* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Amelié * * * * * * * * * * * * * —Caminemos un poco —le propongo. —Estamos comiendo —precisa él. —Síiiii… —alargo—, pero, ¿acaso nunca ha disfrutado de comer algo mientras caminaba? —le cuestiono. —Sí, claro que lo he hecho —responde él—, pero no desde hace tres años —especifica—. La probabilidad de golpear a alguien o de tropezar con algo es muy elevada si se me ocurre comer un taco mientras camino —especifica. —Sí…, pero… —¿Pero? —cuestiona él al arquear una de sus cejas. —Pero ahora está conmigo —le digo relajada; y él ríe ligeramente. —¿Y en qué cambia eso las cosas? —pregunta desinteresado. —Primero… —menciono al mirarlo a sus ojos y poner mi dedo índice sobre su pecho—, fingiré que no dijo e

