Capítulo 32.

1960 Palabras

—Con permiso, vamos a levantarnos un minuto. —dijo Franco y me miró a mí haciendo una seña, me levanté y él me agarró de la mano llevándome a la cocina. Enseguida entramos sacó el paquete de cigarrillos de atrás de su bolsillo, pero si lo encendía los sensores iban a activarse y que cayera agua iba a ser un desastre para la novia de Mauro, ya que se le caería todo su maquillaje y parecería un payaso, triste. —Pará, acá no. —lo empujé un poco y lo guié hasta la puerta de servicio, para salir al patio trasero donde solía dejar la moto, no tardó mucho en encenderlo y reprochar. —Qué tipo que me da vergüenza, no puede ser tan malnacido. —Es una noviecita nada más, y no parece llevarse tan mal con mi papá que era lo que me preocupaba de verdad. —Mia tiene como treinta años menos que él, ¡Es

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR