Ya estaban en julio, llevaba 4 meses en Scohill, sin embargo, seguía sintiendo aquel vacío que dejó Aiden en su vida. Eran las 2 a.m. y aún no podía dormir, su cabeza divagaba entre llamar al pequeño o solo pensar en él.
Salió al pasillo y fumó un cigarro, por su cabeza pasaban los recuerdos de aquel niño que había invadido su inhóspita vida. Alexandre se apoyó en el barandal mientras recordaba aquella sonrisa que iluminaba cualquier lugar y esos ojos grandes y brillosos que lo ponían nervioso.
La llegada inesperada de aquel chico a su vida había alterado todo su mundo. Antes de Aiden, el mayor estaba seguro de que no iba a querer a nadie más. Había intentado una vez enamorarse, de Jack, pero las cosas habían terminado muy mal y ahora estaba extrañando a un niño que ante sus ojos era demasiado bueno para él.
“Siempre lastimo a las personas… por eso me alejé de ti, no quiero herirte”
El mayor sentía un nudo en la garganta y sus ojos empezaban a picar mientras recordaba el rostro inocente de Aiden. Su sonrisa radiante que en más de una ocasión había logrado animarlo a seguir adelante. Su gran corazón lo hacía una persona bella, su amabilidad y sinceridad lo hacía un chico increíble.
Alexandre no quería aceptar que Aiden le gustaba, no quería enamorarse de él y mucho menos decir que aquel chico se había vuelto su motivo para ser feliz. Estaba tan metido en sus pensamientos que no se percató de una presencia.
“¿Te volveré a ver?”
― ¿En qué estás tan concentrado? – preguntó Mike mientras le quitaba el cigarro –
― No te importa – respondió frío mientras sacaba otro –
― Aiden – susurró su primo y el mayor lo miró –
― ¿Qué?
― Estás pensando en él
― No, es ridículo
― No te equivoques, primo, – le dio una calada – no es ridículo que pienses en la persona que te gusta.
― ¿De qué estás…? – Mike lo interrumpió –
― Lo ridículo es que no quieras aceptar que te gusta – Alexandre se quedó en silencio – También que te niegues a la oportunidad de estar con él por el imbécil de Héctor
― Mike…
― No, ¿sabes que es más ridículo? – el mayor lo miró fastidiado – Que lo dejes solo por miedo
― Mike, cállate
― ¿Por qué debería?
― Porque nada de lo que dices es verdad
― ¿No? – el mayor asintió – ¿Sabes dónde estuve hoy?
― ¿Eso que tiene que ver con esto?
― Estuve con él – Alexandre desvió la mirada – estuvo llorando mucho tiempo – suspiró – Gritaba que extrañaba al idiota frío que lo salvaba de los matones de su colegio – el mayor apretó los puños – tuve que curar sus heridas, lo volvieron a golpear, pero ¿sabes qué? – Mike sonrió – Hoy estuvo orgulloso porque logró devolverle el golpe al chico – el pelirrojo trató de ocultar su sonrisa – dijo que esperaba poder volver a ver al idiota frío para contarle eso y que se burlara de él por ser tan patético y emocionarse con algo tan estúpido
― ¿Por qué me cuentas eso? – la voz del pelirrojo era demasiado baja –
― Porque él quería contártelo
― Vete, Mike – Alexandre trató de entrar a su cuarto –
― ¿Hasta cuándo serás tan cobarde? – preguntó mirándolo –
― No soy cobarde, solo lo estoy cuidando
― Te equivocas, solo te estás protegiendo tú
― Mike…
― Temes enamorarte de él por lo que pasó con Jack, temes no poder protegerlo por tenerle miedo a Héctor – Alexandre apretó los puños – ¡Temes enfrentarte de una puta vez a tus sentimientos por una persona que sabes que lo vale! – el mayor estaba tratando de controlar su molestia – ¡Eres un puto cobarde por preferir que él te odie a aceptar que lo quieres!
― ¡Cállate! – gritó furioso Alexandre – ¡Yo no quiero a ese niño! ¡¿Cómo podría querer a una persona tan patética?!
