CAPÍTULO 17

1061 Palabras
El chico alfa irradiaba felicidad, había llevado un enorme regalo, el cual estaba seguro aceptaría. Aquel chico era un buen amigo del sobrino de León, pero él omega ya le había dejado en claro que no quería tener una relación seria. Aún era joven y seguramente en el futuro encontraría a un buen partido, mejor que él omega. Al llegar a la casa de León, el chico bajo del auto, entusiasmado y primero que todos. —Te lo dije. Liam está enamorado— dijo Benjamín. —No creo que sea posible que Damián lo corresponda— León abrió la puerta del auto —En sus 18 años de vida he sabido que sale con alguien, sin embargo, si me he enterado que le ha roto el brazo a varios chicos que se han atrevido a confesársele. —Valla, él es algo raro— Benjamin también abrió la puerta. Ambos hombres salieron del auto y luego León ayudó a la pequeña niñita a bajar. —Andando, Benjamín— dijo el chico alfa. León y Benjamín se miraron entre sí luego se les escapó una risa burlona —Chico— dijo León —No te hagas ilusiones con mi sobrino— llegó hasta donde se encontraba y pasó su brazo por sobre su cuello —Verás, él ya tiene sus metas trazadas, es libre y no creo que quiera tener una relación con alguien. —Ya lo sé— dijo, en tono decaído —El me dejó en claro que no tengo oportunidad, pero aún así sigo siendo su amigo. —Ya veo— León se separo y luego se incorporó al paso de Benjamín. —Entonces ¿Que te dijo? —Que Damián ya lo rechazó— dijo eso entre risas —Pero que sin amigos solamente. Benjamín también rió mientras miraba al torpe de Liam. Todos entraron a la casa y esperaron a que Damián y su madre llegaran. Una vez lo hicieron, recibieron con una sorpresa al chico. —¿Que es todo esto?— pregunto Damián a su tío. —Una fiesta sorpresa que tu querido tío te organizo. —Es genial— el chico sonrió —jamás me imaginé que tendía algo así. —Bueno, entonces disfrútalo— León añadió antes de irse a reunir con Benjamín. Liam se acercó a Damián y le entregó el regalo que había preparado para él—Felicidades— Liam estiró la mano y le entregó el pequeño colgante. —Gracias— Damián lo miró y sonrió. —Creí que se vería bien en ti— Liam sonrió, como todo un tórtolo enamorado. (...) Al paso de un rato todos los invitados comieron y después comenzaron a convivir, dialogando amenamente y bebiendo una que otra copa. León jugaba con su hija y cuando esta quedó rendida se durmió. León la cargó y la llevó a que durmiera cómodamente en su habitación. Pasada la media noche Damián y su madre volvieron a casa, Para ese entonces, Benjamín ya se encontraba ebrio. —Es hora de que vuelva la también— dijo Liam a Benjamín. —Uno más— dijo tratando de beber el contenido de su vaso, mismo que fue arrebatado por León. —Liam tiene razón— dijo el alfa poniendo la copa sobre la mesa —Ya estás ebrio y tu padre se molestara contigo. —Hoy no quiero volver a la casa de mi padre— Benjamin se puso de pie y trato de caminar, pero se encontraba bastante ebrio como para no poder sostenerse con sus propias piernas, —Cuidado— León alcanzo a sujetarlo. —Entonces si no quieres puedo llevarte a un hotel o algo. —¿Puedo pasar la noche en tu casa?— pregunto el omega. —Está bien, solo debemos avisar en tu casa para que tu padre no se preocupe. —Si— susurró aferrándose a su cuello y ocultando su rostro en el pecho del alfa. —Entonces te llevare a la habitación— lo cargo en sus brazos y luego comenzó a caminar hacia las escaleras —Comunícate con el señor Black dile que dormirán aquí está noche— dijo a Liam. Mismo que asintió y sacó su celular. —Tu aroma es dulce— dijo el omega —Lo extrañe tanto— se aferró más a él. León no dijo palabra, una vez llegaron a la habitación, lo recostó en la cama y lo arropó, cual niño pequeño —Buenas noches— dijo antes de salir de la habitación. Antes de salir apago la luz y luego cerró la puerta, para dejarlo dormir cómodamente. Dio un suspiro y bajo al primer piso, en donde se encontraba Liam. —Ven conmigo— dijo León —Te mostrare la habitación en donde dormirás— se giró y comenzó a caminar de regreso. —Benjamín te gusta, ¿No es cierto?— Liam hizo una pregunta mientras se acópalas al paso del alfa mayor. —Si— León susurró —Pero Benjamin es alguien a quien no puedo tener. —¿Por qué?— Liam lo miró. —En el pasado le hice daño y no creo que él me perdone. —¿Qué fue lo que le hiciste? —Le mentí y aún me arrepiento por haberlo hecho— dijo parándose frente a la habitación —Así que mi mejor consejo es que tú jamás lastimes a la persona que ames— abrió la puerta e indico al chico que entrara —Descansa, Liam— dijo antes de volver para que fuera a su habitación. —¿Usted cree que yo pueda conquistar a Damián?— Liam se giró. —Bueno, eso es algo que no puedo asegurarte, pero nada pierdes con intentarlo— Dicho eso se dirigió a su habitación, entro y fue a acostarse a su cama. Había sido un largo día, lleno de alegrías. Lo único que lo dejo pensando fue lo que le dijo a Liam. En realidad ¿Qué hubiera pasado si jamás le hubiera mentido a Benjamín? Tal vez habrían sido felices, o tal vez Benjamin se habría alejado y lo habría odiado. La segunda opción era la más convincente, porque nadie perdona a alguien que miente, y menos con algo tan serio como eso. Ahora solo quedaba un León con el corazón roto de desamor. Anhelando a cada segundo poder tener a Benjamín de nuevo.
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