coleen fue a decir algo su madre lo empujó y salieron todos, dejándome echa un manojo de nervios y al borde del llanto.
Sentí los brazos de mi madre rodear mi cuerpo y allí, dónde sabía que podía ser completamente yo, me resguardé y evité llorar.