Capítulo 34

1049 Palabras

Leonardo Tomó a Iri, para que entremos al resturante, está media dormida y apoya su cabeza en mi hombro y su brazo se pasa por mi cuello y debo reconocer que algo dentro de mi, se enternece, se conmueve. Es difícil de explicar, pero sé que podría amarla cómo si fuese mi hija, es una princesa, tierna y tal cómo su madre, es una de esas personas que quieres, sin necesidad de explicaciones. Sólo las quieres porqué sí. Se robó mi corazón en medio día y sé, a ciencia cierta que me encantaría que fuéramos una familia. Alma me sonríe, mientras afirma la puerta para dejarme entrar. He visto ese amor en sus ojos, todo el día y aún cuándo sé, lo difícil que debe ser dimensionar un sentimiento tan grande, cuándo no eres padre, puedo sentir cómo emana de su cuerpo, cada vez que la mira. Nos sentam

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