― ¿Él patético? – rio – ¿En serio te quieres defender diciendo que él es patético? – Mike apretó los puños – ¿Y tú que mierda eres? – los ojos de Alexandre estaban rojos de la ira – ¡Por lo menos él acepta que te quiere! ¡¿Tú que mierda estás haciendo?! ¡Solo estás protegiendo tu maldito corazón mientras lo rompes a él!
― ¡Lo estoy protegiendo!
― ¡Ni tú te crees esa mierda!
― ¡Lárgate! – espetó Alexandre – ¡Lárgate y no vuelvas!
― ¿Sabes? – lo miró – Si de verdad lo estás protegiendo, ¿por qué no le dices que nunca estarán juntos? – ambos se mantenían la mirada – Es más, te hago el favor – sacó su celular – lo voy a llamar para que tú mismo se lo digas – ante la atenta mirada del mayor marcó el número del menor – Aiden, hola, disculpa la hora solo quería…
Alexandre le dio un puñetazo en el estómago a su primo y cortó la llamada. El rostro del mayor estaba impasible, apretaba los puños con tanta fuerza que se le marcaban las venas.
Mike cayó al suelo sujetando su estómago, mientras trataba de recuperarse en el suelo tomó el pie de su primo y lo tiró al suelo. El mayor cayó de espaldas al suelo y Mike, en un rápido movimiento, se colocó encima de él.
El pelirrojo estaba fuera de sí, le dio un rodillazo a Mike en las costillas haciéndolo caer de lado. Mike era consciente de que había logrado su cometido, había molestado a su primo, ahora tenía que calmarlo para hablar.
Alexandre levantó a su primo del polo y lo estampó contra la pared, Mike le dio una patada en la pantorrilla para zafarse y recogió su celular. Marcó el número del menor y lo puso en alta voz, el pelirrojo se acercó a su primo furioso y dispuesto a patearlo, sin embargo, aquella voz suave lo detuvo.
― ¿Mike? ¿Qué ocurre? – preguntó el menor preocupado – Antes se cortó y me pareció escucharte susurrar algo
― No ocurre nada, Aiden, perdón por preocuparte – Alexandre se detuvo mirando el celular de su primo – Tengo una pregunta para ti
― Claro, dime
― ¿Odias al idiota frío? – los ojos de Alexandre se abrieron y se escuchó un silencio por varios segundos al otro lado de la línea –
― ¿Por qué la duda? – preguntó dubitativo –
― Hoy estabas llorando por él, por eso pensé que lo odiabas – Alexandre miró a su primo a los ojos –
Un largo silencio de unos segundos que parecían minutos se hicieron presentes alterando al mayor.
― ¿Qué debería responder? – contestó por fin – Lo lógico sería decir que sí, que lo detesto porque fue un maldito egoísta, – suspiró – pero no sé por qué se fue – Alexandre miraba nervioso el celular – quizás tuvo una razón de peso, pero eso tampoco justifica porque no me escribe – el menor dudaba si continuar – quizás no soy tan importante para él como él lo es para mí
Alexandre se sentó en el suelo mirando al vacío, su rostro antes furioso ahora era triste y deprimente.
― A pesar de eso – el menor sonrió – no puedo odiarlo – Alexandre miró el celular – lo quiero mucho y eso no cambiará – susurró – solo me gustaría poder volver a verlo
― Yo también deseo volver a verte… – susurró el mayor –
Mike miró la tristeza de su primo y suspiró, sabía que de verdad aquel chico si le importaba, pero era demasiado testarudo.
― ¿Qué le dirías si lo volvieras a ver? – preguntó llamando la atención del mayor –
― Que no se vuelva a ir – Alexandre trató de mantener la compostura, aunque sentía un dolor en el corazón –
― Eso era todo, Aiden, gracias
― Haces preguntas extrañas – rio el menor – gracias por lo de hoy, te veo después
― Cuídate, chico – y corto –
― Tienes razón – susurró el mayor –
― Hay que hablar adentro – respondió Mike extendiéndole la mano –
Ambos chicos entraron al cuarto, Alexandre ayudó a su primo a acostarse en la cama mientras él hacía café. El silencio entre ambos era incómodo, nunca su primo había tenido que darle una charla sobre sentimientos y la situación no se prestaba para eso.
