Capítulo seis: "Nuestro primer beso"

1566 Palabras
Once años. Luego de la clase de basquet, Laurie se encontraba con su grupo de amigos fuera del club deportivo. Todos esperando a qué vengan por ellos. Esperaban entre risas y burlas. Laurie no era de prestarles mucho atención, miraba a los costados, esperando ver la silueta de su madre. Tenía que llegar rápido a su casa, Zack lo estaba esperando para hacer la maqueta del Sistema Solar. De repente golpearon su hombro. Laurie dio un salto y levanto la cabeza. —¿Qué pasa?—preguntó Laurie, mirando a Ethan quién fue el que lo golpeó. Ethan rodó los ojos—¿Ya lo diste?. Laurie frunció el ceño, confundido—¿Qué cosa?. Los demás rieron, antes de que Ethan contestará—Tu primer beso. Laurie era uno de los más chicos de su grupo, recién tenía once años. En cambio Ethan y los demás, tenían entre 13 y 14 años. Sintió sus mejillas enrojecer y negó levemente con la cabeza. Sus amigos volvieron a reír, burlándose. —No lo molesten—lo defendió riendo Nick, otro de sus amigos—Laurie es el bebé del grupo. Laurie rodó los ojos, ya molesto. Maldijo por lo bajo y se acomodó bien la mochila, agarrando fuertemente los tirantes de lo enojado que estaba. Las burlas no pararon, y la paciencia de Laurie se iba con ellas. —Ya basta, dejénme en paz—pidió Laurie, ya resignado. Esta vez Luke, otro de su grupo hablo—Claro, que si es Zack él que te molesta no le dices nada. Laurie volvio a sonrojarse furiosamente, solo por el hecho de que habían nombrado a Zack. Sus amigos no tardaron en notarlo y sin dudar volvieron a molestarlo, esta vez por dos cosas: Besos y Zack. —Apuesto que Zack es tu noviecito—decía Ethan partiéndose de la risa. Nick no tardó en acompañarlo diciendo—Te gusta Zack, quieres besarlo, quieres abrazarlo, quieres... Y Laurie no aguantó más, con una fuerza inimaginable le lanzó una piña que dio justo en la nariz de Nick, su amigo de 13 años. Nick se tambaleó para atrás, chocando contra Ethan. Los demás pararon de reír y quedaron boquiabiertos mirando a Laurie. —No me gusta Zack, dejénme en paz—bramó Laurie. Sin más se fue, cansado de esperar a que su mamá lo buscará. Caminó varias cuadras, aún echando humos. Al llegar, abrió el portón sin problemas y saco de una maseta que se encontraba bajo la ventana, la llave de emergencia que siempre usaban por sí Rachel perdía la llave. Abrió la puerta y volvió a dejarla en su lugar de escondite. Entró y tiró la mochila al costado de la puerta. Silencio fue lo primero que escuchó. Suspiró. —Zack, sal ya, se que estas ahí—murmuró Laurie. Zack salió detrás del sillón, riendo. Pero al ver la cara de su amigo, rápidamente calló. —¿Viniste solo?—preguntaba el moreno. Laurie asintió y camino a la cocina, tenía hambre. Zack lo siguió de cerca. Laurie tomo asiento y Zack también se sento, a su lado. Laurie lo miró, de repente sintiéndose sofocado por la cercanía de su amigo. Lo cual era raro, desde los cinco años se acostumbró a tener a Zack pegado a él. —¿Paso algo, Laurie?. Preguntó Zack, algo preocupado y dudoso. Laurie no lo miró, siguió comiendo ese pedazo de pan que había sacado de la bolsa. Al terminar, Laurie negó y contestó. —Nada, solo que la práctica de hoy me cansó un poco. ¿Trajiste los materiales?—respondió Laurie, cambiando rápidamente de tema. Zack asintió—Yep, deje todo en tu pieza. ¿Quieres qué vaya a buscarlos?. Laurie asintió, trabajarían en la mesa de la sala. Zack rápidamente fue por los materiales, mientras que Laurie fue a la sala. Zack volvió con las cosas. Volvió a tomar asiento al lado de Laurie, logrando que este se ponga nervioso sin razón. De un salto Laurie se levantó de su silla y se sentó en la silla que estaba frente de Zack. Noto la confusión y tristeza en los ojos de Zack, pero decidió ignorarlo. —Bien, ¿empezamos?