Vernos todos los días en el colegio no infería en nada, nuestros roles se respetaban a tal punto de no querer soportarnos más que lo usual cuando del colegio se trataba porque como profesor, yo no lo soportaba, y él a mí como alumna, tampoco. Tal era así que, extrañarnos en la intimidad nos quedaba perfectamente, y como las últimas semanas fuimos obligados a sentirnos de esa manera por las responsabilidades, lo seguimos aplicando para que nuestras amistades no sospecharan de nuestro apego y no se quejaran del mismo. El viernes en la noche, él se juntó con sus amigos en casa de Marco y yo organicé con mis amigas, una salida al cine para después quedarnos en mi casa hablando hasta tarde de sus novios y todas las aventuras que tenían ellas con diversos chicos, por mi parte no conté nada más

