Los pocos días restantes para el viaje hacia Puerto Vallarta transcurrieron con rapidez, casi como si el tiempo se hubiera detenido sin darse cuenta para Leah, el día del viaje era mañana por la tarde y aun la conversación con Rey seguía resonando en su mente, y aunque trataba de olvidarse del momento, había una parte de ella que sentía un vacío que no podía ignorar. En la tarde, mientras Leah salía del baño tras una relajante ducha caliente, recibió un mensaje de Jacqueline. “Hola, querida. He estado pensando en ti. ¿Por qué no vienes a mi casa esta noche? Solo nosotras, una noche de chicas. Necesitas despejar tu mente. Estoy haciendo tu postre favorito. ¡No me digas que no! :)” Leah miró la pantalla del teléfono, suponía que ya sabían todo y querían habla sobre lo ocurrido con Rey, sus

