KIRA El auto avanzaba por la carretera, cortando la oscuridad con el resplandor de sus faros. A mi lado, Enzo se mantenía en silencio, la mandíbula tensa, sus manos entrelazadas sobre su regazo y viendo hacia afuera por la ventana. El aire dentro del vehículo era denso, cargado de palabras no dichas y emociones reprimidas de los dos. Para mi todo esto era una tortura y por lo que veo, para mi ahora esposo también. Miré por la ventana, viendo las luces de la ciudad desdibujarse con la velocidad a medida íbamos avanzando por las calles. Quería llegar al hotel para descansar y en mis sueños imaginar otra realidad, pero a su vez, no lo deseaba, prefería dormir en la calle que en la misma habitación que Enzo. Me sentía atrapada, como si el anillo en mi dedo pesara más de lo que realm