― ¿Te gusta Aiden? – preguntó su primo mientras recibía la taza de café –
― Me importa – respondió el mayor desviando la mirada –
― Alexandre, tú sabes cómo se siente que te guste alguien – sorbió un poco de su café – ¿por qué no puedes contestar esa pregunta?
― Porque es diferente – suspiró – lo que sentía con Héctor era por cómo me cuidaba o protegía, claro, antes de los golpes. – rio sin gracia – Lo quería porque era la persona que siempre estaba ahí para mí sin tener la obligación. – suspiró – A diferencia de mis amigos, con él no sentía que era una molestia.
― ¿Por eso te enamoraste de Héctor?
― Me enamoré de él por qué me convencí de que todo lo que hacía era para protegerme y cuidarme. – miró su taza – Cuando me entrenaba duro decía que era para hacerme fuerte, cuando me dijo que fuera su novio se suponía que era solo para protegerme de los de su grupo. – movió su pierna, incómodo – Incluso cuando me empezó a perseguir, cuando se molestaba porque no podíamos vernos o no contestaba sus llamadas, solo creía que se preocupaba demasiado por mí.
― ¿Eres consciente de que eso no es amor? – el mayor asintió –
― Lo sé, lo sé hace mucho tiempo, pero le tenía miedo – suspiró – por eso, sin importar lo que pasara no podía hacer nada
― ¿Y Jack?
― Jack me recordaba a Kevin – sonrió – amoroso, cariñoso y protector en todos los sentidos. – suspiré – Me hacía sentir en casa, por eso lo quería, pero no me enamoré de él.
― ¿Entonces nunca te enamoraste de verdad? – el mayor asintió –
― Héctor siempre dijo que no lo enfrentaba porque seguía enamorado de él, pero creo que no es verdad. – lo pensó durante unos segundos y continuó – Héctor era una persona importante para mí como lo serían mis amigos y mis padres – suspiró – sería imposible que los lastime – dejó la taza en el suelo – quizás en algún punto si me llegó a gustar, pero no lo suficiente para enamorarme de él.
― ¿Y entonces? – Alexandre lo miró – ¿Qué sientes por Aiden?
Alexandre se levantó de la silla dónde había estado sentado los últimos 30 minutos, tomó su taza y la llevó al fregadero. Durante varios minutos se quedó en silencio mientras lavaba los platos sucios del día anterior.
― Alexandre… – su primo se levantó acercándose a él – ¿Qué es lo que de verdad sientes por Aiden?
― Lo quiero cuidar y proteger – contestó por fin sin mirar a su primo – cada que pienso en él, deseo verlo o llamarlo. – suspiró – Su sonrisa me parece demasiado dulce y su personalidad inocente e infantil me hace sonreír. – cerró el grifo – Me pone nervioso en ocasiones y no puedo evitar ayudarlo si sé que me necesita, no puedo dejarlo atrás sí sé que está mal. – miró a su primo – Y por más que he intentado olvidarlo, simplemente no lo sacó de mi cabeza.
― Pues mira tú – sonrió – el chico de hielo se enamoró
Alexandre volteó los ojos, cogió un trapo que tenía en la encimera y se lo lanzó con fuerza a la cara.
― Idiota, esto está mojado – rio su primo –
― Por decir cosas estúpidas te pasa esto – el mayor también rio –
Durante unos largos minutos se volvieron a quedar en silencio, Mike sabía que su primo necesitaba procesar la situación. Alexandre caminó hasta la cama y se tiró mirando al techo.
― ¿Se lo piensas decir? – preguntó por fin –
― ¿Debería?
― Yo creo que sí – suspiró – pero al final eres tú quién tiene la última palabra
― ¿Qué le digo primero? – Mike lo miró confundido – Oye, me gustas… ah, cierto – se levantó de la cama mirando a su primo – tengo un ex psicópata que te quiere matar porque sospecha que me gustas y me lleva persiguiendo casi 5 años
― Pues, puedes empezar explicándole lo de Héctor – suspiró – no sé cuánto tiempo más crees que pueda aguantar hasta acercarse a Aiden
― Tú estás para que no se acerque
― Alexandre, – suspiró – no puedo estar 24/7 pegado a él. – lo miró – No soy tú, no me permite acercarme más de lo que él desea.
