Capítulo 3: Cuando te vi.
Mila:
Me desperté sin saber que esperar del día, porque todos los días casi eran iguales para mí.
Me duché, me vestí, preparé mis cosas, me despedí de mi familia y me fui a la escuela todo normal, cantar el tedioso himno nacional, los primeros bloques de clases fueron tediosos hasta que llegó al salón.
Un grupo de chicos y chicas diciendo que eran los candidatos de los grupos estudiantiles, ya que recién empezaba el año escolar y se debían hacer las elecciones de las organizaciones estudiantiles, ósea cosas como esas.
«Dios es que en estos días no me concentro como todo para mí, ha sido nuevo, realmente estoy fuera de mí».
Mientras pensaba, los candidatos expresaban su propósito para que consideráramos votar por ellos.
Realmente a mí no me interesaba para nada su visita, total no me importaba, hasta que realmente me di cuenta de que si era de mi total interés.
Cuando una voz y una imagen varonil, comenzó a relatar sus intenciones al ganar las elecciones, decía lo que le importaba solventar como presidente del estudiantado, con su expresión y sus gestos me di cuenta de que era un caballero con temple y un semblante que inspiraba confianza.
Me comenzaron a sudar las manos, a sentir un frío y un enjambre de mariposas en el estómago. No tardó mucho en llegar a mis pensamientos y por mi religión llamar a Dios Minutos del impacto, pude volver a la realidad que había pasado, realmente no sabía en ese momento pero…
Cuando te vi, esa primera mirada hizo que algo dentro de mí cambiará.
—Mila Monasterio, es tu turno de votar.— Me dice la profesora Jean que es la profesora de Biología.
—Disculpe profesora que no sé qué hacer.— Le expreso porque de verdad me encontraba confundida con esta realidad virtual que estaba desarrollando en mi mente, de verdad en mi mente, casi me caso con él.
—Es que no estabas prestando atención con lo que expusieron los muchachos aquí.— Me dice esa profesora de mala gana.
—Pues NO, que le parece como no me interesa la vida de los demás, ni estoy enterada de lo que ellos dijeron. —Digo alzando un poco mi tono de voz con desafío hacia la `profesora. Sin embargo, mi realidad es que cuando lo vi, mi ser, se reseteó, me paso una algo inimaginable, amor a primera vista, no sé algo que no comprendo y esta profesora embromándome la vida.
—Bueno le explico, ya que no sabe, debe de escoger tres voceros, los cuales son: El Vocero principal, el vocero contralor y el Vocero Recreativo. — Me indica la profesora para que haga mi elección.
—Y cuáles son sus nombres.— Pregunto con gran interés, en donde están sus nombres, porque la verdad me da pena señalarlos con el dedo.
—Sus nombres están en aquella lista—Señala la profesora a una lista ubicada en el lado izquierdo del pizarrón.
«Ahí Dios y yo no le hice caso para saber su nombre, amor impactante, discúlpame si no te escojo, pero realmente estoy haciendo lo mejor que puedo saliendo de mi zona de confort».
—Víctor Casas, como Vocero Integrador, Andrea Pernalete, como Vocera Contralor y Wolker Zambrano, como Vocero Activista.— Hablo casi en un susurro que solo la profesora escucha y traduce lo que dije, porque lo dice a todo gañote. El chico lindo me sonríe de lado y creo que la pegue, si vote por él, ya que wolker es mi amigo y el otro voto es para una muchacha.
También sonrió y suspiro al mismo tiempo, opino que he caído en una trampa. Dios me acompañé en este nuevo proceso que comienza hoy en mi vida.
Días después.
—Alguien que te guste— Me dice Paula, la niña a la que estoy conociendo.
—Sí, alguien me interesa. — Le respondo evadiendo su directísima, realmente no sé por qué tiene curiosidad sobre mi vida amorosa, es que realmente no tengo una.
—Pues dime quién. —Dice Isabel López, escuchando la conversación ajena.
Isabel López, alias la Deinni, es una de mis amigas de primaria, ella es de piel oscura, de cabello explotado, sin embargo, ella misma corrige que no es oscura, sino que ella es morena y su cabello, lo tiene a punta de tratamientos químicos y plancha caliente para tenerlo liso. Pero les aseguro algo, es una chica de buen cuerpo.
—Bueno él...— Señalando a un chico atractivo a la distancia.
—Y ¿Cómo se llama?. — Conmocionada porque le respondo.
—Santiago. — Ese chico realmente si se llamaba Santiago era de quinto año. Alto, color canelita, cabello n***o corto, pero guapo, usaba brakets y así lo elegí porque en ese momento no vi otro chico más bonito.
—Bueno, investiguémoslo.— Dice emocionada como una niña en una dulcería.
—¿Para qué?. — Le respondo a Isabel con desinterés, Esto lo del amor, yo no lo conozco y es muy nuevo lo del romance para mí, te puedo decir que si estuve enamorada de algunos chicos antes, pero esto era diferente.
No sé por qué su interés en emparejarme con alguien me pregunto, que si me gustaba alguien, pues si me gusta, pero no era el chico llamado Santiago, es otra persona.
Ni loca le voy a decir quién es, como es ella, de escandalosa y entrometida, sale rápido a decirle al niño lindo llamado Víctor Casas.
—Bueno, no importa, déjalo así entre cielo y tierra no hay nada oculto y todo siempre sale a la palestra pública—Dice Isabel con malicia.
