Leonardo Le lavo el pelo, mientras el agua tibia recorre nuestro cuerpo, amo cómo me deja cuidar de ella, amo estos momentos en que se entrega a mí, sin objeciones. Amo la manera en que me desafía, pero también amo, cuándo se somete a mis deseos... Cuándo se entrega dócilmente, esa parte de ella es sólo mía... siempre ha sido mía y a cualquiera que la conozca bien, le parecería imposible de creer. Lavo su cuerpo y esa parte de mi cuerpo que siempre reacciona a ella, vuelve a la vida... Me detengo por más tiempo del necesario en sus senos, firmes y perfectos, juego con ellos, arrancando de su boca, dulces gemidos, que hacen saltar a mi miembro... Recuesta su cuerpo sobre el mío y echa su cabeza hacía atrás, apoyándola en mi hombro... Sus labios entreabiertos jadean suaves. Su mano derecha

