Capítulo 2: La chica nueva.
Mila
Un nuevo amanecer, me indica un nuevo día que debo ir al liceo. Como es de rutina mi madre, entra a mi habitación, me levanta, me baño, me arreglo, y lista tomo mis cosas, mi desayuno, salgo y me voy al transporte que me llevará al colegio.
Al entrar al liceo, entro a la formación, se realiza el acto cívico y entro otra vez al aula de clases. Detrás de nosotros entra el director con una niña rubia, ojos miel y con cabello recogido en una coleta. A veo y ella mira al suelo.
—Atención por favor, les presento a su nueva compañera de clases, ella es Paula Piccolo y desde hoy estará con ustedes en esta clase.— Suelta el director con voz de autoridad a lo que todos nos quedamos callados.
—Pase, y sintiese.— Le indica a la chica nueva y para mi fortuna se sienta al lado mío, ya que tengo varios asientos desocupados mi alrededor.
—¡Hola!.— La saludo con la mano de forma simpática, por el hecho de que veo que tiene buena vibra.
—¡Hola!.— Me devuelve el saludo de manera simpática, haciendo que reaccione con una sonrisa en mi cara.
—Me llamo Mila Monasterio.— Me presento para tratar de entablar una conversación.
—No te preocupes, yo escuché tu nombre, cuando el director te presento.— Le digo al ver que le cuesta hablar.
Me enderezo para tomar atención al profesor Edison de Geografía General, que ya ha empezado a explicar la clase.
Luego de la clase de Geografía General, tenemos hora libre, porque la profesora de inglés se le presentó un percance y no pudo llegar. Aproveche esta hora libre, para acercarme a la chica nueva llamada Paula. En eso veo que está observando un juego de pelota en donde está mi amigo Wolker.
—Ese es mi amigo Wolker.— Le digo y ella voltea a verme. —¡Sí, preséntamelo!.— Me dice y yo me sorprendo por lo directa que es.
— Voy a hacer algo mejor, te voy a contar cosas sobre Wolker.— Le digo para que se desilusione al instante, ja, ja, ja. Bueno, yo lo conozco desde segundo grado cuando ingrese aquí, estuve en un salón que no era mío y él también se equivocó. —«Yo aún lo repaso y nos ayudaron a estar en el salón correcto, a él lo presentaron, y cuando me presentó a mí la maestra, yo tenía los ojos llenos de lágrimas». Le voy diciendo con una cara pensativa, ya que me he transportado a ese momento.
—De un tiempo para acá para ser más exactas desde tercer grado, aunque él no lo recuerde casi la mayoría del tiempo me molestaba, siempre era molesto.—
—Pero en cuarto grado algo me dijo que él estaba enamorado de mí, aunque JAMÁS me enamoré de él, porque yo siempre lo vi como mi mejor amigo confiable.—
Gracias a Dios que eso hasta ahora no ha cambiado, por eso siempre, lo escojo para estar conmigo en computación.— Porque en esa clase siempre estamos en parejas.
—Discúlpame Paula que sea tan directa.— Le digo con vergüenza, sin embargo, le sigo contando lo que he pasado con Wolker en primaria.
—Esto fue hace dos días.— Le digo haciendo notar que es reciente.
—En la clase de biología pasé una PENA grande, tenía que conversar algunas cosas con Wolker y él venía a mi cubículo para charlar.— Claro, era el primer día y teníamos dos meses sin vernos.
— Pero a la Profesora del demonio le dio alergia y dijo: ¡Wolker Zambrano, acaso usted está enamorado de Monasterio!.— Y TODO EL MUNDO se empezó a reír a carcajadas y yo enojada con los ineptos esos. — Él, avergonzado, se fue rápido y yo, enojada, no termine de presta atención a la clase.— Pensando en los miles y unas formas de avergonzar a la sucia esa de la profesora. «Aunque mi mamá siempre me ha emparejado con él, pero no me gusta, solo pienso en lo que dice mi mamá y me desconcentro».
Después de relatarle a Paula, algunas de las cosas que he vivido con Wolker, me sorprendo en que puedo hablar con ella sin la timidez.
Que me caracteriza en mi personalidad, puede ser que me esté descubriendo y creo que eso es bueno, poder hablar con alguien, me hace sentir bien.
—Paula, me agradas, siento que tienes buena vibra, pero Wolker es una de las personas, que ha estado desde mi día uno en esta institución.— Le digo para que se relaje, ya que si ella quiere una oportunidad de conocerlo que la aproveche.
Paula me estuvo hablando de la institución de donde venía y que allí no logro hacer amigos porque, ella es hija de militar y cambia de escuela como cambiar de zapatos, ósea a cada rato y esa situación le ha afectado bastante, sobre todo en su personalidad.
—Vamos al aula, ya está por comenzar la otra clase.—La ínsito para que me siga hacia el salón de clases.
Entramos y llega la profesora Dayana que es la profesora de inglés. Me fascina esta clase, ya que algún día seré poliglota, está en mis metas a corto plazo, así será. Transcurrieron los otros dos bloques de clases sin novedad, llegando la dichosa hora de salida. Viene el transporte por mí y voy hacia mi casa, en ese momento llama mi mamá a mi móvil.
YO: ¡Hola, Bendición!
Mamá: ¡Hola mi princesa!, te hablo para que, por favor estés lista, apenas llegues la casa, que te voy a ir a buscar a ti y a tu hermano a la casa porque tengo que pasar por unos papeles y así aprovecho, y vamos a almorzar.
YO: ¿Y mi hermano ya está en la casa?
Mamá: Sí, tu papá lo acaba de dejar, ya que tiene una reunión con los chang. Y como no he hecho comida, prefiero salir a comer con ustedes y así me acompañan hacer un par de diligencias.
YO: Está bien, mamá ya le digo a mi hermano que se vista.
En eso entro a la casa y como siempre mi hermano está jugando videojuegos.
—Mateo mi mamá, que te vistas que vamos a salir a comer y acompañarla a un par de diligencias.— Le digo apurada para que se mueva.
—¡Voy!.— Es lo único que responde.
Cuando llega mi mamá entra rápido a la casa a buscar los documentos que necesita y gracias a Dios mi hermano hizo caso, ya estábamos listos para salir detrás de mi mamá cerrando todo.
Vamos a llevar los documentos con urgencia, para luego ir a comer en el restaurante griego que tanto me gusta.
—¿Cómo estuvo su día?.— Dice mi mamá mientras comemos.
—A mí muy bien, jugué futbol con Leandro en la cancha.— Dice mi hermano Mateo.
—¡A mi chévere!, pero con un toque extraordinario.—Como que pensando mejor, no sabía que Wolker es importante para mí.
—¿Cómo que un toque extraordinario?, eso sí, sonó raro.— Dice mi mamá sonriendo de lo que dije.
—Fue que llego una chica nueva al salón y lo extraordinario es que le pude hablar.— De verdad hacer amistades no es lo mío. Es como si me hubiera arriesgado, sin importar que dijera ella, no me importo, solo que sentí la valentía y me acerque y cuando salí de mi zona de confort, después de vivir esos minutos, me sentí muy segura de mí.
Se siente como si pudieras hacer todo lo que te propongas sin dañar a nadie. Cuando exclusivamente después de que sales y vives, experimentas y ves que no pasa nada mayor a lo que tú puedas manejar.
Sientes lo que te describo, una seguridad auténtica que nadie más que tú te la puede quitar u otorgar. Es simplemente maravilloso. «Debería hacer eso más seguido»