No quería rendirme

1018 Palabras
Narra Miguel Cuando la vi… no podía creerlo llevaba 1 año tratando de verla. Había perdido el número de su casa, se que no querría verme pero debía intentarlo. Durante dos años la dejé tranquila pero no la olvidaba dios cómo la había extrañado. Verla aquel día entrar en el edificio de prendas fue como ver un ángel. Había algo diferente en ella no sabía que pero… aquel brillo que tenía cuando estábamos juntos había desaparecido, aquella inocencia en su rostro ya no estaba… dios no puede ser lo que estoy pensando. ¿Ha y porque no puede ser? ¿Tú no tienes mujer e hijo? Mi conciencia tenía razón pero de solo pensar me volvía loco… Decidí entrar en ese edificio, ya había visto de lejos donde ella trabajaba, era hoy, debía hablar con ella. Entre y cuando nuestras miradas se encontraron se detuvo mi mundo, Dios mío esos ojos verdes rayados tan hermosos y puros, miraban diferente, como si ya hubiesen consumido su inocencia, voy a enloquecer al saber esto… dije —Mariangel… - dios juro que no quería ver esa forma en que me miraba… me dolía demasiado, me preguntó que porque no la dejaba en paz, cuando iba a responder sonó una voz que me heló la piel, cuando dijo cielo voltee a verlo hablaba hacia Mariangel dios y este ¿Quien es?- Mariangel leyó mis pensamientos y le dijo nada cariño un amigo de la infancia- se volteo hacia el lugar de donde vino la voz y dijo — Amor él es Miguel un amigo - luego se giro hacia mi y dijo — Miguel él es Nelson mi esposo. -y ahí estaba lo que tanto temía oír se había casado… dios no quiero aceptar esto. Creo que Mariangel se dio cuenta de que no me lo esperaba y más al ver que mi mandíbula se tensó, sentí mi mundo caer, ¿Como haría ahora?, había venido aquí para verla y por supuesto hablar con ella, decirle que aún la amo, que no he podido olvidarla , y ahora me encuentro con esto… me dolía el pecho, mi corazón había recibido un gran golpe y sentía que en cualquier momento moriría de tristeza, pero no quería rendirme, quería, necesitaba hablar con ella, debía lograrlo, Mariangel merecía saber que los años que he pasado lejos de ella han sido un infierno, si es verdad que mi hijo es lo más bonito que tengo en la vida, pero ella es mi amor, mi Mariangel, la mujer que he amado siempre, no puedo negar que me ha dado un golpe muy duro, nunca pensé encontrarme con esta noticia, sabía que podría tener novio… hasta pareja, pero ¿Casarse?, no definitivamente eso no me lo esperaba, como deseaba dar marcha atrás, y que no me hubiese encontrado con Kendra, pero también pienso que no tendría a mi hijo y eso si que no me gusta pensarlo, el esposo de Mariangel se me quedó viendo de arriba hacia abajo con una cara de pocos amigos, pero no me intimidaba, me daba igual que él existiera, ademas le gustara o no Mariangel era mía… yo fui el primero en hacerla estremecer entre mis brazos, mis manos llegaron donde… dios debía calmarme o si no se notaría aún más mi descontrol por ella, no sabia en qué momento él había llegado a su vida, lo que si sabia era que vi en su mirada que aún me ama, vi una pequeña lagrima rodar en su mejilla, fue en ese momento que recordé que antes de venir aquí había estado hablando con mi madre, ella me dijo que tuviera cuidado, no olvidó sus palabras: — Hijo no vayas a cometer una imprudencia, no sabes si Mariangel está sola, a lo mejor tiene una pareja y no puedes y no debes ocasionarle problemas, tú cometiste un error hace muchos años no vuelvas a cometer otro, comprendo que quieras verla, y sobre todo entiendo que sigas amándola pero debes tener cuidado, como ya te dije no sabes si ella tiene a alguien más en su vida. - cuando mi madre terminó de decir esas palabras sentí que mi mundo se vendría abajo si eso estaba ocurriendo… no podía ni quería imaginar a mi Mariangel, a mi princesa en las manos y brazos de otro hombre, ¿Cómo reaccionaría al saber eso? Y sobre todo ¿Cómo me recibiría Mariangel?, tenía un nudo en la garganta de tan solo pensar en esa posibilidad. Entonces le dije a mi madre: — Mamá no quiero pensar que eso pueda estar pasando, por favor no me tortures, sabes que esto me hace daño, me vuelve loco pensar que alguien más esté con ella, que alguien mas duerma a su lado… - mi madre me interrumpió — Oyeme bien hijo, no puedes ser egoísta ni estar pensando que Mariangel te esperaría, debes tener la mente y sobre todo tu corazón preparados por si acaso eso pasa, y no te molestes conmigo, pero eso debe haber pasado porque Mariangel es una mujer muy hermosa, y no me extrañaría que hasta estuviese casada… y quien sabe, tal vez hasta tenga hijos, no puedes saberlo Miguel si no vas hasta allá, pero… si eso pasa debes dar media vuelta e irte Miguel, no puedes cometer una locura, ¿Me estás escuchando hijo?, si eso pasa deja a Mariangel tranquila no le hagas más daño… - entonces la interrumpí —Mamá… no me pidas eso, no me iré tan fácilmente, debo decirle que la sigo amando, no me rendiré, hablare con ella y si eso es así, si ella tiene a alguien… dejare que ella elija pero que primero sepa que nunca la olvide… - mi madre quería refutar pero no la deje, le hice señas que no me hablara mas y así quedo… - pero ahora ya estaba aquí volviendo a la realidad cuando me di cuenta que ya tenía cerca al esposo de Mariangel extendiendo la mano hacia mi… y yo sin poder reaccionar, debía ser fuerte, tal vez… tal vez mi Mariangel aún me ama como yo a ella.
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