Episodio 3

3632 Palabras
 3 meses más tarde   Ahora bien, en ese momento era temporada de verano, y todos los niños que nacieron en el mismo solsticio de invierno que Eru, tenían 11 años, y estos ya debían asistir a la escuela para aprender acerca de la naturaleza, los elementos, y a escribir su lenguaje antiguo. El elemental de cabello n***o, observaba desde la ventana de su habitación, como los niños volaban rumbo al área de enseñanza, que era frente al lago, junto a los árboles de cerezo, por supuesto, Eru sabía eso porque desde hace varios periodos solares, venían diciendo que prepararan a sus hijos para el comienzo de las enseñanzas. En ese instante, Elrond estaba en casa, al parecer no lo habían requerido para que hiciera su trabajo con los vientos de la tierra, y Eru que ni siquiera se atrevía a preguntarle nada a su padre, con respecto a que, si él podía asistir a la escuela, asume que podía ir, porque era su derecho como parte de aldea, a pesar de todo.   − ¿Creen que deba ir? Ustedes podrían enseñarme todo sobre la naturaleza…−Comenta Eru al par de pajaritos que lo estaban acompañando a ver el paisaje de los chicos volando hacia las clases.   −Nosotros solo te decimos nuestro punto de vista, señorito Eru. Debes ir y aprender sobre la naturaleza, desde la perspectiva de los tuyos−Le dice uno de los pajaritos, mientras Eru se mordía su labio inferior con temor.   −Pero… nunca he estado demasiado cerca con otros niños, seguramente me odiarán como siempre… quisiera aprender, pero me da miedo… quizás me escupirán, o lanzaran piedras, como a veces lo hacen los adultos o chicos que me ven por ahí−Susurra Eru, recordando esas ocasiones cuando va a lugares concurridos de su aldea.   − ¡Vaya a la escuela! ¡Sea valiente! No se preocupe, nadie le hará nada, usted es el elemental más hermoso y poderoso de todos, nadie podrá burlarse de usted−Dice en esta ocasión el otro pajarito que estaba acompañándole, viendo como Eru comenzaba a reírse con timidez.   −Dicen eso, porque me quieren…−Admite Eru, ahora acariciándole el par de cabecitas a los pajaritos, los cuales eran pájaros ruiseñor.   −Lo queremos, pero los animales nunca mienten. Es hermoso y poderoso, señorito Eru, pero los de su r**a aun no lo comprenden. Vaya a aprender, está en todo su derecho− Insisten esta vez al unisonó, y con eso es más que suficiente para el niño, el cual suspira para quitarse el miedo que sintió repentinamente.   De esa forma, Eru buscó su gorro de lana que hizo para ocultar su largo cabello n***o, y sin más salió de su casa, sabiendo que su padre aún seguía durmiendo. Con cuidado bajó del árbol, y se fue corriendo hacia el lago, quedaba bastante lejos de donde él vivía, es por eso que uno de los leones que estaba cerca, se posó frente a él, y de un solo frenazo Eru se detuvo, viendo como el león le decía que se montara encima de el para que llegara más rápido, ya que los pajaritos se habían encargado de correr la voz entre el bosque, que Eru iría a su primer día en la escuela. El niño sin más se montó encima del león, y sujetándose con fuerza este comenzó a correr para que “su señor” llegara más rápido. Y así, gracias a la ayuda del león, Eru no logró llegar tan tarde a su destino; el niño le dijo al animal que lo dejara escondido entre los árboles, para que nadie se diera cuenta que él había llegado encima de él.   −Gracias, ahora yo seguiré solo−Agradece Eru, abrazando al león, el cual le lame el rostro como forma de cariño.   −De nada, buena suerte señorito Eru−Agradece el león, yéndose hacia otra dirección, y Eru cuando ve al animal partir, corre lo poco que faltaba para llegar, viendo que los niños ya estaban reunidos, sentados en el suelo, mientras el profesor estaba frente a ellos.   