Cap. 1. El Marqués de Devon.
Qué momento tan incómodo, Anthony, es un exagerado, aunque de cierta manera me emociona. Se nota que se ha puesto celoso. ¿Recuerdan cómo iniciaba este drama? Si no lo recuerdan, les dará una pequeña introducción, en la que estos dos flamantes caballeros tienen un reto de miradas matadoras.
Estamos aquí en mi gran día, en el día en que soñé desde que tuve conciencia, por el que he esperado tanto y el que me ha quitado muchas noches de sueño. Aunque después de todo lo que pasó con Elizabeth y la Reina, ya no tenía tantas expectativas, los conflictos familiares con su majestad me tenían sin muchos ánimos ya por este día. Pero ante todos los pronósticos fatales que me había hecho en mi cabeza, la realidad es que triunfe. La Reina me eligió como su favorita, eso me tiene feliz. No lo negaré, poder restregarles mi triunfo a las envidiosas de Harper y Rachel, es un gran placer.
Pero el que la Reina, sin más me hiciera el honor a mí, justo a mí la hija menor de la familia que tanto odia, en definitiva, no me tiene tan en paz, no se es como un presentimiento, como si su favor no lo me lo hubiera hecho de corazón o porque de verdad lo deseara, siento que hay algo turbio detrás de esto.
Su favoritismo hacía a mí este día, ha hecho que la mirada de todo el mundo esté puesta en mí. Claro que esto siempre fue mi sueño, me gusta que me admiren, que me vean como una joya preciosa, que todo el mundo sepa que existo, que soy más que solo la hija del Vizconde Bryanston o la nieta del Duque, la hermana de la princesa, ¡no! Quiero ser más que eso, que mi nombre tenga un significado lejos de mis apellidos o legado.
Y no es que no ame a mi familia, no, ustedes saben que los amo, que daría la vida por mis hermanos, pero quisiera ser más que solo un m*****o de su familia, creo que tengo algo de la rebeldía de mi hermana, y agradezco tener unos padres que no están tan sometidos a tantas reglas absurdas.
Y este día creo que será especial justo por eso, aunque aún no sé las intenciones de su majestad, agradezco el gesto, ya que los murmullos de la gente solo son sobre mí, el nombre de Amber resuena por todos lados y eso me tiene feliz, si ya sé, dirán que soy una presumida y una vanidosa y si lo soy lo reconozco ¿pero qué mujer no lo es? Y más en este mundo en el que me tocó vivir, ¿qué otra aspiración puedo tener? Las mujeres solo tenemos como opción el ser la esposa dé. El que mi familia tenga un buen nombre y mi mayor cualidad será ser una excelente esposa.
Pero hoy, hoy solo soy Amber, la elegida, la mejor de la temporada y la que será noticia y recordada por toda esta temporada y la que sigue, cuando todos esperen a quien pueda reemplazarme.
—Exactamente, mi Lord, no debió acercarse de una manera tan brusca a la señorita y menos llegar por detrás haciendo que se exaltara de esa manera —Anthony, se acerca y le dice, poniéndose frente a mí y mirando de una manera retadora al Marqués. Y aquí es donde ustedes se quedaron, y por lo que estoy segura, están aquí, para saber por qué el tonto de Anthony, se puso así con tan flamante caballero.
—Ya me disculpé con la señorita, mi Lord, no tiene por qué exaltarse de esa manera —El marqués le sonríe de una manera un tanto burlona.
—Así es, Anthony, no tienes por qué ser grosero con el caballero, ya se disculpó.
—Y ¿quién es el caballero? ¿Lo conoces? Porque yo no tenía el gusto.
—No, no tenemos el gusto, justo me acerqué a la señorita para poder conocerla, presentarle mis respetos y, si no es mucho atrevimiento, pedirle el honor de ser el primer caballero al que le conceda un baile para esta noche —El marqués dice mirándome directo a los ojos y sonriendo tan dulcemente.
—Creo que es demasiado atrevido, mi Lord, no puede simplemente acercarse cuando la señorita se encuentra sola, sin que alguien los haya presentado y pedir tal cosa —Anthony, está de un genio, es el que más critica las etiquetas de la sociedad y ahora sale muy respetuoso de estas.
—Tiene razón, he sido un atrevido, mi lord. Por cierto, por lo que escuché es usted Anthony Mandevile, duque de Edimburgo, ¿cierto?
—Así es, está en lo correcto, ¿y usted, por lo que escuché, es Charles Peregrine, Marqués de Devon?
—Correcto, y déjeme decirle que es un placer conocerlo, espero podamos tener una buena amistad. Bueno, ya que nos presentamos y sabe quién soy, ¿puedo pedirle que me presente con la señorita? Para así poder hacer las cosas correctas —Este hombre en realidad es un genio, y Anthony está que lo mata con la mirada y yo que casi suelto una risa sonora ante tal cosa.
—Creo que aparte de ser bastante atrevido, también tiene un gran sentido del humor.
—Mi lord, no me lo tome a mal, solo quiero hacer las cosas correctas como usted lo pidió.
—Dese por presentado —Anthony, sí que está molesto.
—Gracias, mi lord, y entonces, señorita, no ha respondido a mi petición, ¿me concederá un baile esta noche? —Anthony, me mira y alza una ceja, observándome directamente.
—Será un placer, mi lord —Digo y al hacerlo veo cómo Anthony, tensa su mandíbula, pero es que no podía negarme, no hay un motivo para hacerlo y no se puede simplemente decir no, sería descortés, no sería bueno para mi reputación.
—Esperaré con ansias que llegue la noche, ahora me retiro, he llegado esta mañana y tengo que ir a arreglar unos asuntos, nos vemos en la noche —El marqués se despide, Anthony, apenas si lo determina.
Apenas se va y Anthony, hace lo mismo sin decirme una palabra, es un grosero que ni siquiera se despidió de mí.
Mis padres me presentan con algunas personas y el resto del almuerzo lo paso con mis hermanos. Vamos a casa y apenas si queda tiempo para arreglarse para el baile, la verdad siento que es una perdida de tiempo, bien pudimos quedarnos ya ahí, pero a su majestad se le ocurrió que para esta noche la temática sería n***o y dorado para las debutantes, los demás deberían ir de colores claros, pero que el dorado resaltara, quería una noche brillante.
Mi madre y hermana me ayudan para arreglarme para esta noche. Me siento aún más nerviosa que en la presentación y es que no sé si Anthony, me pedirá bailar con él, se fue tan molesto.
—Amber, por favor, no te alejes de nosotros, acepta solo bailar con gente que conozcamos. Hoy vendrá mucha gente, su majestad esta vez exageró y, además, su temático no me gusta para nada, parece que vamos a un funeral y no a un baile de debutantes —Elizabeth, me dice.
—¿Crees que esté planeando algo malo?
—No lo sé, pero elegirte a ti como la favorita y hacer una temática tan fúnebre no habla de sus buenas intenciones.
Mi hermana se nota preocupada y ahora me ha pasado esa preocupación: ¿será que este baile no será como los otros? ¿Su majestad tendrá planeado algo? Ahora estoy mucho más nerviosa y temerosa.