Al llegar a la oficina vi mis tiquetes de avión encima del escritorio, fui inmediatamente a ver a George.
- Toc – toc – golpee en la puerta de su oficina.
- Hablamos luego… - Parecía estar discutiendo en voz baja – Pase – me indicó.
- George – Lo salude con una pequeña sonrisa.
-Amelia, ¿Cómo sigues? – Me saludó de vuelta con una amplia sonrisa.
- Super bien – le mentí – Yo, quería … me gustaría ... decirte… saber si Jacob tiene que viajar conmigo aún – balbucee esas palabras mientras lo miraba con duda.
- Creo que eso no está en discusión Amelia- dijo frunciendo el ceño.
- ¿Sucede algo con Jacob? - preguntó de inmediato.
-No, no, solo pensé que iba a ser de mayor utilidad si se queda aquí en Londres – dije sin pensar.
- Es un NO rotundo Amelia, lo siento ¿A qué hora sale tu vuelo? –
- Yo… Aún no lo sé - dude al contestarle, lo mejor era reprogramar mi vuelo para no viajar con Jacob – Apenas haga la reserva te confirmo –
- Gracias Amelia – me dijo mientras me miraba algo extrañado.
No suelo dejar ese tipo de cosas para lo último, apenas volví a mi oficina me comuniqué con la aerolínea encargada para hacer el cambio de horario.
Tenía mi vuelo para las 8:00 pm en el aeropuerto de Heathrow, lo cambié para las 11:00 am, apenas llegó la confirmación a mi correo, le escribí a George.
-Domingo 11:00 am, Heathrow -
-Okey – Recibí de vuelta.
(...)
- Buenos días Alexandru
Espero este yendo bien tu viaje
Salgo el domingo a las 11:00 am, Heathrow
besos ardientes – le escribí según lo “ordenado” en la noche anterior.
(...)
- La señorita White, Amelia White – En ese instante llegaba un mensajero con un pequeño paquete.
- Soy yo – contesté alzando la mirada.
- Esto es para usted, firme aquí por favor – indicándome con el dedo donde debía firmar.
- Gracias- le dije mientras observaba la guía de envió del paquete.
Bulevar Marghueri, Bucarest, Rumania
Me dejó en estado de shock lo que acabada de leer, abrí el paquete con mucho cuidado, sin tener ni idea de lo que iba a encontrar dentro.
Abrí una pequeña caja de color n***o.
Y vi un collar plateado, delicado y fino con un dije en forma de triángulo, que contenía una pequeña piedra color escarlata que resaltaba notablemente, dentro de la caja una tarjeta escrita a mano.
-Gracias por un año disfrutando de tu compañía a la distancia, para mi chica sensual- Firmaba A. D
No podía creer lo que mis ojos veían, el collar es simplemente hermoso, leí la tarjeta una y otra vez para entender lo que decía.
En ese momento mi teléfono sonó, de manera automática y sin pensar mucho contesté.
- ¡Aló! – prácticamente susurré, tenía la boca seca de la impresión, mi corazón latía fuertemente, no podía pensar con claridad.
- ¿Te gustó? – su voz salió del otro lado del teléfono.
- Alexandru, es… - mi respiración era fuerte y rápida – Muy hermoso -
- Me alegra que te gustara, una vez te lo pongas me haces una video llamada, quiero verte – dijo en tono de orden y colgó.
Lo tomé de la caja de la manera más delicada posible, me lo puse y sonreí, realmente es bellísimo.
- Hola princesa – me saludo con una amplia sonrisa.
- Hola Alexandru – contesté de vuelta aún un poco agitada.
- Resalta con el color de tus labios – dijo mientras me dedicaba una mirada sensual.
- Gracias, es.. no, no sé qué decirte … Gracias– balbucee mientras me removía en mi silla.
- No tienes que decir nada, solo quiero que te lo pongas y pienses en mi cuando lo lleves puesto -
¿Era otra orden? Sonó más a una súplica.
- Por supuesto, lo haré – dije finalmente mientras me sonrojaba un poco por la idea. La verdad pensaba en él frecuentemente.
Notó mi timidez y soltó una pequeña risa.
- ¡Anda guapa! solo envíame un beso como el de anoche y no te pongas así –
El acto hizo encender mucho más mis mejillas, sentí un inmenso deseo de tenerle cerca para abrazarlo y besarlo.
El calor se expandió por todo mi cuerpo.
- Me encantas – dijo después de enviarle mi beso.
Se le acercó un hombre, que le dijo algo que no pude comprender mientras le tocaba el hombro ligeramente.
