03:45 am. aún no puedo conciliar el sueño y si estoy agotada, pero los temblores en mi cuerpo, aún no han pasado del todo. Aún siento sus manos quemando mi piel y el recuerdo de sus fuertes embestidas, hacen palpitar mi centro. Nunca nadie, se ha sentido cómo él... Esta inmensa necesidad, me consume, cada que me toca, que me besa... Me descontrola y simplemente, amo ese descontrol. Unos suaves golpes en la puerta me despiertan. Miro la hora en el reloj de la pared y ya son las 10 de la mañana, creo que dormí más de lo que tenía pensado. Me levanto y me encuentro a Leo al otro lado de la puerta, ya bañado y vestido, sonriente y hermoso, cómo siempre. - Buenos días, bella durmiente!. Hora de levantarse, estoy preparando el desayuno. En una media hora las espero abajo! - Gracias... en me

