Edwards tamborileó con un bolígrafo sobre el escritorio, mirando sin ver la pantalla llena de cifras rojas que Abril le había enviado. El aire acondicionado de la productora zumbaba como una mosca atrapada, pero ni él ni su equipo de diez personas sudaban por el calor. Desde el escándalo, el silencio en la oficina era más denso que el humo de las reuniones de emergencia que llevaban sosteniendo por días. —Otra vez los de PrimeView cancelaron —dijo Abril entrando con dos cafés en vasos de cartón. Le dejó uno al borde del escritorio, donde una mancha de café viejo dibujaba un continente desconocido. —El mail dice que "reevalúan prioridades estratégicas", pero el practicante de Marketing escuchó al jefe decir que temen que tu... imagen afecte sus ratings. Ya sabes, son unos malditos imbécile