- Debo dejarte, te llamo más tarde – se besó la palma de la mano y sopló a la pantalla.
Gesto que me hizo reír fuertemente.
- Adiós – dije en medio de la risa.
Durante el resto de día tuve una sonrisa en mi rostro, nada podía dañar mi buen humor, aunque sentí un pequeño amargo al ver que Jacob no fue a la oficina, debía hablar con él, al menos para dejar las cosas claras y tratar de que la amistad entre nosotros no se fuera arruinar.
(...)
Ya entrada la noche Alexandru hizo otra video llamada, me habló de algunos detalles sobre su día. También se le veía muy sonriente, más que siempre. Le conté algunos detalles sobre el mío, a pesar de haber tenido unos líos nada en el día pudo dañar mi buen humor.
Llevamos un rato en silencio trabajando, puedo sentir su mirada a través del teléfono, que me hace sonrojar y removerme en mi silla. Mis nervios aumentan a medida que pasa el tiempo y me atrapo pensando en cómo será nuestro encuentro.
Por momentos solo quiero correr abrazarlo, en otros siento que solamente al ver sus ojos miel voy a caer rendida en sus labios, sus sensuales labios. Podré tocar su cuerpo con mis manos, recorrerlo con mis labios, saborearlo…
- En lo que sea que estés pensando déjalo, te estas mordiendo el labio y eso me excita – dijo sin más ni más.
Sus palabras me hicieron sobresaltar, mis mejillas ardieron nuevamente al verme descubierta.
- Lo… lo siento – dije susurrando mientras volteaba a verle en la pantalla del teléfono celular.
Su mirada está llena de lujuria, se agita mi respiración y puedo sentir la humedad entre mis piernas.
- ¿Estás sola? – Preguntó con una voz ronca.
- No, aún quedan algunas personas – contesté un poco indecisa.
- Ponte los audífonos, quítate las bragas y no vayas hacer ningún ruido – me ordenó nuevamente.
Me puse los audífonos torpemente, al quitarme las bragas pude sentir mi humedad, le mostré ante la cámara las bragas blancas de encaje y luego las guardé en mi bolso.
Él se quitó la corbata y el saco del traje, desabrochó los botones de su camisa y se la abrió dejando al descubierto sus abdominales. Bajó la cremallera del pantalón, mis piernas se abrieron un poco al ver como se preparaba para el momento.
- Tócate los senos – dijo sin dejar de mirar la pantalla por un buen rato.
- Baja la mano, e introduce un dedo – obedecí mientras ahogaba un gemido de placer, me removía en la silla de mi escritorio.
- No pares Amelia, sigue – dijo casi como un gemido.
- Alex…- Susurré. Mis dedos jugueteaban por debajo de mi falda.
- Shhh... No hagas ruido – dijo con un gesto de travesura.
- Imagina que soy yo quien te está tocando por debajo de la mesa en tu oficina – Esas palabras hicieron volar mi imaginación junto con mi excitación.
Mis piernas temblaban, mi corazón latía fuertemente, un fuerte calor recorrió mi cuerpo y dejé escapar sin control un pequeño gemido.
- Amelia…- Dijo él entre reproche y éxtasis, simultáneamente se corría conmigo.
Me levanté para recuperar el aliento, busqué un poco de agua estaba sedienta. Cuando volví con él, se estaba tomando un trago, se había quitado la camisa y su cabello estaba un poco revuelto.
Sonrió al verme, movió su copa y con un gesto dijo - ¿Quieres? -
Asentí con la cabeza – Por favor -
- Te ves algo agitada – dijo entre risas.
- Vengo de una maratón – dije entre gestos de complicidad.
Saqué las bragas de mi bolso y estaba dispuesta a ponérmelas.
- No lo hagas – dijo con una mirada de lujuria – Quiero que te quedes así -
Obedecí y sentí nuevamente un cosquilleo entre mis piernas.
Nos acomodamos para seguir trabajando por otro rato, puso música de fondo, después de nuestros encuentros se ponía de mejor humor y le gustaba escuchar música.
Pude reconocer la canción que susurraba You´re Special – NF, extrañamente algunas palabras suenan tan propias y la melodía algo triste.
¿Qué demonios estamos haciendo? ¡Nicoleta! Una extraña figura de mujer sin rostro se me vino a la mente. Un dolor en el pecho se asomó con mis pensamientos, no puedo con esto.
Siento algo por Alexandru me sinceraba conmigo misma. ¿Cómo es posible enamorarse de alguien no conoces? ¿Cómo el amor puede traspasar las barreras de la distancia? ¿Cómo mi corazón puede estar tan lejos de mí al lado de él?