capítulo 16

1305 Palabras
En la oficina de Sebastián el hombre se había encargado de llamar a su primo esa misma mañana quería decirle lo que había sucedido con Luciana quería comentarle que le estaba dispuesto a ayudarlo a que ellos fueran una pareja, puesto que confiaba en las capacidades de Logan para hacer feliz a Luciana, además que Logan nunca se había interesado por ninguna mujer y eso le preocupaba mucho. Logan entró a la oficina y saludó calurosamente a su primo — hola Sebas, tiempo sin verte. Sebastián no quería perder el tiempo hablando tonterías con su primo por lo que fue directo al grano — ¿Quieres a Luciana? Logan frunció el ceño — ¿Me preguntas si me gusta tu esposa? ¿Estás loco? — Vamos Logan, no te hagas el tonto, hablé con Luci y me enteré que es la chica del ascensor, llevas años buscándola. — Eso ya no importa, ella es solo una oportunista, no voy a estar con una mujer como ella y además de eso ya ustedes están casados. Sebastian no parecía contento con la palabras de Logan, para él era como si estuvieran insultando a él mismo — Está bien si ya no quieres estar con ella, pero no te voy a permitir que la difames, es mi esposa y ya que no quieres estar con ella, entonces, será mucho mejor porque no voy a sentirme mal por ti. Logan parecía molesto y exaltado — ¡Se casó contigo por dinero! Sebastian golpeó su escritorio y apoyó sus manos en él mientras defendía a Luciana — ¡Se casó conmigo porque tú cerraste todas sus puertas laborales! Logan lo miró un tanto confundido y bajo su tono — ¿De que hablas? Nunca le he hecho tal cosa a nadie. Sebastian encaró una ceja y lo miró con desaprobación — Logan, no sabía que tu empresa aceptaba a solo personas graduadas de universidades de élite y si no lo eran, te encargaste de cerrar todas sus puertas. — ¿De qué hablas? ¿Cómo crees que voy a hacer tal cosa? — ¡Tu empresa se lo hizo a Luciana! Y no me digas que no, porque está mañana le pedí a mi asistente que investigará y Afrodita dió la orden para que nadie contratará a Luciana. " Así que por eso dijo que éramos una empresa elitista, con un jefe estúpido… No importa, eso no cambia el hecho de que solo está detrás del dinero" — No tengo idea de lo que estás hablando, nunca di esa orden, solo quieres defenderla. Sebastian se acomodo en su silla y respondió despreocupadamente — ¿Cuál es el problema con que la defienda? Es mi esposa y en lo que a mí respecta, tú no tienes lo necesario para ser su esposo. Antes de que pudiera responder algo la puerta se abrió de golpe — ¡Con qué clase de zorra estás … Luciana vio que en la oficina solo estaban Logan y Sebastian y quería que la tierra se la tragara, inicialmente pensó que era Emily, ya que el asistente de Sebastian no le permitió la entrada. Sebastian estaba tratando de contener la risa. Luciana era bastante tóxica cuando se lo proponía — ¿Por qué no terminas de decir? Luciana señaló a José quien era el asistente de Sebastian y lo acusó — Es culpa de él, por no decirme con quién estás estabas, sabes que necesito vengarme de alguien. Sebastian sabía las ganas que Luciana tenía de golpear a Emily y está vez no la iba a detener. Luciana ignoró por completo a Logan y se acercó a Sebastian — ¿Ya pediste la comida? Sebastian asintió con una sonrisa y respondió — Ya la pedí ¿Vas a pagar? — ¡En tus sueños! Tu me invitaste, tú pagas. Sebastian se quedó mirándola con una sonrisa y luego sacó una tarjeta negra de su billetera y extendió su mano para entregársela — Toma está tarjeta, así no tendrás excusa para no comprar la comida el día de mañana. Luciana no tomó la tarjeta sino que sacó unos dulces de su bolsillo y se colocó en el escritorio a Sebastian con una sonrisa— Te regalo estos dulces y me brindas el almuerzo mañana. Sebastian miró los dulces en su escritorio y entre todos los caramelos no había ni siquiera un dólar, pero igual los tomó y se los metió al bolsillo — Supongo que este es un negocio con altas probabilidades de pérdida. Luciana soltó una carcajada y trato de consolarlo — ve el lado positivo, al menos no te engañe con una promesa vacía, ahora yo voy a tener mi almuerzo y tú tienes tus caramelos. Logan mostró su interés en Luciana nuevamente, aunque no sabía realmente a qué se refería cuando dijo que su matrimonio con Sebastian era un negocio, ahora se dió cuenta de que no se trataba de dinero. Con eso en mente decidió dejar sus pensamientos anteriores y preguntar de que se trataba su negocio con Sebastian. Al cabo de unos minutos José tocó la puerta y entró con varias bolsas de comida. Sebastian miró a su primo que ahora parecía tomar otra actitud hacia Luciana y lo invitó a quedarse —¿ Quieres comer con nosotros? Logan miró a Luciana un instante antes de responder — Sí a Luciana no le importa, puedo acompañarlos. Luciana que nunca se quedaba con nada le respondió — Pues sí al Señor Logan no le importa bajar un poco de nivel y comer con una simple empleada, no tengo ningún problema. Logan negó con la cabeza y se sentó al lado de Luciana, mientras sonreía — Es un honor para mí comer contigo. Sebastian mostró una sonrisa de satisfacción forzada al ver que su primo ya no actuaba como si odiara a Luciana y comenzó a desempacar la comida. Habían papás a la francesa, puré de papas, crema de pollo, vegetales salteados, pollo con hierbas, stroganoff de carne de cerdo y costilla BBQ. Luciana observó toda la comida y luego le puso mala cara a Sebastian — ¿Y el arroz? Sebastian le dió una mirada incrédula, ella no lo felicitó en absoluto por todos los platos deliciosos sino que lo regañó por no comprar arroz — No vamos a comer arroz, conformate con lo que hay. — ¿En serio puedes comer sin arroz? Esto es como comer pan con agua. Sebastian no le prestó atención sino que le sirvió un plato y se lo entregó — Deja de quejarte, mañana comemos arroz. Luciana comenzó a comerse la comida de mala gana pero no pasó mucho tiempo antes de que alguien tocará la puerta. El asistente de Logan llevó una porción de arroz hasta la oficina de Sebastián — señor Logan, traje lo que me pidió. Logan asintió con la cabeza, tomó el contenedor y se lo entregó a Luciana mientras le daba una mirada tierna. Luciana aceptó sin vacilar, pero Sebastian no parecía contento —Logan deja de consentirla, después nadie la va a soportar. A Logan no le importaba nada en ese momento, si alguien quería consentirla era él y no le importaba que nadie más la soportaba. Luciana sacó otros dulces de su bolsillo y se los entregó a Logan como forma de agradecimiento y este los recibió con gusto. Mientras mostraba una sonrisa de satisfacción. Sebastián los miro a ambos con sentimientos encontrados pero ya había decidido dejarle el camino libre a Logan para que estuviera con Luciana y no iba a cambiar de opinión. Los tres terminaron su comida y Logan parecía enérgico con Luciana. Antes de que la chica regresará a su trabajo le pidió el número de teléfono. Luciana no parecía muy segura de dárselo pero Sebastian intervino y los ayudó a compartir números de mala gana.
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