Amir volvió a casa después de haber quedado con sus primos, menos con Zayn que se había ido a España. Sus primos les aconsejaba, aunque él, no hacía caso. Cuando le decían de olvidar a Jade, él se negaba.
Se negaba creer que ella era tan mala, que era una cazafortunas. Estaba tan ciego, que se negaba a ver la realidad.
Pero cuando su padre le decía que tenía casarse, eso le hundió más. Le dejó en la mierda, porque no quería casarse con esa mujer tan tímida e insignificante.
Fue hacia el despacho, entró y vio a su padre con su hermano. Amir puso mala cara al verles, ellos tenían la culpa de todo, ellos querían casarle. Cuando su padre y el hermano le vieron, se callaron. Amir iba a irse, pero la voz de su padre le detuvo.
—Amir, no te vayas, queremos hablar contigo. — Amir soltó el aire por la boca y se giró para volver a mirarle. —Siéntate. — Amir caminó hasta él sofá y se sentó.
—¿De qué queréis hablar? — preguntó sin ánimos.
—Hemos hablado con el jeque y hemos organizado la fiesta para que tú y Amira os conozcáis aún más. — Amir se rio. —Aunque ya os conocéis, pero haremos oficial vuestro compromiso.
—Ah, ¿Pero qué va enserio? — dijo seriamente.
—Claro que lo decía enserio, yo jamás bromeo con eso, Amir. — la seriedad del padre, le dejo la sangre congelada. —Ya hemos soportado bastante, tus salidas alcohólicas.
—¿Vas a unirme a una mujer que no quiero? ¿Nos vas hacer infelices, solo por tu egoísmo? Ella sufrirá más, porque jamás la voy a querer. — exclamó.
—Ten cuidado, que si hago esto. Es porque sé el resultado del final. — Amir arrugó su ceño sin entender. —Cuida tus palabras, que la lengua suele castigar, Amir.
—¿Qué quieres decir con eso? — preguntó.
—Ya lo verás tú mismo. — ellos salieron dejando a Amir confundido.
Su padre sabía que Amira iba a cambiar a su hijo para bien, que le volvería hacerle reír, amar y ser el hombre que era antes. Ese hombre que un día Jade mató, ese hombre que era alegre con todo el mundo, ese hombre que jamás bebía alcohol.
Amir bebía, pero solo una copa, desde que Jade lo dejo, él se hizo amigo del alcohol.
Amira iba a cambiarle, por eso su padre, quería que fuese su esposa. Ella iba a traer de regreso al Amir que todos conocían y olvidaría a esa mujer.
No lo hizo por egoísmo ni por la realeza, si no porque le dolía ver a su hijo de esa manera. Quería recuperar al hijo que un día fue, tierno, adorable, alegre y sonriente.
Amir iba a servirse una copa, pero vio que las botellas de alcohol, no estaban. Empezó a buscar por todos los muebles y no halló ninguna botella.
—Si buscas alcohol, padre las ha tirado. — la voz de su hermano, le hizo girarse. —No quiere que aquí haya alcohol y tú te las bebas, como si fuese agua.
—No soy un alcohólico, hermano. — exclamó. —Bebo porque...
—¿Por qué te hace olvidar a la perra de Jade? — le interrumpió. —¿Crees qué el alcohol te va ayuda, Amir? No, el alcohol te ayuda el tiempo de tu embriaguez pero al día siguiente, estás peor. El alcohol no es tu amigo, es tu enemigo.
—Te recuerdo que tú bebías como un poseso. — se acercó a él.
—Si, por eso te estoy aconsejando, porque yo lo viví. Pero gracias a Amal, soy el hombre que soy ahora. — apoyó su mano en su hombro. —Mi esposa me ayudó a salir de donde estaba y Amira, hará lo mismo contigo y si no, el tiempo nos dará la razón.
—¿De verdad pensáis qué Amira, me ayudará? — el hermano asintió. —Vaya, Amira será mi salvadora. — se cachondeo. —Amira no cambiará nada, no siento nada por ella, nada. Si ella cree que vamos a tener un matrimonio de novela, me parece a mí, que va de culo.
—El que va a ir de culo, eres tú. — exclamó. —Un día, esas palabras serán tu condena, Amir. Cuando de verdad veas, que te has enamorado. Sé que la harás sufrir, que la harás un matrimonio de mierda. Pero ahí es cuando te darás cuenta de tus sentimientos hacia Amira y verás que cuándo te hayas dado cuenta, ella será la que no te quiera cerca y es ahí, donde verás tú condena. — Amir empezó a reírse.
No se daba cuenta que su hermano le estaba dando un consejo porque él lo había vivido. Su hermano odiaba a su esposa, no podia verla. La trataba mal, la humillaba y tarde se dio cuenta que se había enamorado de su esposa. Y que gracias a Dios, ella le perdonó. Por eso queria que su hermano no cometiera los mismo errores que él, que abriera los ojos, antes de que fuera demasiado tarde.
—No entiendo porque me cuentas esto. — siseó.
—Porque yo lo viví, Amir. — él le miró con el ceño fruncido. —No sabes las veces que humille a Amal, la veces que la decía cuanto la odiaba, que jamás la iba a tomar enserio. Esas palabras fueron mi condena, ella se cansó de mi, el juego había cambio. Ella era la que salía, la que cambió conmigo y no me hacía caso en nada, dejó de preocuparse por mi y yo me di cuenta que estaba enamorado. — Amir jamás imagino que fuese así. —Amal, estuvo a punto de pedirme el divorcio, aunque no exista en nuestro país, pero ella hablo con su padre y le contó lo que vivía conmigo, que estár casada conmigo, era un infierno. Su padre habló conmigo y me dijo que había contratado a un abogado para el divorcio, Amal estaba dispuesta a dármelo. Pero me negaba porque yo me enamoré de ella, me costó mucho convercerla de mi amor. Pero me perdonó y ahora estamos felices, Amir. — Amir negaba, no podía creer eso. —Jamás lo conté, padre no sabe nada de lo que vivi con Amal. Pero te lo cuento para que no cometas el mismo error que yo, hermano. Abre los ojos, y si los llegarás abrir, espero que no sea demasiado tarde. Porque entonces, te acordarás de mis palabras.
Amir seguía confuso, no sabía que su hermano trataba mal a Amal. Sabía que su matrimonio fue por conveniencia, pero que la haya tratado mal, nunca lo supo hasta ahora. Él le estaba aconsejando para que no hiciera lo mismo, pero Amir, era de los que si no se daban ellos mismo con la pared, jamás iban a reaccionar.