¿Cómo es que se complican las cosas en un segundo? ¿Cómo podremos vernos a la cara de ahora en adelante? ¿Y en el viaje? ¡Por Dios, el viaje!
Sonaba nuevamente mi teléfono Alexandru Dimitriu en una video llamada.
- ¡Hola! - Contesté un poco nerviosa.
- Buenas noches princesa ¿Te cogí ocupada? – preguntó Alexandru del otro lado del teléfono, por su parte sonreía ampliamente, estaba vestido con un traje oscuro, corbata del mismo color, camisa blanca, se veía realmente bien.
- Acabé de terminar la presentación – le contesté con un poco de tristeza.
- ¿Esta vez, también ganaste? – seguía sonriéndome y miraba atento la pantalla.
- Aún no han terminado las presentaciones, este año esta dura la competencia -
- ¿Te encuentras bien? – preguntó mientras se borró la sonrisa de su rostro.
- Sí, ha sido un día largo, es todo -
- ¿Segura? – preguntó un poco indeciso.
- En los últimos días has estado… - hizo una pausa, respiró profundo y cerró sus ojos como si le doliera – distante- dijo finalmente.
- ¿Qué? No, no, no por favor, no pienses así, solo que -
- Tienes algo que decir, ¿Cierto? – Me interrumpió, sus ojos se tornaron con algo de duda y tristeza, nunca lo había visto así.
- Sí – dije después de unos segundos
- El domingo viajo a Bucarest – todo permaneció en silencio por un momento que pareció eterno.
- No estoy insinuando que nosotros debamos ver… - Traté de decir rápidamente, para que no sintiera la obligación de verme.
- Es la mejor noticia que he recibido esta semana – volvió a interrumpirme, soltó una pequeña risa.
- ¿A ti no te emociona? Que por fin podamos vernos frente a frente – Preguntó un poco nervioso.
- ¡Sí, claro! Es que no sabía como… – dije mientras sentía que me había liberado de una gran carga y al mismo tiempo mi estomago daba vueltas – decírtelo – dije finalmente con un fuerte suspiro.
- Después de lo que hemos vivido durante todo este tiempo, ¿no crees que es algo bueno? -
no supe si la pregunta la hacía para mi o para él. Pero si, me hacía mucha ilusión verlo y al mismo tiempo me aterraba.
- Envíame los datos de tu vuelo, voy por ti – era prácticamente una orden, a veces podía ser algo mandón, creo que en ocasiones no salía de su papel de jefe.
Mientras recibía su “orden” sentí como la cabeza me daba vueltas ¿Qué voy a hacer con Jacob? George no me permitirá viajar sin él.
- Esta bien – dije mientras sonreía de manera nerviosa.
- Ve y terminas tu noche, luego me muestras tu premio – dijo entre risas y por instantes me perdí en ella. ¡Por Dios! Es tan guapo.
- Estas muy seguro de que ganaré – le contesté de la misma manera. Es fácil sonreír con él.
- Claro mi chica sensual, no más mírate con ese traje – dijo mientras sonreía de lado y me lanzaba su mirada sensual. No había caído en cuenta que aún llevaba puesto mi traje, sentí como mi rostro se incendió - Estas… Ardiente …- decía ahora con su voz ronca de excitación.
Bastaron esas dos palabras para encender el fuego en mí y olvidarme de todo a mi alrededor.
Puse el teléfono en el tocador y me alejé un poco para girarme y dejarle ver por completo
- ¡Wow! Ese traje deja poco a la imaginación señorita Amelia – dijo de manera muy seria y con voz ronca, su sonrisa y mirada desbordaban lujuria.
- Ya bailé para los jueces – hice una pausa intrigante – Ahora bailaré para ti -
- ¿Vas a bailar allí mismo? - preguntó un poco sorprendido.
No contesté su pregunta y empecé a moverme de manera sensual, me solté el cabello, empecé acariciar mi cuerpo mientras me movía suavemente de lado a lado, jugaba con mi cabello y mis caderas ansiosas de él, oscilaban.
-Mmm…- Escuché un gruñido de aprobación de su parte.
Me empecé a quitar el traje, sin dejar de bailar, luego seguí con la ropa interior, mi piel ardía de calor, solo ver su rostro de admiración y excitación me calentaba.
- Quiero acompañarte en ese baile con mis caricias – gruñía de placer.
Empecé acariciar mi piel con mayor intensidad.
