—Hola, hijo— habló el padre del omega.
—Hola— él omega saludó nervioso.
—¿Quién es el alfa que te acompaña?— volvió a preguntar.
—Un conocido— habló él.
El padre de Benjamín se acercó a mirarlo más detalladamente —Me parece haberlo visto antes— miró a su hijo.
—Mi nombre es León Johnson— el alfa se presentó.
—¿Perteneces a la familia de la compañía J?— el hombre preguntó y León asintió —Entonces te he visto con tu hermano en las reuniones— sonrió. —Valla coincidencia encontrarte aquí.
—Es hora de que me valla— dijo tratando de huir, pero le fue imposible hacerlo.
—Entonces cuéntame— el padre de Benjamín se acercó y tomó la espalda de León —¿Cómo se conocieron tú y mi hijo?— comenzó a caminar, llevándolo con él.
—Mera coincidencia— respondió nervioso.
—¿Cuál es la relación que llevan?— volvió a preguntar, esta vez, haciendo parecer un interrogatorio.
—Somos amigos.
—¿Hace cuanto se conocen?
—No mucho.
—Es hora de cenar ¿Por qué no te quedas?
—No puedo, lo siento— se soltó de él disimuladamente —Ya tengo un compromiso.
—¿Con quien?
—Mi hermano— se alejó —Iremos a cenar con su familia. Hoy es el cumpleaños de su hijo mayor y va a festejarlo.
—Ya veo, entonces no te quitaré más tu tiempo y ve— el hombre lo miro —No querrás llegar tarde.
—Si, ya me iba— miró a Benjamín. —Nos vemos mañana— sonrió y luego caminó hasta la puerta para regresar a su casa.
El padre de Benjamín si que había cambiado mucho. Él aura dominante que siempre cargaba a su alrededor había cambiado a un aura menos sofocante. León jamás pensó ver ese lado bueno del padre de Benjamín.
Una vez llegó a su casa fue a darse una ducha. Luego se arregló y se puso presentable para ir a la casa de su hermano, en donde seguramente asistirían muchos de los amigos empresarios de él.
Puso una buena cara, la verdad ese tipo de cosas no eran de su agrado, pero lo soportaba porque el cumpleañero era su sobrino favorito.
Cuando finalizo de arreglarse bajo a la planta baja, en donde su nana se encontraba —Adiós, Joanne— el alfa fue a donde la omega se encontraba y le dio un abrazo de despedida —Nos veremos más tarde, tal vez.
—Valla con bien y regrese con cuidado— la mujer sonrió y despidió al alfa con una sonrisa en los labios. Después el hombre salió y fue a la casa de su hermano.
Una vez llegó a la casa del alfa, entro y miró que ya había muchas personas ahí. Caminó sigiloso para no llamar la atención, después, cuando se encontró frente a su sobrino le dio un abrazo y lo felicito. —Feliz cumpleaños para mi sobrino favorito.
El chico sonrió y correspondió el abrazo —Gracias, pero no creo ser tu sobrino favorito.
—Lo eres— León rió.
—Bueno, siendo que soy tu único sobrino.
—Tienes razón— esculco las bolsas de su chaqueta —Y por eso mi sobrino se merece lo mejor— cuando logro hallar las llaves se las entregó —Ahora que eres mayor no habrá problema si tienes un auto o una motocicleta— miró al chico diciendo eso último.
—¿Es en serio?
—Si— el alfa asintió —Pero mantenlo en secreto de tu padre.
—Claro, claro— el chico rodó los ojos —Si se entera podría quitármela y castigarme, por tu culpa, otra vez.
—Pues no eres discreto— León lo miró —Pero esta vez hablaré con él para que te permita conservarla.
—Como digas— el chico se giró —Ahora iré a ver si me ocupan— dicho eso comenzó a caminar y desapareció de la vista de su tío.
León permaneció en la fiesta por un rato más. Después, cuando se aburrió de estar sentado y sin hacer nada, se puso de pie y caminó hasta donde su hermano mayor se encontraba —Es hora de que me valla— dijo él.
—Oh, hermano— el hombre, quien se encontraba un poco pasado de copas lo tomó y puso su brazo por sobre su cuello —Les decía a estos caballeros que tu estadía en la empresa de Canadá fue todo un éxito. Estoy muy orgulloso de ti.
—Lo se, hermano— León se soltó de él —Ya es tarde, así que debo volver a casa.
—Si, hermano— el hombre ebrio bebió de su copa de vino —Vuelve con cuidado— ducho eso volvió a ver a sus amigos y continuó hablando con ellos.
León se giró y salió de la casa. Ese si que había sido el momento más aburrido de su vida, tecno ante no había hecho nada, a la fiesta le faltaba más vida, para que en serio pareciera una fiesta de verdad.
El alfa subió a su auto y volvió a su casa. Mientras conducía pensó en hacer una fiesta de verdad para su sobrino, quien festejaba que ya era mayor de edad.
Pensó en hacerla en su casa e invitar a todos sus conocidos y amigos, evitando que su hermano se enterara sobre eso. También invitaría a los amigos de su sobrino, a la madre del chico y especialmente a Benjamín y su hija.
Al llegar a su casa fue a dormir y al día siguiente comenzó con los preparativos, mando las invitaciones vía correo y pidió discreción, ya que era una fiesta sorpresa.
Al final llamo a Benjamín para pedirle que fuera. Él omega accedió, así que León se alegro. El resto del día se la pasó trabajando, cuando fue su hora de salir fue a alistar todo en su casa y antes de ir a recoger a Benjamín se dio una ducha.
León llamó a Benjamín para que saliera, ya que ya se encontraba fuera esperándolo. Cuando Benjamín abrió la puerta, la pequeña Natalie salió disparada y corrió a abrazar a León.
—Hola, Sr. León— saludó la pequeña.
—Hola, princesa— el alfa la tomó en sus brazos. Y luego abrió la puerta de la parte de atrás para meter a la pequeña, la aseguró con el cinturón y después abrió la puerta del copiloto para que Benjamin entrara al auto.
Una vez lo hizo, cerró la puerta y fue a subir al piloto.
—Espera un segundo— dijo Benjamin. —Liam irá también— dijo.
—¿Liam? ¿El alfa que acompañaba a tu padre ayer?
—Si, ese mismo— miró por la ventana —Dice que es amigo de tu sobrino.
—¿Amigos?— cuestionó León —Damián es un completo antisocial, ademas no creo que ese muchacho se relacione con alfas.
Benjamín rió —Creo que tu sobrino le gusta.
—Comprobémoslo.
—Bien— Benjamin sonrió y miró a León.
Seguido el chico entro a la parte de atrás y todos ellos fueron a la casa de León, en donde se festejaría la fiesta.