De inmediato, el miedo recorrió todo el cuerpo de Eru, porque esos niños, eran los mismos que lo vieron fallar en la ceremonia del vuelo, y en la ceremonia de la bendición del cielo, y ahora se reencontraba con ellos en la escuela. El chiquillo suspirando un poco, se sienta apartado de todos, abrazando sus piernas, viendo sus pies descalzos, notando que él era el único que no usaba sandalias de cuero, principalmente porque su padre desde la ceremonia de la bendición del cielo, nunca más se preocupó por su vestimenta, o cualquier cosa que tuviera que ver con su cuidado, motivo por el cual, Eru, gracias a las enseñanzas de los pájaros, los cuales siempre tenían conocimientos de “otros lugares lejanos a la isla” le enseñaron a tejer,  con la lana de las ovejas, la cual convertía en hilos, y así se hacía su ropa. En una ocasión se hizo calcetines, pero no le gustó la sensación de tener sus pies tan cubiertos, y es por eso que prefería estar descalzo.   El profesor de inmediato notó que el elemental pálido y horrible de Elrond había asistido, él pensó que ese niño no se atrevería a venir, luego de no ser bendecido con ningún poder, no obstante, allí estaba, arruinando la armonía del lugar, con su apariencia tan desagradable a la vista.   −No debería estar aquí… ese niño es un mal presagio para nuestra r**a. Le diré ahora mismo que se vaya−Piensa el profesor, el cual tenía la piel canela y su largo cabello violeta, que era igual o más hermoso que sus ojos violetas.   En el instante que el profesor iba a hablar, para decirle a Eru que se fuera, dos pajaritos hacen sus necesidades encima de su cabeza, manchándole su cabello violeta de heces blancas. El elemental más sorprendido que nunca, ve hacia arriba, como los dos pajaritos comenzaron a revolotear en su cabeza, queriendo picotearlo, mientras que los niños al ver aquello, comenzaron a reírse, y Eru que todo ese tiempo estaba viendo sus pies, alzó su mirada al escuchar los niños reírse, observando como el profesor estaba espantando a los dos pajaritos ruiseñor que fueron a visitarle en la mañana a su habitación.   − ¿Por qué hicieron eso? Déjenlo tranquilo −Pregunta y exige Eru en pensamientos a los pajaritos, los cuales se alejaban un poco del profesor.   −El cielo nos dijo que le hiciéramos algo… se nos ocurrió cagarnos encima de él… jijiji−Explica, riéndose uno de los ruiseñores, mientras Eru no comprendía porque el cielo había pedido aquello.   − ¿Será una señal del cielo por haber pensado echar a ese horrendo niño? −Piensa el profesor, sabiendo que era la primera vez en su vida, que dos pájaros le hacían aquello. La causalidad era demasiada, además él sabía que los animales respondían a la naturaleza, y a los elementos, es por eso que el elemental de cabello violeta vio a Eru con molestia, y luego fue al lago a limpiarse.   Una vez se limpió las heces, suspiró, pensando que daba igual si ese elemental inútil se quedaba escuchando su clase, de todas formas, no serviría de nada en la isla.   −Bien niños, veo que ya todos están aquí. En esta clase, aprenderán a conocer a fondo la naturaleza, y sus distintos secretos. Además, aprenderán a escribir nuestra escritura, que es muy importante, porque a cada ciclo final solar, deben dar un reporte escrito al cielo de lo que ha ocurrido en la tierra, así que, durante 5 primaveras, aprenderán todo lo que necesitan saber, para dominar por completo los elementos que el cielo les otorgó controlar−Explica el profesor con una pequeña sonrisa.   −Bien, ahora quiero que se presenten, y me digan que poder tienen, para saber quién es quién… aunque−Se detiene para ver específicamente a Eru, ocasionando que todos los niños también se voltearan, y cuando ven que Eru estaba allí, comienzan a murmurar y a reírse−Aunque tú puedes quedarte sentado, no es necesario que te presentes, ni digas que poder tienes. Porque todos sabemos que no tienes ninguno−Dice el profesor de forma despectiva, mientras Eru lo que hace es encogerse de hombros, abrazando más sus piernas.   