Exacto. No podemos atacar a Juan, a Santiago o a los demás. Tienen dinero, son como nosotros, la audiencia no lo aceptaría fácilmente. Pero atacar a los okupas es justificable —continuó Héctor, sintiéndose validado por sus dos mujeres— Si conseguimos algo de comida de ellos y nos defendemos de los intrusos que no deberían estar aquí, eso es un show con una moral aceptable. —Es un buen plan —dijo Beatriz, la ambición volviendo a sus ojos. —O ellos, o nosotros —sentenció Diana, golpeando suavemente el suelo con la mano—Vamos a por ellos. Pero dime, ¿cuál es tu plan para entrar en la casa 14? No podemos ir con las manos vacías. Héctor sonrió con suficiencia ante la pregunta de Diana. La idea había estado gestándose en su mente desde que el muro se levantó. —No vamos a ir con las manos vac