—preguntó Laurie, removiéndose incómodo. Zack asintió, abriendo su carpeta en la materia Ciencias Naturales. Laurie tomó las bolas de telgopor que se suponían que serían los planetas. Los acomodó en orden, Sol, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Jupiter, Saturno, Urano y Neptuno. Cada uno de diferentes tamaños. El moreno tomó las temperas para comenzar a pintar los planetas, comenzó con Neptuno y Laurie dejo la plancha de telgopor en el piso, para que esta no se rompiera. La maqueta no era tan díficil de hacer debido que su maestra ya les había explicado como debían hacerla, pero llevaba tiempo y ellos no eran tan prolijos, menos en pintarn con pincel y temperas. El silencio inundaba la sala y eso mataba a Zack. Sabía que algo le pasaba a Laurie, pero este no le daba ningún indicio de nada, ni si quiera de hablarle. Y eso le molestaba, ¿acaso Laurie no confiaba tanto en él cómo para decirselo?. Trato de llamar la atención de Laurie pateándolo por debajo de la mesa, pero este parecía tan concentrado en pintar Marte que ni lo miraba. Zack maldijo y ya furioso, metió su pincel en el tarro de la tempera. Lo llenó lo bastante. Se estiró sobre la mesa hasta donde estaba Laurie. El castaño por fin levanto la mirada, en el momento que Zack lo pintaba de azul, como Neptuno. Laurie abrió su boca sorprendido y Zack aprovechó para también mancharle un poco los labios. —Te queda lindo el azul—se burló Zack, al terminar, Laurie maldijo e hizo lo mismo que él, lleno el pincel de tempera roja y comenzó a manchar la cara de Zack con ella. Zack se dejo hacer, alegre de alguna manera. Laurie carcajeó burlón—Y el rojo hace juego con tus mejillas. Zack se sonrojó y agradeció que Laurie no lo haya notado porque sus mejillas estaban pintadas de tempera roja. Volvió a pintar a Laurie, pero esta vez en el cuello dibujando una enorme Z y teniendo cuidado de no manchar el uniforme de basquet de su amigo. Laurie hizo lo mismo, pero con la diferencia que dibujo una L de color roja en el cuello de su amigo. Ambos se miraron y Zack volvió a su asiento. Se largaron a reír sin poder evitarlo. —Tu mamá te va a matar—decía Zack entre risas. Laurie sonrió—La tuya igual. Volvieron a quedar en silencio, pero esta vez con una sonrisa en sus rostros. Laurie tragó saliva, antes de preguntar, aquello que estubo pensando desde que su grupo de basquet se lo había preguntado. —¿Zack?. El moreno levantó su mirada, hacía Laurie—¿Mmm?. —¿Tu ya diste tu primer beso?—preguntó Laurie, sonrojándose bajo la tempera color azul. Zack lo miró sorprendido y luego de unos segundos negó avergonzado, jugando con sus manos. —No, ¿y tu?—preguntó Zack esta vez. Pero Laurie solo negó en respuesta. Laurie se mordió la lengua, antes de volver a hablar. —¿Puedo ser tu primer beso?—preguntó el castaño. Zack quedo sin aliento y solo atino a decir—¿Qué?. Laurie tartamudeó—Así tu también eres mi primer beso, solo si quieres, digo. Volvieron a quedar en silencio. Laurie se sintió como un tonto, pero Dios, solo tenía once años y quería tener su primer beso. En cambio, Zack tenía un hilo en su cabeza, porque a decir verdad, él si quería que Laurie sea su primer beso. —Esto quedará solo entre nosotros, júralo—susurró Zack, rompiendo el silencio. Laurie se sorprendió, pero rápidamente asintió—Lo juró, sera nuestro secreto. Zack asintió de acuerdo y otra vez en un susurro dijo:—Bien, bésame. El castaño se estiró sobre la mesa, casi subiéndose a ella solo para llegar hasta los labios de su amigo. Zack tenía los ojos cerrados cuando sintió los labios de Laurie haciendo presión sobre los suyos. Fue un beso casto y rápido, Laurie solo necesito unos cuantos segundos para separarse y Zack solo necesito unos cuantos segundos para que su estomágo se revolviera pero de una forma agradable. Se sintió bien. Zack abrió sus ojos, encontrándose con Laurie quién aún estaba estirado sobre la mesa. Rió al ver que los labios de Laurie estaban pintados de la mezcla del azul y rojo. —Sabes a tempera—comentó Laurie, riendo a penas—Tus labios están un poco azules. Zack rió—Y los tuyos algo rojos. La puerta de la entrada se abrió y Laurie casi se cae al intentar volver a su silla. Rachel entró cansada y suspiró al ver a su hijo. —Pensé que ya habían terminada, ¿cómo están nenes?—saludaba Rachel riendo, acercándose a la mesa. Laurie y Zack se miraron sonriendo antes de contestar suavemente y volvieron a su trabajo de pintar los planetas. Rachel quiso retarlos por jugar con la pintura, pero se calló al ver que los labios de su hijo estaban pintados de rojo y su rostro todo de azul, y los labios de Zack pintados de azul y su rostro de rojo. Eso la dejo sin comentarios.
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