Narra Miguel
No puede ser… maldita sea… se casó, sentí que el piso se movía y tuve que sostenerme de una vitrina que había en la tienda. Lo que tanto me dijo mi madre había pasado, y lo peor es que no me había preparado para esto, porque me negaba a haberla perdido y mucho más me negaba en pensar que se había casado, y ahora estaba frente a frente con el esposo de Mariangel, había estado en trance durante un buen rato. Cuando levante la mirada Mariangel tenía sus ojos en mí, hasta vi como una lágrima rodó por su mejilla, me sentí terrible, el silencio fue tan incomodo como incomodo se sentía mi corazón al pensar que este hombre era su esposo, el que dormía a su lado, el que le hacía… el amor…sentí unas náuseas horribles, dios ayúdame. La voz del esposo de Mariangel resonó en mis oídos como una gran cachetada.-
—Hola mucho gusto soy Nelson el esposo de Mariangel… -me extendió la mano nuevamente porque antes creo que la había bajado al yo no reaccionar mientras pensaba en todo lo que había hablado con mi madre antes de venir a buscar a Mariangel, y tuve que dejar atrás mis pensamientos y aceptar su saludo. - le dije
—Un gusto me llamo Miguel soy… - mire a Mariangel —Su mejor amigo de infancia…- que mal sabor de boca me dejo solo llamarme amigo, cuando quería ser el hombre que la haga vibrar y entregarse a la pasión que sentimos estando juntos. Él me observo, asintió y luego me pregunto que hacía por estos lados, sentí su tono hostil, y entonces Mariangel le interrumpió, la sentí molesta me imagino que por la imprudencia de su esposo, y decidí que debía intervenir, y sé que si mi madre estuviese aquí me hubiese dado el sermón de mi vida pero no me pude contener.
— No creo que haya problema en visitar a mi amiga que me acaba de dar una gran sorpresa al saber que mi adorada amiga se casó. -Mariangel abrió mucho los ojos y casi sentí un escalofrío en la nuca por su mirada con ganas de desaparecerme de la tierra, su esposo se giró hacia Mariangel dándole un beso que me hizo odiarlo más, luego diciéndole que en la casa hablarían y que la ama la volvió a besar, tuve que voltear hacia otro lado esperando que se marchara, después de que lo hizo me acerque nuevamente a donde estaba Mariangel, su expresión era muy seria pero pude ver en sus ojos dolor, el error que cometí hace años todavía estaba tatuado en su ser y en su corazón, debí irme pero no pude, tomé valor y le pregunté:
—¿Podemos tomarnos un café y hablar? Por favor te lo ruego… - Me miro y asintió, entro en una oficina y luego salió con su monedero, me hizo seguirla, y fuimos a una cafetería cercana, ahí nos sentamos y el ambiente era tenso, pero no pude evitar mirarla y decirle: —Mariangel estas hermosa… me duele haber llegado tarde… lamento el error que cometí. - y así desvió su mirada para soltar una lágrima… pero no dijo nada , sentí mi corazón romperse nuevamente, me dolía mucho el daño que le había causado y que ahora comprendía que no lo había olvidado… así como yo tampoco la había dejado de amar, ahora me pregunto ¿Seguirá sintiendo lo mismo por mi? ¿Me habrá olvidado?, pero cuando devolvió su mirada hacia mi… supe que no había olvidado mi error cometido y tampoco me había olvidado, aún me amaba aunque tratara de ocultarlo, quería abrazarla, besarla, hacer que olvidara todo, llevármela lejos, donde nadie nos conozca, hacerla mía y borrar de su cuerpo todas las caricias de ese hombre… no lo quiero cerca de ella, dios lo odio y ni siquiera tengo derecho porque él no es el culpable, solo yo ocasione todo esto, solo yo soy el responsable de que mi Mariangel me mire con esos ojos llenos de dolor, odio, rabia, impotencia y sobre todo nostalgia por todo el tiempo que hemos perdido separados… y que ahora es peor porque ambos estamos casados, no quiero pensar en eso, entonces le dije:— Mariangel, yo… no he podido olvidarte, mi vida sin ti ha sido un infierno, sabía que aunque me alejara no te olvidaría y mucho menos dejaría de amarte… lo siento tanto, sé que no debí volver a buscarte pero no lo pude evitar, eres la mujer de mi vida, eres la mujer que me quita el aliento, eres mi amor verdadero, eres la mujer que amo Mariangel, ¿Entiendes eso? Mi corazón late tan fuerte y tan rápido cuando te tengo cerca o simplemente si pienso en ti, me descontrolo por completo, mi mente se desvía siempre a pensarte, estás en mis sueños, yo… sé que es tarde, pero no podía dejar de decirte lo que siento por ti, amor porque eso eres, mi amor, no importa en los brazos que estés lo cierto es… que eres mía, no puedo retroceder el tiempo pero… puedo tratar de hacer las cosas bien, bien sabes que no soy perfecto pero si sabes y aunque lo dudes yo te amo con mi vida, cada célula, cada centímetro de mi piel y de mi cuerpo te adoran, te aman y no puedo dejar de hacerlo, Mariangel yo… - entonces me interrumpió mirándome muy seria
— Miguel, ¿Que es todo esto? ¿A que vuelves? ¿Quieres hacerme más daño?, no entiendo que vienes a hacer aquí, ya sabes que estoy casada y sin embargo seguiste adelante y me pediste para hablar que no entiendo para qué, porque no es justo para ninguno, tú tienes tú hogar… y yo tengo mi esposo y sobre todo estoy haciendo mi vida junto a un hombre que me ama, así que creo que es mejor dejar esto así… - y así me rompió mi corazón todo gracias al error que había cometido hace años…