― ¿A qué te refieres?
― Llevo casi 3 meses intentando ser su amigo para cuidarlo, sin embargo, él no me permite ingresar tanto. – suspiró – No sé cómo le hiciste, es súper desconfiado.
― Solo debes demostrarle que lo quieres cuidar – negó –
― Eso te funciona a ti, ser anormal, – el mayor puso los ojos en blanco – pero a los simples mortales, – río – nos manda a rodar muy fácil
― Hoy estuviste con él, curándolo, es un avance – negó –
― Hoy estuve con él por qué lo hice tomar – el mayor se levantó con brusquedad de la cama y lo miró fastidiado –
― Sabes que tiene 17, ¿no?
― Está a punto de cumplir 18 – Mike retrocedió cuando su primo avanzó –
― ¿Por qué – el mayor dio un paso más – lo llevaste – apretó los puños con fuerza – a tomar?
― Porque necesitaba desahogarse – la espalda de Mike chocó contra la pared – estaba un poco lastimado y no me quería contar – suspiró – supuse que con un poco de trago encima podría decirme que sucedió
― Mike, estoy a punto de arrancarte las pelotas
― Antes de que cometas un error tan grande – colocó sus manos en el pecho de su primo tratando de apartarlo – déjame contarte que fue lo que me dijo
― ¿Por qué tendría que saberlo?
― Porque tiene que ver contigo – el mayor lo miró confuso –
― ¿De qué estás hablando? – retrocedió –
― Parece que en el salón se creó el rumor de que Aiden y tú estaban saliendo, hasta antes de que yo me tratara de hacer amigo de él, le estaba yendo mal en el colegio – Alexandre se sentó en la cama mirándolo – Dejó de ir a clases, de presentar tareas y esas cosas – suspiró – por eso él no se percató de los rumores que ya estaban circulando. Sin embargo, parece que ayer durante el recreo el chico que siempre lo fastidia…
― Esteban – completo el mayor y Mike asintió –
― Le sacó en cara que te habías ido y lo habías abandonado – suspiró – como todos
― ¿Todos? – Mike asintió – Dime que sí sabías lo de su madre
― A él no le gusta hablar de eso – Mike volvió a asentir –
― Lo sé, pero parece que su madre falleció – Alexandre miró sus manos – la vez que me permitió acercarme fue justamente porque lo encontré en el cementerio
― ¿Eso que tiene que ver con Esteban? – Mike suspiró –
― Al parecer Esteban le recordó eso, también lo de su padre – suspiró – y así es como llegamos a ti
― Espera… espera… espera
Alexandre trató de procesar toda la información durante unos minutos, las dudas invadieron su cabeza, pero sabía que debía concentrarse.
― ¿Qué dijo de mí? – la confusión en el rostro de Alexandre causo risa en Mike, sin embargo, se contuvo –
― Que lo abandonaste porque te aburriste de él… – Mike se detuvo unos segundos causando ansiedad en el mayor –
― ¿Por qué siento que hay algo que no me estás diciendo?
― ¿Por qué no sé cómo decirlo?
― ¡Habla!
― Va, va, va – suspiró – comentó que te cansaste de usarlo y lo botaste como basura…
― Ese hijo de puta
― Por eso le di de tomar a Aiden – el mayor lo miró –
― Te juro que sigo sin entender la razón
― Aiden estaba muy mal, necesitaba botar todo lo que se había guardado estos 3 casi 4 meses solo – suspiró – y funcionó
― ¿Cuánto le diste de tomar? – Mike rio –
― 1 vaso – Alexandre lo miró incrédulo – de verdad, a tu niño no le gusta el trago
― Entonces no le vuelvas a dar
― Lo prometo – dijo mientras colocaba su mano derecha en el pecho y levantaba la izquierda –
― Idiota – Alexandre lo miró –
― Aprendí del mejor – Mike revolvió el cabello de su primo y este lo empujó a la cama –
― No friegues, primito
― Ya, ya – rio –
Después de aquella conversación ambos se quedaron acostados en la cama, Alexandre pensaba en lo que su primo le acababa de decir. Ahora había cosas que sí tenían sentido según lo que sospechaba en clases. Se quedaron así hasta las 3 a.m. y luego volvieron a hablar.