—De verdad, que no sé cuál es tu interés o propósito de que yo ande con alguien, me puedes decir que es lo que te pasa conmigo—Le suelto de golpe, y pienso que raro y se me está desenvolviendo mejor la lengua para cantarle sus cosas a la gente.
Me mira con cara de asombro, jamás se imaginó que yo le soltaría esa.
—Cómo te explico chica que ahora me ha dado el complejo de creerme cupido con mis amigos, y pues ahora tengo una buena promoción.
Dime quien te gusta y te lo cuadro rápido por tan solo el costo de ver que te empatas con él.— Me suelta con ínfulas de que está haciendo el gran negocio de su vida.
—Quejeso, mija de verdad no estoy interesada en tener nada con nadie, apenas me estoy adecuando a ver tantos profesores en el aula de clases, ya que desfilan como misses durante todo el día— le explico para que deje su necedad de que no le voy a decir nada.
—Bueno, tú te lo pierdes, tan bonito que es el romance—suspira mientras me dice esas sandeces.
Después de esta incómoda charla, trato de ir a buscar a mi nueva amiga Paula, ya que Isabel acaba rápidamente con mi paciencia, camino por el pasillo central buscando el aula donde vamos a tener matemáticas, cuando de repente choco con alguien y que estaba distraída.
—Disculpe fue mi culpa, venía distraída—lo digo apenada, por el hecho de que con la persona con que choque tiro su café encima de su camisa.
—Monasterio como usted me pudo haber echado esta broma encima, de paso caliente—Dice la profesora de Matemáticas que chocamos porque íbamos a entrar al mismo momento al aula, ya que tenemos clases en este bloque.
—Profe de verdad me disculpa si quiere la puedo acompañar al baño para ayudarla en lo que pueda referente a su camisa—Le expreso para que nos apuremos y que resolvamos rápido porque ya comenzó a transcurrir el tiempo del bloque en donde debería estar viendo la clases de matemáticas.
—Vamos Monasterio, acompáñame y así me colaboras, mientras limpio mi camisa machada—Me dice hastiada que la siga, ya que el baño queda cerca del aula de clases donde chocamos.
Al entrar al baño vemos que hay una especie de reunión de mis compañeras de clases allí, estaban sentadas en el suelo y cuando entre con la profesora se asustaron y todas se colocaron de pie, erguidas para aguantar el interrogatorio que ya va a realiza la profesora de matemáticas.
—Se puede saber que hacen ustedes aquí, si no fuera porque tuve un accidente, ya estuviera desarrollando la clase donde todas ustedes deberían de estar sentada esperando por mí.
—Dice la profesora de Matemáticas con voz de mando y salen todas rápido en fila india directo al salón de clases, tal cual como lo expreso la profesora.
La profesora de matemáticas se llama Yennifer Gil, es una mujer treintona muy delgada pero tiene un carácter tipo demonio de Tasmania, recién la estoy conociendo y la verdad que inspira respeto, bueno en su mayoría los profesores son de orden y respeto, me gusta eso.
—Muchacha espabila que te pasa, tengo rato hablándote y nada que reaccionas—Habla la profesora y yo vuelvo a la realidad.
—Disculpe profe. Estaba pensando en la inmortalidad del cangrejo—le suelto de golpe porque no le voy decir lo que estaba pensando realmente.
—Toma hazme el favor de sostenerme esto—tomo su cartera y sus libros para que ella pueda quitarse la camisa.
Se quita la camisa y abajo tiene una camiseta, le hecha una enjuagada en el lava mano, pero quedo peor porque la camisa se puso transparente. Con fuerza la exprime y bueno me mira como diciendo, esto no me lo puedo poner otra vez y asiento con la cabeza que tiene razón.
—Por favor abre mi cartera, allí tengo una franela que uso al mediodía para cambiarme e irme al otro empleo—me dice eso y me siento mejor ya que no todo está perdido.
Hago lo que me pide y le entrego la franela, ella rápido se la coloca y recoge, la camisa la dobla dejando todo lo mojado en la superficie.
Me pide sus cosas y se las entrego, arregla todo y se mira por última vez en el espejo para asegurarse de que está bien y sale del baño y yo detrás de ella.
Caminamos por el pasillo hacia el aula de clases, muchos de mis compañeros se encuentran afuera esperando a la profesora, en lo que la ven ella hace señas con la mano para que entren y todos hacen caso y comienzan a pasar y sentarse en sus asientos.
La profesora se queda parada en la puerta, me indica que pase y me siente, espera que todos terminen de entrar y por ultimo entra ella.
—Buenos Días—saluda la profesora a donde todos nos colocamos de pie y en unísono también le decimos buenos días.
—Pueden sentarse—también cantamos entre todos gracias y nos sentamos.
—Disculpen mi retraso pero he tenido un percance que ya solucioné, ahora bien comencemos el tema de hoy—dice la profesora yennifer y comenzamos a prestar atención y si lo estamos haciendo, ya que todo está en silencio y la única voz que se escucha es la de la profesora.
La clase transcurre sin mayor inconveniente, desenvolviéndose lo mejor posible, puesto que entendí, todo el tema del día de hoy.
Suspiro alegre por haber sido un día de mucho movimiento, pero con todo lo sucedido el día de hoy, es más de lo que ha pasado en toda mi vida.
Con una nueva forma de sentir y pensar me devuelvo a mi hogar, con la firme convicción que si estoy sufriendo una transformación, claro para bien y sé que dé está transformación, dependerá el futuro de la mujer de mañana.
Para mi fortuna siempre tengo los pies, bien puestos sobre la tierra y lo voy a demostrar.