* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Amelié * * * * * * * * * * * * * Terminamos de salir del ascensor y caminamos hasta el centro del restaurante que había en el último piso del edificio en el que trabajábamos. —Preferiría una mesa apegada a la pared de vidrio —puntualiza él cuando yo me he destino para ocupar una de las mesas del centro. —¿Por qué? —cuestiono instintivamente al mirarlo. —No lo sé —contesta relajado—. Dicen que hay una buena vista de la ciudad desde ahí —añade al encogerse de hombros, para después empezar a caminar hasta una de las mesas que indicó. 《¿Buena vista?》, repaso en mi mente al mirarlo incrédula. —No se retrase, señorita Dupont —me dice; y yo empiezo a caminar hacia él—. ¿Qué le parece esta mesa? —pregunta

