* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Amelié * * * * * * * * * * * * * —¿Qué sucede? —le pregunto al verlo a sus ojos. —¿Siempre es así? —pregunta de repente. —¿Así cómo? —interrogo un poco confundida. —Así tan… —parece estar buscando alguna palabra— tan… —sonríe. —Qué bueno que me equivoqué —preciso de improviso. —¿Se equivocó? —pregunta al arquear una de sus cejas— ¿En qué se equivocó? —inquiere. —Bueno…, pues… —suspiro— cuando lo conocí en la cafetería —le empiezo a contar mientras vuelvo a tomar bien su brazo para empezar a guiarlo otra vez—, creí que era un tipo molesto y amargado todo el tiempo. —Solo me molesto cuando tengo razón —formula relajado. —Eso no es cierto —le digo; y vuelvo a sonreír. —¿Otra vez está sonriendo? —me

