Capitulo: 16

1286 Palabras
En la vida a veces creemos saber todo, analizamos cada paso que damos, planificamos nuestro futuro, pero al final... Nada sucede como esperamos. La vida siempre nos sorprende, a veces nos golpea tan fuerte, que pensamos en que jamás saldremos adelante. Y cuando creemos que ya no tenemos fuerzas de continuar, llega esa esperanza, una luz, que nos ilumina en la oscuridad, y es ahí, en medio del caos, de las pérdidas, y las lágrimas, aparece un camino. Justo donde creíamos que ya no había uno, una opción, cuando pensamos que no la teníamos... Y es ahora dónde yo decido tomar mi camino, uno donde solo deseo seguir sin tanto dolor, quiero agarrar la nueva opción que él me dió, y empezar de nuevo. Sí, eh pensado, una, y otra vez, en que seguirá luego de la primera cita, porque sí, es un hecho que saldré hoy, con ese hombre que me a hecho creer de nuevo. Aunque es inevitable no sentir nervios, pues eso es lo que siento justo ahora. Está es la primera cita que tengo, luego de tanto tiempo sola sumida en la depresión. — Y dime ¿Cómo me veo? Pregunto, a Lina solo para alejar esos pensamientos. — Estás hermosa. – Me sonríe. — ¿De verdad? Pregunto mirándola. – Sí, ¿Y quieres que te diga algo más? – Me lo pienso, unos segundos. — La verdad no – respondo segura, pues con ella uno no sabe que locuras dirá. Pero entonces siento un pequeño golpe en mi hombro y escucho a Lina murmurar no se que cosas. — Pues te aguantas, porque igual te lo diré. — ¡Ah! Es que tú siempre sales con una de las tuyas, ya hasta me estás pegando tus locuras. Ella sonríe y solo habla dejándome helada y con algo cálido en mi pecho. — No tienes de que preocuparte, no es nada malo, solo es que en tus ojos se está viendo un brillo que antes no estaba, tienes la mirada diferente, la verdad te vez muy bonita. Solo la miro fijo, sin parpadear, y pensando en sus palabra, me volteo para ver mi reflejo. Y sí, tengo algo diferente y creo que eso es... ¿Bueno? — Ya Moly, deja de pensar tanto, solo déjate llevar por lo que sientes... ¿Si? Lo pienso, lo analizo, y sí, Lina tiene razón debo dejar de pensar tanto en las cosas así que solo dejaré que la corriente fluya y que me lleve, a dónde tenga que llevarme, solo espero no arrepentirme. — Bien, te haré caso. Debo estar loca, lo sé, por seguir tus consejos. – Un gruñido sale de Lina y luego me empuja fuera de la habitación, en ese momento escuchamos la puerta sonar. Justo me encuentro caminando hacia él, que se encuentra mirándome de una manera diferente. No está sonriendo, ni siquiera tiene ese porte de querer seducir a todas, solo está mirándome, y yo estoy que me desmayo. Pues desde que mis ojos chocaron, con los de él mis piernas comenzaron a temblar. Un hormigueo se instalo en mi estómago, y podría jurar que hasta tengo ganas de ir al ¿Baño? Por Dios, debo calmarme. Cuando por fin llegó hasta donde el me espera. Ambos sonreímos. De una manera que me calienta el alma. — Hola, ¿estás lista? Es lo que me dice, justo antes de plantar sus labios sobre los míos. Solo es un roce de labios, pero solo eso bastó, para sentirme completamente perdida. Estoy nerviosa y ansiosa, a la vez. Lo escucho reír, y entonces puedo reaccionar. — Eh sí, estoy lista. – Sonrió nerviosa. — Te ves hermosa, y tierna cuando te sonrojas. Me gusta. Y bien, ¿Nos vamos, o tendré que entrar, y pedirle permiso a la loca? — Loca tu madre, ¡Idiota! Escuchamos la respuesta de Lina y ambos reímos para luego salir. Y como si ya no estuviera nerviosa, siento su gran mano, tomar la mía. Le da un suave apretón mientras nos guía hacia su auto. — ¿Dónde iremos? – Pregunto, mientras obcervo el camino por dónde va conduciendo. — Es una sorpresa... – Sonríe, de una manera hermosa, y mientras lo miro puedo ver qué justo en su mejilla se le forma un tierno hoyuelo, Involuntariamente, levanto una mano, y acaricio justo donde se le a formado. Luego el voltea a mírame, y ese brillo en su mirada. Me hace sonreír más. — No me gustan las sorpresas. Le digo, solo para que el silencio que se había formado desaparezca. — Está te gustará...Te lo aseguro. Trato de no mirarlo. Mientras respondo. — Bien, solo espero no sea ningún plan loco. — La vida es mejor, con un toque de locura. ¿No estás de acuerdo? Sin querer volteo a mirarlo, directo a sus hermosos ojos. Luego, volteo hacia el frente, dónde mantendré la mirada, pues creo que llegó el momento de dejar el pasado... Aunque sé, que eso no significa que lo olvidaré a él. — Paremos un momento aquí. – Lo escucho decirme. — Bien. – Respondo, mirando a los alrededores, viendo a la nada, porque la verdad estamos lejos de la ciudad, no tengo idea de a dónde me lleva, lo veo buscar algo, hasta que frente a mí, coloca una venda, y espero no sea lo que estoy pensando. — Espera... No piensas cubrir mis ojos con eso, ¿Verdad? — ¿Tienes miedo? Niego. — ¿Confías en mí? Rápidamente, y sin pensalo, asiento. Entonces el sonríe, y sin verso venir se acerca a mí, y une nuestros labios, no es un beso hambriento y apasionado, cómo los que acostumbra a darme este es diferente Pues se toma su tiempo para acariciar mis labios con los suyos, es un beso que me deja queriendo más de él, Su lengua acaricia mi labio inferior, pidiéndome permiso para entrar, y se lo permito llevando nuestro pequeño beso a algo más, pero sin dejar de ser dulce y tierno. Pronto siento sus manos en mis caderas tratando de alzarme, no me lo pienso mucho y subo sobre sus piernas, pegandome más a él, tomándolo por el cuello y acariciando su cabello. Sus manos ahora están en mi espalda baja, sube con caricias lentas que me hacen estremecer. Hasta que paramos el beso pero ninguno se aleja seguimos ahí, cerca el uno del otro, tanto que nuestras frentes están pegadas, aspiramos el aire de otro. Nuestras miradas dicen lo que nuestros labios no pueden. Su mirada es tan intensa, que temo descubra los secretos de mi alma. Y ahí estamos, en un momento tan íntimo y es algo que me gusta, siento tantas cosas, todo es tan intenso, se podría decir que me da algo de miedo. Una calidez desconocida se apodera de mi cuerpo, entonces sonrió y el lo hace conmigo, esto es increíble, volver a sentir que estás viva es... — Nunca en mi vida, desee tener tanto a alguien, como deseo tenerte a tí. Y esas palabras que salieron de los labios de Ares me dejaron en shock. No sé que responder. Pues deseo con toda mi alma, que está felicidad que estoy empezando a sentir, no acabe nunca... Solo eso espero. No sé cuánto tiempo pasa, pero reaccionó cuando lo veo intentar cubrir mis ojos. Me tenso involuntariamente. — Pensé que confiaba en mí. Suspiro para luego responder. — Lo hago, es que yo... Lo siento, estoy algo nerviosa. — No tienes porqué estarlo, solo se tu misma. ¿Si? —Okey. – Es todo lo que digo. Él solo sonríe y cubre mis ojos, me ayuda a volver a mi lugar, y pronto siento que el auto avanza.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR