Alejandro: El lunes temprano, luego de cálculo, había tenido una charla muy alegre con Noah. Me comentó que al contrario de lo que hubiera pensado, su familia lo tomó muy bien, me dijo que su padre estaba molesto no por el hecho de que era gay sino por no habérselo contado desde antes. Parecían que las cosas en su hogar estaban muy bien lo que me colocaba realmente feliz por él no quería que volviera a caer en la depresión en la que me contó que estuvo durante unas buenas semanas. Además, ya no sería grave el hecho de que sus padres se enteraran que salía conmigo, incluso dijo que en aquella charla comentaron que estarían gustosos de conocerme a lo que yo me enrojecí intensamente al escucharlo. Estaba demasiado alegre por Noah, pero había algo que tenía que hacer, algo realmente difícil