― Mike…
― Dime
― ¿Tú cómo te diste cuenta de que te gustaba alguien? – él rio –
― Por un beso
― Eso es ridículo – su primo negó –
― Con un beso puedes saber si sientes deseo, atracción o amor
― ¿Cómo es posible saber eso si solo es un beso?
― Es diferente que beses a una persona a la que le tienes ganas, a que beses a una que te parezca linda o beses a una que quieres
― Para mí es lo mismo – rio –
― Si besas a una persona que le tienes ganas es muy fácil que pasen del beso a quitarse la ropa. – Alexandre lo miró – Si besas a una persona que te parece atractiva lo más probable es que no pases del beso o si pasas no afecta tanto. – miró a su primo – Pero si besas a una persona que quieres, cada maldito segundo de ese beso se hará perfecto para ti. Gozarás solo con rozar sus labios e incluso puede que lleguen al sexo, pero es la cosa más malditamente perfecta.
― ¿Cómo reconozco que quiera besar a esa persona?
― ¿Reconocer? – Mike rio – El besar a alguien es algo que nace, por eso es que a veces es confuso – suspiró – sin embargo, en ti sería raro que quieras o desees besar a una persona por alguna de las dos primeras opciones
― ¿Por qué?
― Porque tú no eres así, querido primo – suspiró – si a ti te dan ganas de besar a alguien es muy probable que sea porque lo quieres
Otra vez se quedaron en silencio mientras el pelirrojo pensaba en lo que le había dicho su primo. No estaba seguro de cuánto tiempo había pasado, solo sabía que su primo estaba dormido. Se sentó en la cama, nervioso, y cogió el celular de Mike y marcó el número de Aiden.
Eran las 5 a.m. esperaba que el niño no contestara, sin embargo, todo se volteó. Al 3 pitido, el menor contestó la llamada dejando indefenso al mayor, aquella voz suave que había extrañado durante tantos meses ahora estaba ahí.
― ¿Mike? – preguntó el menor adormilado – ¿Qué pasó?
― Solo quería saber cómo estás – susurró Alexandre tratando de disimular su voz –
― Estaba dormido – rio – pero si te refieres a lo que ayer – suspiró – mejor, aunque lo sigo extrañando
Alexandre quería seguir hablando con él, incluso quería verlo y abrazarlo, pero sabía que sería un error si lo hacía. Aiden seguía preguntando por qué de la nada su nuevo amigo se quedó en silencio, pero el mayor ya no podía contestar. Mike se despertó gracias a la voz del menor que se escuchaba en toda la habitación mirando sorprendido a su primo.
― Pero, ¿qué…? – Alexandre lo calló y le entregó el celular – ¿Aiden?
― Sí – respondió confundido – esto está muy raro, ¿acaso tomaste? – Mike miró a su primo fastidiado –
― Sí, chico, perdón – suspiró frustrado – salí con mis amigos y terminé haciendo está estupidez
― No te preocupes – rio – me iré a dormir
― Descansa – cortó la llamada y miró a su primo – No sé si molestarme o alegrarme por ti
― Fui un idiota – Alexandre se golpeó la frente con su mano –
― ¿Tanto lo extrañas? – el mayor asintió – ¿Por qué no vuelves?
― Todavía debo permanecer aquí
― Pero, si lo quieres…
― Hasta que no sea lo suficientemente fuerte para enfrentarme a Héctor no puedo volver – lo miró – no quiero que Aiden salga lastimado – suspiró –
― De acuerdo, y si…
― ¿Qué? – preguntó fastidiado –
― ¿Si lo traigo?
― Te golpearé muy duro
― Pero…
― Si Aiden está aquí no podré volver a separarme – desvió la mirada – fue muy duro dejarlo una vez, no sé si sería capaz de dejarlo por segunda vez
― Alexandre, ¿de verdad no me perdonarías si lo traigo?
― Solo puedes traerlo en un caso extremo
― ¿Cómo qué?
― Qué él este expuesto a un peligro muy grande, si no, te lastimaré
― De acuerdo, solo lo traeré en un caso muy peligroso