Poco a poco los niños fueron presentándose, diciendo sus nombres y capacidades, y Eru sin alzar su mirada para verlos, pensaba en lo grandioso que sería decir que él era Eru, hijo de Elrond, y su poder era controlar a los seres vivos de la naturaleza, sin embargo, eso no pasaría, es por eso que, cuando escuchó que todos dejaron de hablar, alzó un poco su mirada, viendo que algunos niños no dejaban de voltearse para mirarlo. Era tan incomodo ser observado ¿Por qué tenía que ser diferente? En el fondo le hubiese gustado ser normal, así nadie lo juzgaría, menospreciara, le hubiese encantado poder volar, tener algún poder de los cuatro elementos, ser parecido a su padre, tener el cabello y los ojos verdes, piel canela, y lo más importante, que su papá lo amara y se sintiera orgulloso de él, incluso que su madre no hubiese muerto a causa de su nacimiento, y así hubiese podido tener a dos padres amorosos a su lado, como el resto de esos niños de los que estaba rodeado. No había un día en que no lo pensara, pero ese no había sido su destino, es por eso que de inmediato Eru comenzó a desanimarse, sin embargo, regresó al mundo real, cuando escuchó la voz del profesor diciendo:   −Bien, mucho gusto conocerlos niños. Ahora, saquen su pluma, tinta y pergamino, vamos a comenzar la clase−Indica el profesor, y Eru al instante abre sus ojos más de la cuenta, porque él no tenía nada de eso.   −No tengo esos materiales…−Piensa, viendo como todos los chicos tenían bolsos, de los cuales sacaban plumas de aves, y rollos de pergamino, de inmediato Eru se desaminó más, y volvió a bajar su vista hacia la grama verde.   En eso, un niño que estaba a menos de un metro delante de Eru, se volteó al ver que ese horrible elemental de piel pálida, no trajo nada en su primer día, incluso ahora que lo miraba con detalle, vestía extraño, con esa pequeña túnica de lana gris, ni siquiera la había lavado para que fuera blanca, y aparte tenía un feo gorrito que cubría su terrible cabello n***o, el cual se asomaban unos cuantos mechones lacios. El niño frunció la boca con desagrado, porque Eru era muy degradable a la vista, por lo diferente que era al resto de ellos, sin embargo, le irritó mucho que no tenía nada para escribir, es por eso que, para que no fuera más inútil, sacó de su bolso de cuero un pergamino, tinta, y una pluma que le sobraba.   −Hey… ¿Por qué no trajiste tus materiales? Tu padre debió comprarlo la semana pasada, en la aldea los estaban vendiendo−Explica el niño, viendo como Eru alzó su mirada para verle, y parecía estar a punto de llorar.   Eru no dice ni una palabra, porque sabía que, si hablaba, iba a estallar en llanto, es por eso que vuelve a bajar su mirada al suelo, mientras que el niño lo que hace al verlo es revolotear sus ojos, rodándole el pergamino, la tinta y la pluma, el cual chocaron con los pies de Eru quien, se sorprendió bastante.   −Toma eso, aquí tienes. Así no serás tan inútil… me sobran los materiales, así que no me cuesta nada darte esos−Explica, viendo como Eru lentamente abría el pergamino, y sujetaba la pluma, para después con una sonrisa, alzó su mirada para verlo, y el niño cuando vio esos ojos de color distintos, hizo una mueca de disgusto−Que feo eres…−Susurra, volteándose para prestarle atención al profesor.   −G-Gracias…−Murmura, acercándose un poco al niño−Me llamo Eru… cuidaré esto, gracias−Vuelve a agradecer el niño, pensando que era la primera vez que alguien le daba algo, en mucho tiempo.   El niño lo mira de reojos, viendo que ahora el elemental feo estaba más cerca de él, es por eso que se alejó un poco.   −Si, sí. De nada… y yo me llamo Blu−Indica, y al instante el profesor ve al par de niños, con el ceño fruncido.   − ¡Ustedes dos, guarden silencio! ¡Principalmente tú, mantente callado! En esta clase solo eres un oyente −Exclama el profesor señalando especialmente a Eru.   Eru de inmediato se aparta, sonriendo pensando que le alegró mucho que ese niño le dijera su nombre, y aparte le prestara parte de sus materiales, ya con eso, toda la tristeza que sintió se desvaneció por completo, y de inmediato le prestó atención al profesor para ver qué era lo que decía, viendo de vez en cuando, a ese niño, el cual tenía el cabello azul celeste.   ***   Cuando la clase terminó, Eru vio como Blu se acercó a él, esto hizo que al instante se pusiera nervioso, notando como el niño, ahora que estaban levantados, lo veía de pies a cabeza. Blue veía como ese niño abrazaba el pergamino que le dio, mientras que la pluma y la tinta la había metido en un bolsillo de esa túnica de lana. Blue pudo notar que los brazos descubiertos de ese elemental, el cual era más pequeño que el resto, tenían algunos moretones, también tenía las rodillas raspadas, y otras heridas, es por eso que él se acercó, tocándole uno de esos moretones que tenía en el brazo, pinchándoselo.   − ¡Ouch! −Se queja Eru, encogiéndose de hombros, viéndolo de reojos, pensando porque ese niño le había hecho eso.   − ¿Por qué tienes tantos moretones y heridas? Lucen muy desagradables… además ¿Por qué no usas túnicas de seda? Esa túnica de lana debe ser caliente, aparte, quítate esa cosa que tienes en la cabeza, también parece caliente−Indica, quitándole el gorro, y al hacerlo, ve que el niño tiene el cabello más largo que él, porque este le llegaba hasta sus glúteos− ¿No te cortan el cabello? Deben hacerlo a cada solsticio de verano. Se supone que debe llegar hasta la altura de tus antebrazos. Además ¿Por qué es así, liso? Debería ser ondulado como el de todos… tienes los ojos de distinto color, luce tan extraño, das miedo ¿Por qué eres tan diferente? −Pregunta Blu tantas cosas, que Eru no sabe que decir, y lo único que hace es alejarse lentamente de él, de forma tímida.   −Eh…−Es lo único que dice Eru, ante los anteriores comentarios, bajando su mirada al suelo−Gracias por el pergamino… la pluma, y la tinta−Vuelve a repetir, apretando más el pergamino entre sus manos−Tu túnica es linda… ¿Cómo hicieron para que tuviera ese color azul claro? Parece el color del cielo, así como tu cabello−Pregunta Eru, deseando hacer conversación, y Blu lo que hace es suspirar, cruzando sus brazos.   −Con pigmentos de semillas de ciertas flores, es fácil hacerlo. Mis papás en sus tiempos libres, fabrican telas para la aldea, principalmente de seda, lino, y algunas de lana. Tu túnica tiene un tejido que jamás había visto, me llama la atención. Aunque debieron lavar la lana antes de hacerla hilo, por eso tiene ese color gris…−Admite Blu, viendo atentamente la túnica de Eru.   −Suena divertido, eso de fabricar telas−Dice Eru, aun sin darle la cara, y esto hace que Blu resople con molestia.   −Vamos, ya deja de ver el suelo. Que importa, eres feo, también tienes un moretón en la cara y tienes ojos raros… todos lo sabemos−Admite Blu, acercándose para sujetarle el mentón y así levantarle el rostro a Eru que de inmediato se sonroja, porque era la primera vez que otro elemental lo tocaba, además de su padre.   −E-Esta bien, ya no miraré el suelo…−Promete, sonriendo a medias, viendo como Blu se alejó para volver a resoplar, alejándose de él.   −Si, mañana cuando vengas a la escuela, lava esa túnica, huele a animal muerto−Dice, apartándose, para continuar viéndole de pies a cabeza.   −Uh… si, lo haré. Tengo más túnicas de lana en mi casa. También una capa… es de seda. Yo mismo la hice−Comenta Eru, viendo de reojos a Blu, observando que detrás de él, varios niños lo veían extraño, mientras murmuraban entre ellos, posiblemente porque estaba hablando con él−Creo que ya debería irme… deberías hablar con los otros niños… gracias, Blu−Agradece una vez más Eru, pensando que no sería bueno para ese lindo elemental azul que estuviera con él, lo más probable es que lo hicieran a un lado, y lo excluyeran de cualquier grupo, así como le sucedía a su padre. Es por eso que Eru se volteó para irse, sin embargo, Blu le sujetó el brazo para impedirle que se fuera, eso sorprendió tanto a Eru, que este lo miró con sorpresa, observando como el niño de cabello celeste tenía una expresión seria, mientras lo miraba.   − ¿A dónde vas, Eru? Aun no terminamos de hablar. Quédate más tiempo… a menos que tengas algo que hacer−Indica Blu, notando como Eru lo continuaba viendo con esa expresión de sorpresa.   −Recordó cómo me llamaba−Piensa Eru aun sin poder creerlo−Oh… no. No tengo mucho que hacer…−Murmura, viendo como Blu continuaba sujetándole el brazo, es por eso que el niño de inmediato lo soltó, porque también se dio cuenta de ese gran detalle.   −Por cierto, vi que esta mañana estabas cerca de un león ¿No te da miedo? Esos felinos son peligrosos y traicioneros… por casualidad me voltee, y te vi−Comenta Blu de forma algo burlona, haciendo que Eru se le erizara la piel del miedo, porque él creía que nadie lo había visto.   − ¡Oh! Emm… los leones no son malos, además, soy muy feo, seguro saben que mi carne no sabe bien, y por eso no me comen−Responde Eru, riéndose al final de forma nerviosa, bajando su mirada al suelo, porque no sabía si su mentira había sido convincente, sin embargo, tuvo que alzar su mirada, porque escuchó a Blu reírse a carcajadas.   −Si, posiblemente debes saber horrible−Admite el niño, sin dejar de reírse, hasta que un par de elementales se acercan a Blu, colocándose a cada lado de él.   −Oye ¿Qué haces hablando con… él?  ¿Sabías que está maldito? Mejor ni te acerques demasiado a este… desagradable niño. No sé cómo el profesor te permitió estar aquí… no deberías, igual, no servirás de nada para la naturaleza ni el cielo. Eres una vergüenza para nuestra r**a−Dice una niña de cabello y ojos naranjas, viendo con desprecio a Eru, mientras que el otro elemental que vino con ella, se acercó para empujar a Eru, haciendo que este cayera al suelo.   Eru en el suelo, frunció sus labios sin decir una sola palabra, bajando su mirada al suelo, viendo como más elementales llegaban, porque pudo observar cómo más pies se juntaban entre ellos, es por eso que al ver que ya lo tenían rodeado, retrocedió en el suelo, porque quizás lo iban a escupir, o lanzarle piedras, y no deseaba eso.   −Yo hablo con quien desee, no te metas en lo que no te interesa−Responde Blu viendo a la niña que había dicho ese comentario−Y tu ¿Por qué lo empujaste? Es más pequeño que tú, no era necesario−Exclama Blu, empujando de igual forma al elemental, haciendo que este retrocediera dos pasos.   −Ven, levántate ¿Cómo pudiste caerte por ese empujón? Eres tan debilucho−Dice Blu, extendiendo su mano, para que Eru la sostuviera y así ayudarlo a levantarse.   El elemental de cabello n***o la sostiene, bajo la mirada de todos, los cuales se sorprendieron que Blu tocara a Eru sin temor.   − ¡Qué asco, lo ha tocado! −Exclama una de las niñas, con una expresión de repulsión en su rostro.   −Mas asquerosa eres tú. Vayan a molestar a otro lado. Ven, vámonos de aquí−Dice Blu jalando a Eru hacia otro lugar.   Eru se deja llevar por Blu, mientras de vez en cuando, se voltea para ver como los otros niños elementales los ven como si fuesen algo extraño. En esta ocasión, Eru no puede evitar sentir ganas de llorar, pero se contiene lo más que puede, porque detestaba que, por el simple hecho de cruzar unas cuantas palabras con otro niño, todos a su alrededor trataran de impedirlo, solamente porque se trataba de él. Por otro lado, Blu lo continuaba separando de los elementales, hasta que finalmente pudo alejarse lo suficiente para sentirse más tranquilos, sin embargo, era evidente que el ambiente se había arruinado.   −Todos son unos tontos… en fin ¿En que nos quedamos? Hey ¿Qué te pasa? Tienes la cara roja… ¿Tu piel también cambia de color? −Comenta Blu, esta vez riéndose un poco, sin poderlo evitar.   − ¿Por qué me hablas?... Deberías alejarte de mí, los niños te van a excluir si continúas juntándote conmigo…−Dice Eru, esta vez sin poder evitar comenzar a llorar, pero cuando sus lágrimas recorrían sus mejillas, él las limpiaba rápidamente.   Blu se mantuvo en silencio por un instante, hasta que luego decidió hablar.   −Continuaré juntándome contigo. No me importa lo que piensen los demás, creo que seremos amigos… −Responde Blu, viendo de pies a cabeza a Eru, el cual cuando lo escuchó, abrió sus ojos y su boca, porque esa respuesta lo sorprendió bastante−En fin… supongo que ya debo irme, continuamos hablando mañana. Ten cuidado con los leones, Adiós, Eru−Dice Blu, retrocediendo un poco, para extender sus alas, y así elevarse.   −A-Adiós…−Es lo único que hice Eru, viendo como Blu ya se iba volando.   De esa forma, estando Blue en el cielo, se volteó para ver como ese poco agraciado niño, ahora se iba corriendo adentrándose en el bosque. Realmente era muy desagradable y penoso a simple vista, pensaba el niño, mientras volaba hacia su casa.   −No debería, pero… creo que no será difícil ser su amigo…−Piensa Blu, mientras continúa volando sin mucha prisa.
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