Él se desató la corbata, se quitó el saco y la camisa del traje, se desabrochó sus pantalones, sus músculos están esculpidos por los mismos dioses.
- Tócate – me indicó
Bajé mi mano y la humedad presagiaba el éxtasis que estaba por venir.
Gemía de placer al ver que Alexandru también se tocaba, gruñidos, gemidos y respiraciones fuertes llenaron el camerino por unos minutos.
- ¡Oh! Amelia … - dijo entre dientes mientras se tensaba todo su cuerpo.
Yo dejé escapar un extenso gemido al mismo tiempo, mis piernas me temblaron en ese momento y tuve que sostenerme antes de caer.
- Alex…- le susurré lo observaba por la pantalla con la respiración entre cortada.
- Amelia – me susurro de vuelta con una sonrisa amplia y un gesto de placer en su rostro.
- No puedo esperar para verte - dijo de pronto mientras me vestía, eliminando el silencio que hubo por unos minutos.
Sus palabras me hicieron sentir un vacío en el estómago, me llenaba de nervios nuevamente.
Tengo un gran conflicto moral en todo mi ser, cuando supe que estaba casado quise dejar todo y no volver a hablarle, ya llevábamos aproximadamente un mes de estar enviándonos mensajes y me convencí que si no había contacto físico no podía considerarse traición. Así que en ese momento deseché la idea de algún día conocerlo, no pensé en ese momento que estas conversaciones fueran a durar tanto tiempo. Él tenía un “algo” especial que encendía mi cuerpo y alma como nunca nadie lo había hecho antes y no puedo confiar en mi voluntad cuando este frente a mí. No conozco a Nicoleta pero sé muy bien que ninguna mujer merece pasar por esto y lo hablo más por la experiencia.
Tengo que ser muy clara con Alexandru – Yo, no quiero que suceda nada entre nosotros - le dije mientras sentía un dolor en mi pecho.
- ¿Nada como qué? – Preguntó él.
- Nada de esto – dije mientras me señalaba – No puedo, por Nicoleta – dije después de unos segundos en silencio.
- Lo sé, no es justo con ninguna – dijo con un tono de tristeza en su voz.
- Solo quiero verte y que nos tomemos un café – dijo después de un largo silencio.
- Gracias Alexandru – se lo dije sinceramente.
- Te llamo mañana mi chica – hizo una pausa – mi chica sensual – sonrió de nuevo, aunque sus ojos no lo expresaran.
- Estaré pendiente de tu llamada – dije con mucha ilusión.
- Besos – la comisura de sus labios volvió a fruncirse en una sonrisa.
- Besos – contesté besando mi mano y soplando hacía la pantalla del teléfono.
Soltó una buena risotada, me hizo guiñó y colgó.
(...)
- ¡Amelia! – gritaba Verónica a lo lejos mientras me alejaba a paso firme del teatro.
- Espérame, por favor – dijo casi sin poder respirar.
- ¿Qué fue todo eso? – preguntó abriendo los ojos con una mirada muy seria.
- No lo sé Verónica - dije agachando la mirada.
- ¿Acaso Jacob ha perdido la cabeza? ¿Dónde está? - preguntó mirando para todos lados en busca de él.
- Se fue después de discutir -
- Ven, vamos a tomar algo – me dijo, tomándome del brazo como si necesitara ayuda para caminar.
Entramos a un pequeño bar de la zona y pedimos unas copas de vino tinto.
Le conté lo que había sucedido en el camerino omitiendo la parte de la llamada de Alexandru.
- ¡Por Dios Amelia! Si que ha perdido la razón Jacob, creo que por fin se dio cuenta que se muere de amor por ti -
- ¿Cómo que por fin? – pregunté algo molesta.
- Todos nos hemos dado cuenta como se queda mirándote, su forma de ser contigo, como te habla – dijo Verónica con un pequeño tono de celos.
Mi rostro fue de sorpresa y negación.
Yo simplemente no sabía que más decir.
- ¿Cómo voy a hacer para verle mañana y durante el viaje? - le dije mientras ponía mis dos manos en mi rostro, todo esto debe ser un terrible sueño.
- Puedes tratar de hablar con George para que Jacob se quede aquí en Londres -
- No creo que acepte – le dije muy segura.
Tomamos otra copa casi en silencio, decidimos pedir un taxi y compartirlo.
La dejé en su departamento y el recorrido por la ciudad se sentía un poco extraño, como si no estuviese allí presente mi alma, solo un cuerpo que va respirando.