Acostada en mi cama mirando a la nada me da vueltas la cabeza, me duele un poco el pecho en pensar que lo nuestro con Alexandru nunca será posible, mi mente crea imágenes rápidas en las posibilidades de una relación con él, pero siempre se ven interrumpidas por una palabra Nicoleta. Después de 6 años mis lágrimas caen nuevamente de mis ojos, me acurruco con mi almohada y dejo salir toda la tristeza de mi interior. Lloro inconsolablemente como una niña pequeña. Hoy más que nunca siento la habitación gigantesca, me siento sola pese a que siempre he estado sola. No me doy cuenta en qué momento me quedo dormida entre sollozos.
(...)
La luz me está quemando al tratar de abrir mis ojos, me duele todo el cuerpo, pequeños sentimientos invaden nuevamente mi pecho. No me puedo dejar vencer, ¡esta no eres tú Amelia White! Me dije internamente mientras intentaba levantarme.
Mis pies trastabillaron al tratar de dar varios pasos, me dirigí al baño y puse a llenar la bañera, seguido le agregué aromas y sales minerales para relajarme. Tomé unas bolsas de gel congelado para los ojos que tenía en la nevera. Mientras me hundía en el agua de la bañera, cerré los ojos deseando no volverlos abrir y me puse las bolsas, tenía los ojos inflamados de tanto llorar.
No podía dejarme ver en ese estado por nadie, mi cabeza empezó a dar vueltas nuevamente, se llenaban de ideas para alejarme de Alexandru, cada idea dolía más que la anterior. Mis lágrimas recorrieron mi rostro nuevamente.
Quizá una hora más tarde, me llené de fuerzas y salí de la bañera, me vestí y me maquillé con calma y dedicación para ocultar lo que las bolsas de gel no habían podido eliminar. Una vez lista, tomé el bolso y salí a un pequeño café que queda cerca donde vivo, pedí una gran taza de café con crema y dulce, un pastelillo de chocolate y realmente disfruté cada trozo.
Miré mi reloj 8:45 am había quedado de encontrarme con Verónica para ir de compras y de paso por algunas cosas que voy a necesitar para mi viaje. Minutos más tarde me recibió Verónica con una gran sonrisa y un abrazo, ese pequeño gesto ayudó un poco a mi estado de ánimo, estuvimos toda la tarde riendo, hablando de cosas sin sentido, agradecí que no nombrara mi supuesto “novio” o a Jacob. Nos medimos mucha ropa que en su gran mayoría no compramos. Volvimos a mi departamento después de cenar, ella me ayudó a elegir la ropa que debía llevar, confiaba ciegamente en su buen gusto, nunca fallaba. Yo alistaba por mi parte algunos documentos que iba a necesitar.
Una vez Verónica se marchó me sentí nuevamente sola, debí pedirle que me acompañara esta noche y me llevara al aeropuerto. Decidí acostarme temprano, debía descansar bien para el encuentro con Alexandru, mi estomago se revolvió de solo pensar en la idea.
Mis ojos se estaban cerrando cuando escuché mi teléfono celular.
- ¡Aló! – dije medio adormilada.
- ¿Hola? Amelia Ja, ja, ja, ja, ja es una videollamada – reía fuertemente.
- ¡Oh! Cielos. Lo siento – aparté el teléfono de mi oreja para poderle ver.
- No sabía que ya estabas durmiendo, lo siento – dijo con ternura.
- No te preocupes, aún no dormía -
- Quise llamarte antes de tomar mi vuelo de vuelta a Bucarest, ¿tienes todo listo? -
- Sí, ya hice maletas – mi corazón dio un brinco al pensar que tan solo en algunas horas iba a estar frente a él.
Hablamos de nuestro día, realmente se le veía de muy buen humor, aunque su rostro se veía algo agotado. De fondo se podía ver que se encontraba en la sala de espera del aeropuerto Incheon.
Tan solo ver su sonrisa me llena de tranquilidad y felicidad.
- Estoy interrumpiendo tu sueño – dijo con una mirada dulce como la miel.
- Han sido días agotadores – dije sobándome los ojos.
- Descansa mi chica sensual - lanzando un guiño y un beso al aire.
Mis mejillas ardieron al instante – Tu también trata de descansar – le lancé un beso de vuelta.
Me propuse en dejar mis pensamientos de lado esa noche, pensamientos sobre las suposiciones de un futuro incierto y más que probablemente poco reales y descansar.
(...)
[...Esta oscuro y me encuentro en el suelo llorando, no puedo entender qué sucede, borrosamente veo a un hombre que se acerca, es alto, estira su mano para que me apoyé en él, no sé dónde me encuentro y todo a mi alrededor gira. Volteo para mirar su rostro y solo puedo ver unos ojos color oro...]
Me despierto agitada, mi cuerpo estaba empapado en sudor, mi corazón latía fuertemente, nuevamente volvía ese sueño, hacia más de 6 años que no lo tenía.
Miré el reloj aún no amanecía, cerré mis ojos y me dormí nuevamente.