Alex: No sé en qué momento las cosas se salieron de control. No sé en qué momento Cecy dejó de ser la mujer dulce y dócil que yo moldeé a mi antojo. Siempre tuve el control. Siempre fui yo quien dirigió la relación, quien estableció las reglas, quien decidió hasta qué punto podía llegar su independencia. Ella era feliz así. O al menos eso creía. Pero ahora, todo se había salido de mis manos. Desde que se fue de la cabaña, desde que se atrevió a renunciar a mi bufete sin mi consentimiento, todo comenzó a derrumbarse como un castillo de naipes. Y lo peor de todo es que lo hizo por otro hombre. No por cualquier hombre. No por un desconocido. Sino por Chris Matteo. Chris. Ese maldito bastardo que no nació con la fortuna que yo tuve, que tuvo que forjar su propio camino en el mundo empres

