Capitulo: 17

1007 Palabras
No pasa mucho cuando siento que el auto se vuelve a detener, él se baja, luego está de mi lado, y toma mi mano indicándome salir. Camino con cuidado por miedo a caer, eso sería realmente vergonzoso. — ¿Quieres que te lleve en brazos? — ¡Claro que no! Estoy bien. — Okey. – Lo escucho que ríe. — Espero te guste, jamás en mi vida hice algo así, la verdad es que desde que te ví cambiaste mi vida... – Sus palabras aceleran mi corazón tanto que duele un poco. — Ya puedes ver – Entonces quitó lo que cubría mis ojos y lo veo... ¡Dios! Todos está hermoso, no se si reír, o llorar, creo que me estoy volviendo loca. No sé porque me siento así, ¡Carajo! No lo quiero arruinar. Está una pequeña cabaña, hermosa, al frente tiene un lago, a la orilla de está; se encuentra una mesa para dos, la orilla del lago, están con antorchas, y justo donde estoy yo, hasta la mesa, hay un camino de rosas rojas. Las emociones me ganan, y termino quitándome los tacones, y caminando sobre los pétalos sintiendo el corazón a mil. Siento la suavidad de ellos en mis pies. No ví en que momento llegó él, hasta la mesa, y ahí, está Ares, esperándome con una hermosa sonrisa en los labios. Un impulso abandona mi cuerpo y me arrojo a sus brazos besándolo, sintiendo un montón de cosas extrañas. De pronto siento algo incómodo en mi pecho. — Me gusta – Digo, cortando el beso. Después de aquel momento, ambos nos sentamos con una sonrisa que no abandona nuestros rostros. Comemos mirándonos, de pronto se a formando un silencio, cómodo. Es como; si nuestras miradas dijeran todo. Miro el lago, queriendo probar que tal está. — ¿Quieres nadar? – Dice Ares, como si fuese leído mi mente. — Podemos hacerlo. Me lo pienso un segundo para luego responder. — Bueno, la verdad creo que ya es muy tarde... No lo sé. — Bien, si no es hoy, lo harás mañana. Pues estaremos todo el fin de semana aquí. Escucharlo decí; todo el fin de semana, me deja un poco sorprendida. — ¿Todo el fin de semana? ¿Tú, y yo... Solos? – Pregunto, como tonta, pues no espere eso, ni siquiera traje cambio de ropa. — Sí, ese es mi plan, ¿Por qué? ¿No quieres? — Yo... – Me quedó sin palabras, él medio ríe. — De nuevo te quedaste muda. — Hermosa, solo déjate llevar... ¿Sí? Yo jamás te haría daño, ni haría algo que no quieres, sabes bien lo que siento por tí, y haré que poco, a poco, tú... También sientas lo mismo. Ares dice eso y luego lo veo caminar al lago mientas se va despojando de su ropa, queda completamente desnudo, como Dios lo envío al mundo. ¡Mierda! Si que es hermoso, su espalda ancha, brazos definidos, y ese tracero, lo tiene bastante bien. En definitiva, él me gusta mucho. Su cuerpo desaparece de mi vista, y decido ser valiente y seguirlo. Me quito el vestido, quedando solo con una pequeña tanga. Por un momento, lo dudo, pues temo que alguien nos vea, pero luego descarto eso, porque sé que este lugar debe ser privado, y seguro. Camino hacia el lago, el agua está perfecta, nadó hasta donde está Ares, mirándome con una enorme sonrisa. — Hola – Digo, tímida, puesto que estoy casi desnuda, aunque no hay nada que él ya, no haya visto. — Hola – Responde, luego se acerca más a mí, tomándome por las caderas me besa, está ves si está hambriento pues me come la boca, como si de esto dependiera su vida. Gimo en sus labios, él me toma de los muslos haciendo que enrolle mis piernas en su cintura. Su dureza se hace notar, me froto contra está, haciéndolo gruñir, provocando que quiera pegarme más a él. Pero de pronto Ares me alegra, rompiendo el beso, lo veo extrañada y avergonzada, pues no sé que hice mal. — No quiero hacerte mía, de nuevo, y luego te arrepientas como la última vez. — Si te traje aquí, es porque te quería solo para mí, que pasáramos tiempo juntos, necesito hacerte ver, y sentir... Lo que yo siento por tí. Lo escucho en silencio, pensado en como responder, y analizando si debo o no. — No me voy a arrepentir, lo prometo... Ahora solo bésame, y hazme el amor. ¿Puedes hacerlo? Sus ojos se oscurecen al escucharme hablar, mientras que sus labios se unen a los míos. Sus manos exploran mi cuerpo, tocando lugares que me hacen estremecer mientras gimo su nombre, lo siento en mi v****a, y de forma lenta y tortuosa entra en mí, arrancandome un gemido, mientras el gruñe, lo escucho susurrarme algo pero no logro oír bien. Nuevo mis caderas más rápido dándonos más placer. — ¡Oh... Sí, te sientes tan bien. – Me dice al oído. Sus labios dejan los míos para darle atención a mis senos, una de sus manos masajea uno mientras que su lengua le da atención al otro. — Necesito más... – Le digo, y pronto siento sus caderas moverse con más intensidad, y es cuando no lo soporto. Exploto en un orgasmo fuerte que me deja temblando en sus brazos, mis sentidos están nublados. Mi respiración está muy agitada, y mi corazón quiere salirse de mi pecho. Ares nos lleva a la orilla del lago, aún lo siento en mi interior, cuando estamos fuera camina conmigo hacia la cabaña, dónde sin esperar más, soy pegada a la puerta, mientras sus embestidas son certeras, haciendo que de nuevo este apunto de llegar al cielo, y sus jadeos me hacer saber que el también alcanzara las estrellas conmigo. — No puedo más... Yo... – Y de pronto; siento lo que es estar viva en sus brazos. Ares se derrama en mí, por segunda vez... Pero está vez no me iré, ya no quiero hacerlo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR