Leonardo Los meses pasaron vertiginosamente y el día que tanto había anhelado, llegó en un abrir y cerrar de ojos. Tenerla ahí, caminando hacía mí, cómo una visión maravillosa, hermosa y seductora de mi Alma, es algo que se ha grabado a fuego en mi mente y mi corazón. Le pedí a la organizadora, todas las fotos de Alma y yo, juntos... y las de ella sola. Eficientemente, me han llegado mientras subimos al avión y mientras nos sentamos para el despegue, he elegido esa imagen para fondo de mi celular. Alma, justo antes de entrar al salón, dónde yo la esperaba en el altar. Soy inmensamente feliz, tanto que ni siquiera sé si merezco todo esto que la vida me está dando y le he pedido a Dios, para merecerlo cada día y no perderla nunca. Después de despegar, la azafata se acerca a preguntar si

